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Ultima actualización: 5 de Abril de 2022

(Se incluyen recuerdos, vivencias, artículos, relatos, cuentos infantiles, etc. desde 1981 a la actualidad publicados en El Colonial, El País, Diario Córdoba, La Voz de Córdoba, El Día de Córdoba y algunos otros medios de comunicación impresa o en internet, tanto si han sido escritos por mi, o también que aparezcan noticias relacionadas con la Salud, o con alguno de mis tres pueblos: Adamuz, Monturque o Fuente Palmera)





Citas

“Mi idea era más referida a la sorpresa que aún me causa que siga habiendo chavales que terminan el instituto y quieren ser médicos. Enfrentarse a una selectividad con una nota de las más altas, seis años de carrera, el MIR, 4-5 años de residencia, contratos precarios, OPEs... Y no es por el sueldo ni estatus social, ya que eso en los últimos años ya no es un motivo de atracción sino de rechazo. Sin embargo sigue habiendo algo dentro de esos chavales que les empuja a embarcarse en la aventura más bonita y a la vez más difícil del mundo que es tener las vidas de otros en tus manos, y eso se llama amor por los demás”. (Dra. Ana Romero Gandul)

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martes, 5 de abril de 2022

LA MEDICINA RURAL: Una opción seductora para los médicos jóvenes

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LA MEDICINA RURAL: Una opción seductora para los médicos jóvenes


La medicina rural por Bernabé Galán, médico rural.

LA MEDICINA RURAL: Una opción seductora para los médicos jóvenes

Dr. Bernabé Galán. Médico de Fuente Palmera


“Confieso que he vivido”, como diría Pablo Neruda. Confieso que soy Médico de pueblo por convencimiento progresivo y evolucionado con el tiempo. Desde el primer momento en que viví el ejercicio de la Medicina Rural me sentí seducido por ella. Hoy día, después de 47 años ejerciéndola ininterrumpidamente, sigo disfrutando como el primer día.

Conocí el encanto de trabajar como Médico de Familia, antes de que existiera el Ministerio de Sanidad, la Reforma Sanitaria de la Atención Primaria e incluso de nuestra especialidad. Precisamente entonces, en nuestra nómina como Médicos Titulares, se nos calificaba como Médicos de Familia, antes de llamarnos Médicos Generales y después Especialistas en Medicina de Familia y Comunitaria. El Médico Titular era un adelantado de lo que después, con la Reforma Sanitaria, fueron los EBAP (Equipos Básicos de Atención Primaria). Eran tiempos en los que el Médico, en el pueblo, hacía de todo: Además de atender en consulta y urgencias, también tenía que atender partos, inscribir en el Registro Civil, hacer autopsias, inspecciones a establecimientos comerciales, industriales, alimenticios, talleres, etc., emitir cédulas de habitabilidad de las viviendas, autorizaciones de apertura de negocios, reconocimientos de quintos, inspecciones medico-escolares, atención a funcionarios de las Fuerzas Armadas y de la Administración Local, atender a los pobres e indigentes de Beneficencia Municipal, pequeñas intervenciones quirúrgicas, promoción de la salud, educación sanitaria, salud pública, estadísticas y por supuesto prestación de servicios a la Seguridad Social y coordinación con los otros sanitarios locales.

Para realizar lo anterior teníamos todo el tiempo del mundo: 24 horas al día, 7 días a la semana los 365 días del año. Eras responsable absoluto de lo que ocurriera en tu demarcación. Incluso para irte de vacaciones o ausentarte del pueblo, además de la autorización de la Jefatura Provincial de Sanidad, tenías que obtener el visto bueno del alcalde del pueblo.

Repito, que a pesar de todos los “inconvenientes” que podíamos tener yo me encontraba feliz en mi destino y añoro –a lo mejor es por echar de menos la juventud física- aquellos tiempos, en los que tenías mayor autonomía, eras reconocido no solo por los vecinos sino también por la Administración y  tenías bastante tiempo para poder estudiar y mantenerte al día, eso sí, a costa de tu bolsillo.

En 1984, el médico, sociólogo y escritor británico Julián Tudor Hart escribía en la revista “Atención Primaria” (y yo lo suscribo y siempre lo he dicho) que en el nuevo médico rural “se combinan las aptitudes clínicas con las aptitudes de la medicina de las poblaciones, con suficiente lealtad hacia sus pacientes para quedarse en su plaza y realizar su trabajo hasta el final”.

Poco antes de finalizar el siglo pasado, en noviembre de 1996, celebramos en Granada un Congreso Internacional de Medicina de Familia y Comunitaria, organizado por SEMFYC, en el cual se desarrollaría una mesa a la que se le dio mucha importancia, ya que en ella se tratarían ponencias sobre Medicina Rural. Un año antes habíamos organizado un grupo de Medicina Rural dentro de esta Sociedad Científica y los ponentes de dicha mesa éramos algunos compañeros del citado grupo. Mi ponencia se denominaba “Medicina de Familia en el Medio Rural en el siglo XXI”.

Estábamos convencidos en aquel momento que la Medicina Rural tenía un futuro esperanzador. Nada parecido a lo que está ocurriendo ahora. Nuestra misión entonces era entusiasmar y convencer a nuestros compañeros para que acudieran a trabajar a los pueblos. La Medicina de Familia, en ese medio,  era desconocida y poco valorada y los nuevos Médicos de Familia tenían que conocer las características y los atractivos que la diferenciaban de la del medio urbano. La vida en el medio rural tiene, para el médico, una serie de características que le hacen ser el genuino médico de familia.

Para mí un Médico Rural es aquel médico que atiende a las personas de una manera integral y con continuidad, en su entorno familiar y social. La linealidad, la integración y la participación del tejido social en la atención sanitaria son fundamentales en la eficiencia de su ejercicio profesional que, hasta que llegó la Reforma Sanitaria, realizaba con mucha precariedad de medios.

Como complemento de lo anterior ha de conocer bien el medio ambiente y los riesgos atribuibles a sus características, así como ser consciente de los valores, actitudes, costumbres, creencias y tradiciones de los vecinos. En ocasiones algunas de las patologías que sufre la población están relacionadas con estos aspectos de la vida cotidiana.

Por ello, el ejercicio profesional del médico en el pueblo tiene unas diferencias con la de quien ejerce en la ciudad. Como ventajas o razones positivas diré que la satisfacción de los pacientes es superior con los rurales que, con los urbanos, aunque no significativa, ya que la consideración que se nos tiene a los Médicos de Familia es muy elevada. Por ello la relación médico-paciente, las técnicas de entrevista y la atención a la familia son diferentes debido a la idiosincrasia del medio rural. Suelen ser personas sencillas, humildes, modestas, comprensivas y podríamos decir sin desestimación alguna, que generalmente son más dóciles y obedientes a nuestros consejos.

Estas últimas características facilitan la tarea a quienes, como a mí, les apasiona la Educación para la Salud, la promoción de la misma, la relación y atención a la comunidad y por supuesto la identificación de los líderes sociales, de quienes echar mano cuando se quiera implementar cualquier proyecto saludable. Su labor difusora es imprescindible, ya que hoy día manejan no solo el “boca a boca” sino todo tipo de redes sociales.

Algo que me ha llamado siempre la atención es la actitud ante la muerte y la enfermedad que tienen en el medio rural, diferente a la del urbano y también esta varía según la distancia que hay hasta el hospital y de lo aislado que esté el pueblo, así como de las comunicaciones. La objetividad ante la realidad, la resignación ante lo evidente, la filosofía de vida de las personas que viven en pueblos es admirable y aún más mientras más pequeños sean los núcleos de población.

Para mí, todo lo anterior han sido ventajas o algo positivo que quisiera invitar a sentir a quienes lo desconocen.

También hay una serie de desventajas o razones negativas que pueden ahuyentar a los posibles candidatos a ejercer en pueblos.

Lo que antiguamente era un obstáculo para muchos, al tener que estar de servicio permanente las 24 horas, –reconozco que para mí no lo era- se solucionó con la Reforma de Atención Primaria, estableciéndose horarios y turnos de guardia. De esta manera dependía de la voluntariedad de cada uno el permanecer viviendo en el pueblo si te apetecía.

Pesa mucho el aislamiento profesional, formativo, cultural, social y familiar. En los tiempos que corren, se palia con las modernas comunicaciones, si bien suponía un sacrificio y un coste económico extra, amén de molestias, tener a tus hijos fuera del domicilio familiar para poder estudiar, no poder asistir a muchos actos culturales que se celebraran en la capital, el estar en contacto físico con otros compañeros de tu profesión y amigos y un largo etc.

Aunque no es relevante, ya que el Médico de Familia está preparado y formado para poder atender a las personas desde que nacen hasta que mueren, hay algo bastante generalizado cual es la ausencia de pediatras en los centros de salud rurales con lo que el médico de familia ha de hacerse cargo de la atención infantil.  


Pero estos inconvenientes eran contrarrestados por una serie de
 ventajas y razones positivas que pueden ser atractivas para convencer a los jóvenes a venirse al medio rural.

En el pueblo te das cuenta de tu pluripotencialidad. Hasta que no te encuentras solo, inmerso en esa aventura –y eres joven para vivirla e incluso disfrutarla- no eras consciente de muchas de tus capacidades.

Poco a poco te vas dando cuenta de que tu relación con los pacientes, con tus vecinos, es cada día más satisfactoria en ambos sentidos, lo que favorece la atención. Y esa satisfacción va aumentando conforme pasa el tiempo y cuando te das cuenta eres un referente de la linealidad en Atención Primaria. Eso de llegar a conocer y que te conozcan cinco o seis generaciones familiares es algo que hay que conocer y vivir para saber de qué se trata, cómo se disfruta y cuánto te ayuda en tu labor.

Tienes una mayor autonomía y facilidades para organizar tu trabajo clínico y preventivo y para realizar proyectos relacionados con la salud pública, promoción de la salud y educación sanitaria, así como participación de la comunidad y todo esto lo puedes llevar a cabo coordinado con otros profesionales sanitarios.

También puedes hacer múltiples y variados tipos de investigaciones como pueden ser sobre enfermedades infecciosas, geriatría, atención infantil, salud comunitaria, urgencias, salud mental, mortalidad, aspectos relacionados con el duelo, enfermedades y enfermos terminales, educación para la salud, etc.

En resumen: Gracias a que la población es limitada y estable, por lo que es mejor conocida y hay mayor posibilidad de contacto con los líderes sociales, puedes realizar mejor tu trabajo y organizarte con mayor autonomía. Los procesos se siguen mejor gracias a la continuidad y se pueden llevar a cabo estudios prospectivos.

Pero todo lo anterior no es suficiente para atraer médicos a los pueblos. La Administración tiene que poner de su parte si no quiere que la “España vaciada” se convierta en una “España abandonada” en el aspecto sanitario. Tiene que aportar valor añadido a ese sacrificio que supone el trabajar en solitario en lugares con dispersión geográfica, distantes de la ciudad y lejos de un hospital, viviendo en el mismo entorno donde trabajas, con personas con diferente nivel cultural, teniendo que atender niños, embarazadas, urgencias, etc. Además de un permanente reconocimiento por parte de la Administración, Comunidad y Organizaciones Profesionales, el Estado debe establecer una serie de incentivos como pueden ser, por ejemplo: Dando mayor autonomía de gestión y organización, mejorando la comunicación telemática, videoconferencias, telemedicina, transmisión vía satélite, etc. Primero que a nadie llevarlo al medio rural. Mejorando las infraestructuras y carreteras. Así mismo se deben potenciar las relaciones con el hospital y especialidades hospitalarias. Se debe facilitar la formación de redes de comunicación entre los médicos rurales y creación de grupos de trabajo y de ayuda mutua, entre los compañeros más próximos geográficamente.

La Medicina Rural se debe tratar en la Facultad como asignatura propia. Creo que es buena idea también, además de un profesorado específico, llevar a la Facultad a médicos líderes rurales enamorados de su trabajo, que potencien los aspectos positivos y minoren los negativos. Los MIR de Familia deberían rotar por el medio rural durante un tiempo no inferior a 6 meses, con un programa amplio específico.

Y en el aspecto profesional y familiar, se deberá facilitar la conciliación familiar, ofreciéndoles una vivienda digna y gratuita, diferenciar los salarios respecto a los que trabajan en la ciudad, mejorando la dotación y equipamiento de medios de diagnóstico, promoción profesional, mejoras en los baremos puntuando los servicios y la permanencia en el mismo sitio, el doble que en el urbano. Es importante hacer ostensible el apoyo a la investigación en el medio rural y también que se les den facilidades para asistir a congresos nacionales e internacionales.

En muchos de estos últimos incentivos pueden colaborar –y seguro que lo harían con agrado-los Ayuntamientos y las Diputaciones provinciales.

No me extiendo más. Con estos párrafos he querido sintetizar mis sentimientos y mi opinión sobre la Medicina Rural. Es mi granito de arena en la construcción de un soporte firme que sirva para convencer a los nuevos Médicos de Familia -e incluso a los no tan jóvenes- para que se acerquen a este modelo de ejercer la Medicina en unas condiciones diferentes.





sábado, 26 de marzo de 2022

Mi definición de libertad

Definamos Libertad en palabras sencillas: hacer o no hacer lo que deseas sin molestar a los demás y respetando sus decisiones. Es hermoso ejercer la libertad. Pero aún es más placentero y edificante permitir que otros la ejerzan, la sientan y la disfruten.

sábado, 19 de marzo de 2022

La "California" perdida

La california europea ( Diario Córdoba - 14/08/2007 )

Fuente Palmera: Reflexiones sobre la casi perdida California Europea

Dr. Bernabé Galán Sánchez. Médico de Familia. Fuente Palmera


Tengo que confesar que en estos momentos me encuentro con optimismo y ganas de trabajar (que nunca me han faltado en los 27 años que llevo en Fuente Palmera) similares a los que tenía cuando llegué a esta Colonia en 1980. Me encontré una zona muy atrasada y aislada; muy deprimida socio-culturalmente, amén de su problema geográfico de dispersión. Sus habitantes, a pesar del corto periodo de tiempo transcurrido desde que Carlos III les había dado carta de ciudadanía española, no solo se habían olvidado del idioma de sus antepasados, sino que para más inri desconocían sus raíces y la procedencia de sus tatarabuelos. El índice de analfabetismo era muy superior a la media andaluza ya de por sí muy elevado. La situación sanitaria era deplorable. El paro importante. Había pocas escuelas, a pesar de que aquel curso comenzaba su andadura un nuevo colegio (el Federico García Lorca) Las pocas casas que se construían no se terminaban, dejando sin enlucir ni encalar las paredes de su perímetro, por lo que abundaban los problemas de salud ocasionados por semejante falta de aislamiento. El proyecto urbanístico primitivo, ideado por los ilustrados de Carlos III, se estaba desvirtuando al no existir un Plan urbanístico ni unas normas subsidiarias. Lo que ocurría en cada aldea no trascendía más allá de las propias fronteras y los colonos eran desconocedores de lo que en los distintos núcleos de población realizaban sus vecinos. Había pocos universitarios. No había Instituto de Enseñanzas Medias, y legiones de jóvenes estudiantes movilizaban día a día flotas de autobuses para trasladarse a los Centros Educativos de los pueblos próximos o a la capital de la provincia.

Estábamos solamente tres médicos y 2 enfermeros para toda la Colonia y solo un consultorio al que acudir desde los distintos pueblos. Los niños tenían que ser atendidos por los Médicos Generales. Los Especialistas nos caían muy lejos, y había que estar todo el día en la Capital para ser atendido en pocos minutos. Para hacer un simple control de diabetes estos pacientes tenían que ir a Córdoba. Podría seguir relatando innumerables circunstancias similares.

Desde el primer día de estancia aquí me di cuenta de algo que no había apreciado en ninguna otra parte: individualismo, solidaridad oculta, laboriosidad, inventiva,... Era una idiosincrasia en la que se mezclaban una serie de características, tanto positivas como negativas, que a pesar de ellas desembocaban en la posibilidad de realizar un trabajo en equipo que se podía desarrollar sin que se diesen cuenta de que lo estaban realizando.

Recién llegado a Fuente Palmera me entero de que aquí y muy pronto se pondría en marcha el más moderno Plan de Regadíos de Europa y que ello traería trabajo y riqueza para nuestra Colonia: se iban a crear más de dos mil puestos de trabajo, iba a aumentar la población ostensiblemente, vendría mucha gente de fuera, con otra cultura que se mezclaría con la autóctona; los puestos de trabajo nuevos no serían precisamente para trabajar en el campo como hasta ahora, sino en industrias de transformación de los productos agro-ganaderos y especialmente en servicios, y para ello tendríamos que estar preparados, y habría que proporcionar las bases formativas a nuestros jóvenes para que fuesen ellos quienes ocupasen prioritariamente los puestos de trabajo que se crearían en su pueblo y no fuesen ocupados por forasteros.

Al ser consciente de la envergadura del proyecto me corrió un sudor frío por todo el cuerpo, ya que me di cuenta de que el enorme cambio que se iba a producir podría suponer un peligro para el futuro de la Colonia si no se sentaban unas bases sólidas asegurándolo. Fuente Palmera iba a pasar de ser una zona muy deprimida socio-culturalmente a ser una población próspera y muy rica. Estaba destinada a ser la "California Europea". Esto podía ser negativo para los colonos si no se encauzaba. En pocos años una zona pobre en lo económico y en lo cultural iba a pasar a ser muy rica en lo primero; pero no daba tiempo a enriquecerla en lo segundo.
Había que ponerse a trabajar. No podíamos perder ni un segundo y había que trabajar duro. Antes que nada y a la par había que dar a conocer al mundo la existencia de Fuente Palmera, por lo que había que sacarla casi todos los días en prensa cantando sus excelencias, que aunque pocas por entonces, escritas de una manera amena y que "enganchara" a los lectores, se fuese hablando de nuestra Colonia fuera de nuestras fronteras y fuese conocida en los ámbitos industriales, empresariales y económicos necesarios.

Pero día a día había que trabajar en aquella mesa de trabajo, que por aquel entonces solo tenía trabajo y no le habían crecido las patas necesarias para que este fuese estable y eficiente. A este tablero que estaba a ras del suelo le tenían que crecer las patas de la comunicación, la educación, la sanidad, el conocimiento de la propia historia, la creación de tejido empresarial, el urbanismo, las infraestructuras, y otra muy importante que era la de dar entrada a todas las innovaciones futuras de la ciencia y la tecnología.

Cualquiera que lea estas líneas hasta ahora se puede preguntar: ¿qué hace un Médico recién llegado a Fuente Palmera pensando en todas estas cosas? Yo lo tenía muy claro a pesar de las críticas de mis propios compañeros de entonces que no comprendían por qué me implicaba tanto en este embrión de proyecto. Tenía claro que mi misión en Fuente Palmera no era solo la de médico. Mi concepción de la figura del Médico es la de ayudar globalmente a la población en la que te encuentras en cada momento. Procurar la salud de mis vecinos no era solo curarlos. Era proporcionarles los medios para que pudiesen cuidarse y ser felices. Por lo tanto, mi misión en Fuente Palmera tenía que ser la de ayudar holísticamente a que mejoraran las condiciones económicas y socioculturales de los colonos.

Venía a este pueblo como Médico, trasladado de otro donde los vecinos se habían empeñado en elegirme como Alcalde en las primeras elecciones municipales democráticas. Cosa que yo había aceptado con dos condiciones que se cumplieron inexorablemente: seguiría siendo el Médico del pueblo y no cobraría ni un duro como Alcalde. Al fin y al cabo como Médico estaba al servicio del pueblo las 24 horas del día y por ello cobraba mi sueldo; y lo mismo me daba atender un problema del municipio en la consulta que un enfermo en la Alcaldía. Allí dejé planteados numerosos proyectos que posteriormente a lo largo de los años siguientes fueron desarrollando y terminando los que me sucedieron. Por ello, no me sería difícil ayudar a Fuente Palmera a planificar su futuro, máxime cuando el equipo de gobierno municipal de la Colonia estaba dirigido por personas pertenecientes al partido político con el que se había fusionado el que yo había pertenecido hasta entonces. Aclaro esto del partido político, a pesar de que para ayudar a los demás no me importan las siglas sino las personas, sus ganas de trabajar, su honestidad, su ética, su entrega altruista a los demás, y sobre todo que me permitan trabajar y desarrollar mis ideas.

Aclarado lo anterior, sigo relatando los comienzos de una frustrada "California de Europa". Sentamos las bases para que así fuera, pero los personalismos, las envidias, los protagonismos, los celos partidistas y partidarios dentro del Partido, la hipocresía, el cinismo, la falta de preparación de algunos, frenaron y estrangularon el desarrollo y el futuro de nuestra Colonia.
De todos es conocido lo que ocurrió. Quien quiera recordarlo solo tiene que consultar la hemeroteca: carreteras nuevas, edificios escolares en todos los núcleos de población, actos del 215 aniversario de la Fundación de la Colonia, recuperación de costumbres y sobre todo del Baile de los Locos, construcción y puesta en marcha del Instituto de Enseñanzas Medias, Escuela de educación de Adultos, anticipo de la Reforma Educativa respecto al resto de España, implantación de la vacuna triple vírica varios años antes que el resto de España, creación de Consultorios Locales en cuatro pueblos de la Colonia, puesta en marcha de la Reforma Sanitaria y aumento de la plantilla de profesionales de la salud, creación de un periódico local que sirvió de ejemplo para la creación de otros muchos en otros municipios, Asamblea Local de Cruz Roja, creación de Sociedades Agrarias de Transformación, Olimpíadas Escolares, rondalla, asociaciones de vecinos, Asociación de Empresarios, Escuela de Empresas, etc., etc. La lista es interminable.
Habíamos sentado las bases. Todo estaba preparado para poder soportar el desarrollo que se nos venía encima.

Pero ¿qué ha ocurrido para que el sueño dorado no se haya terminado aún, y no salgamos de la pesadilla a la que hemos estado sometidos? Sintetizaré: Quienes tenían que dirigir el carro del desarrollo por las veredas y caminos trazados para llevarnos a las autopistas del futuro, se salieron del trayecto previsto, marcado y calculado. No solo se salieron de la ruta, sino que por distintas motivaciones e intereses y con distintas estrategias y subterfugios obligaron a bajarse del carro a todos quienes no participábamos de la trasgresión de las normas y la traición al pueblo, porque sabíamos que de aquella manera no se llegaría a la meta marcada, aunque encubrieran el fracaso con falsas e inútiles consecuciones parciales, que solo beneficiaban a muy pocos y perjudicaban a muchos, como al final se ha demostrado. A pesar de ello, por lo que a mi respecta, he seguido luchando y trabajando por la Colonia y los colonos como el primer día. Me da lástima de algún personaje que otro que, por oscuros motivos que intuyo, han intentado desprestigiarme en ámbitos superiores por los que se han movido subrepticiamente con el objetivo de seguir sacando tajada. Aún así no han conseguido quitarme un ápice de ilusión y fortaleza para seguir trabajando por esta Colonia.

Ahora tenemos la oportunidad de volver al camino abandonado, y que contracorriente y por dificultosos montes y siempre cuesta arriba, se ha intentado alcanzar en los últimos tiempos. Ahora tenemos un nuevo carro al que están dispuestos muchos a volver a subir. Pero hay que seleccionar muy bien a los viajeros, ya que no todos van con la misma intención, ni tienen la misma idea de Colonia: mientras muchos quieren volver a poner las bases de aquella "California de Europa", otros quieren poner las bases de su propio aprovechamiento y enriquecimiento.
En los discursos de toma de posesión de los nuevos ediles de nuestro Municipio, los distintos portavoces y con distintos matices, manifestaron su deseo de colaborar y unir sus fuerzas para reconducir la situación. El pueblo está entusiasmado y a la expectativa tras oír estas promesas. No hay que defraudarlo, pero tampoco hay que olvidarlo ni dejarlo sin participación. Todos somos necesarios, todos tenemos que ser tenidos en cuenta en el grado de responsabilidad que a cada uno le corresponda. Hay que ir desarrollando proyectos conforme se puedan abordar y se cuente con medios, infraestructura y personas para implementarlos. Para ello hay que descentralizar la gestión, responsabilizar, delegar, coordinar, supervisar todo lo que se pretenda hacer. No hay que tener prisas, ni querer hacer todo el primer año. Precisamente en este primer periodo lo que hay que llevar a cabo son las medidas que puedan ser peor comprendidas por los ciudadanos, mal acostumbrados a pensar que "todo lo tienen que hacer el Ayuntamiento", "que lo paguen ellos", etc., porque han estado siendo engañados cuando más fácil hubiera sido el crear conciencia de que "Ayuntamiento somos todos" y esos "ellos" que tienen que pagar, somos todos porque al fin y al cabo al Ayuntamiento y a "ellos" quienes los mantenemos y pagamos somos nosotros con el dinero que sale de nuestro trabajo.

Hay mucho que hacer y mucha conciencia que crear: entusiasmar a la juventud, encomendándole tareas que ellos saben realizar mejor que nadie, mejorar la educación y la enseñanza, movilizar al voluntariado, apoyar a las empresas, mantener limpias nuestras calles, tratar seriamente la ocupación de la vía pública por muy pocos en perjuicio de la mayoría, completar los avances en temas sanitarios frenados desde hace seis o siete años, buscar y aplicar formas para recuperar patrimonio municipal, etc.
Quiero terminar como comencé manifestando mi optimismo en el futuro viendo la buena predisposición manifestada por todos. Ojalá continúe este clima de tranquilidad y deseos de trabajar por la Colonia, por el que nos debemos felicitar todos.

 


sábado, 13 de marzo de 2021

Ejercicio de libertad

 Definamos Libertad en palabras sencillas: hacer o no hacer lo que deseas sin molestar a los demás y respetando sus decisiones. Es hermoso ejercer la libertad. Pero aún es más placentero y edificante permitir que otros la ejerzan, la sientan y la disfruten.

Conozco un ejemplo de actuar en libertad que me ha llamado la atención y me ha enternecido. Nuestro ejercicio profesional como Médico de Familia se engrandece en ocasiones (yo diría que con mucha frecuencia) cuando - gracias a la confianza depositada en ti por tus pacientes- te enteras de situaciones como la que voy a relatar. Me la ha contado uno de los dos protagonistas que intervienen, de los que no voy a poner ni el nombre, sexo, edad, profesión, ni ningún otro dato identificativo. Incluso no diré cual de los dos ha sido mi confidente. Los llamaré con sendos nombres imaginarios que no tienen nada que ver con los protagonistas.
Resulta que a Hermógenes le interesa el tema de la muerte como fuente de conocimiento de los sentimientos de otras personas. Le gusta conocer qué opinan los demás, qué sienten, cómo se comportan, cómo se expresan, quienes le rodean, cuando surge el tema en una conversación, o cuando lamentablemente hay que hacer frente al fallecimiento de alguien conocido y/o querido. Pero -como es natural- también tiene de vez en cuando que afrontar el pensamiento de la posibilidad de su propio final. Esto no le preocupa. Aunque le quedan por hacer muchas cosas que ha ido dejando atrás en sus prioridades a lo largo de su vida, considera que tiene motivos más que suficientes para estar satisfecho y tal vez orgulloso por todo lo que ha realizado. Aún así no es capaz de frenar su ímpetu por seguir innovando y participando en todo lo que supone avance y mejoras para los demás. Este “fallo de frenos” le impide ir cerrando procesos aún abiertos hace tiempo, lo que le produce cierta inquietud ante el pensamiento de que su propia muerte llegara y no le hubiera dado tiempo de completar su proyecto de vida.
Pero esta incomodidad de visita no esperada y a destiempo, es mínima comparada con el desasosiego que le produce pensar en la presencia del dolor y el sufrimiento llegados los últimos momentos de su vida. Y que llegado ese tiempo Hermógenes perdiese el raciocinio.
Teniendo en cuenta esta última posibilidad, esta persona, quiso dejar bien claro que, dado el caso de perdida de la razón, el equipo médico que estuviera atendiéndolo le facilitara una muerte digna y sin dolor.
Andalucía es la Comunidad Autónoma pionera al promover una Ley de Muerte Digna, que regula el ejercicio de los derechos de la persona durante el proceso de su muerte, los deberes del personal sanitario que atiende a estos pacientes, con la garantía de las instituciones sanitarias. Siendo Hermógenes conocedor de esta Ley, diligenció sus últimas voluntades y designó a Ganímedes, persona amiga suya, como su representante en caso de que -llegada la hora de decidir- Hermógenes no tuviera sus facultades mentales lúcidas para ello. La eligió como su portavoz decisorio porque la conocía, y sabía que podría ser su alter ego, y que no se dejaría llevar por sentimentalismos ni subjetividades a la hora de decidir, y que por su experiencia sabría escoger el mejor momento para “desconectar”.
Pero, Hay un pero: No se puede designar un representante para tomar una decisión en esos momentos cruciales sin haber pedido antes su autorización. Hermógenes se lo había insinuado en una ocasión a Ganímedes, recibiendo una respuesta neutra, para salir del paso, no quedando clara su aceptación. A los pocos días de esta conversación no terminada, Hermógenes y Ganímedes iban a dejar de verse por algún tiempo. Por otros motivos, Hermógenes escribió a Ganímedes solicitándole información sobre dos temas que le concernían y aprovechó para pedirle formalmente si quería ser su representante en el Registro de Voluntades Vitales Anticipadas. Como sabía que esta petición suponía un compromiso importante y difícil, terminaba su correo-e “pidiéndote disculpas de antemano por el "embolado" que pueda suponer, pero siendo respetuoso y comprensivo con tu libertad de respuesta en lo que decidas”.
Esperó días, semanas, meses. No recibió contestación a ninguna de las tres demandas. Podría haber contestado a alguna de las otras dos preguntas menos comprometidas, pero no fue así. Hermógenes pensaba en la posibilidad de que a Ganímedes no le hubiese llegado su e-mail y por ello no contestaba. También le pasó por la cabeza esperar un tiempo y cuando se volvieran a ver preguntarle directamente, con la condición de obtener una simple respuesta de si o no, sin explicaciones, si le había llegado su escrito.
Tenía que respetar la libertad de Ganímedes. Si no le había respondido tendría sus razones y había que acatarlas. El simple hecho de preguntar acerca de la recepción del escrito coartaba la libertad de Ganímedes, ya que podía forzarle a decidir positivamente algo que no le apetecía. O podía hacerle pasar un mal rato a Ganímedes pensando que Hermógenes creería que al no recibir respuesta, lo había ignorado y que no lo apreciaba.
El relato finaliza: Hermógenes fue respetuoso con la decisión de Ganímedes y jamás le preguntó. Sin embargo siguió apreciándole y teniendo una relación con Ganímedes igual que hasta ahora; incluso se esmeraba en que fuese mejor y más satisfactoria.
Aquí está la grandeza del ejercicio de la libertad, con que comenzaba este relato: no solo consiste en hacer lo que te apetece o inhibirte cuando quieras. También es acatar lo que libremente deciden los demás, siempre que sea justo. En este relato vemos un claro ejemplo de respeto en la toma de decisiones de dos personas.

domingo, 7 de marzo de 2021

Despedida de Rafael Mediavilla, enfermero de Fuente Palmera los últimos 19 años.

 

HASTA SIEMPRE.

El pasado viernes día 5, fue mi último día de trabajo en Fuente Palmera. Hasta hace dos o tres días, no sabía exactamente cuál iba a ser el día que cesaba. Sabía que iba a ser pronto pero no quería pensar en ello, solo pensaba en el día a día.

Así que cuando lo supe intente despedirme de personas con las que he tenido una especial cercanía, pero desistí casi al comenzar la “lista” que aparecía en mi mente. Eran muchas y cada vez que decía que me marchaba, la emoción me embargaba y no me dejaba seguir.

Recuerdo como si fuese ayer el día que aparecí por Fuente Palmera el 3 de Julio de 2002.

Al no tener tanteado el camino, llegue con tanta antelación que a las 7,30 ya había desayunado en el bar que por entonces llevaba Curriqui. Por aquellas fechas, la carretera era muy revirada y sin rotondas y frente a urgencias no había nada sólo campo sembrado de maíz.

Desde entonces, en los siguientes  años, muchas cosas cambiaron,  tantas que en el día de mi cese yo era el profesional que llevaba más tiempo en el centro y siempre siendo el enfermero de la consulta 3, así que había pacientes que me tenían como único enfermero casi 19 años.

En ese tiempo fueron muchos los pacientes que nos dejaron pero yo me acuerdo de todos, podría rellenar páginas y páginas recordando sus historias.

Estos años he visto que Fuente Palmera como pueblo tiene muchas cosas buenas. Lo primero que me llamo la atención nada más llegar era la cantidad de personas que acudían a la colecta de sangre; recuerdo días que estaban haciendo donaciones hasta las una de la madrugada, no había visto eso nunca, y como digo eso fue nada más llegar, pero es que antes de irme he visto como se volcó el pueblo con el centro de salud al inicio de la pandemia cuando no había material, trayéndonos trajes y caretas hasta el punto de que no había ningún sitio de alrededor que tuviese los mismos medios de protección que nosotros, gracias a la generosidad de toda la colonia.

Es un pueblo que reconoce a su gente, es un pueblo que trabaja por el bien común y sobre todo es un pueblo solidario y noble.

 Diecinueve años dan para mucho, no podía irme sin despedirme y por eso quiero hacerlo a través de estas letras agradeciendo al pueblo lo bien que me ha tratado siempre y sobre todo he sentido que mucha gente y en especial mis pacientes sentían afecto por mí. Yo también por ellos y siempre intente darles el mejor trato posible; el que se merecían.

Fuente Palmera forma parte de mi vida. Gracias a todos.

Rafael Mediavilla. Enfermero de Fuente Palmera.





 

domingo, 21 de febrero de 2021

Cuento: El pirata “Seis dedos” y el valiente leñador

     No sabemos cómo el pirata  “Seisdedos” localizó a Álvaro, el leñador. Quería tomar venganza porque su padre había sido encarcelado por el padre del leñador, por haber raptado a una niña del pueblo. Cuando desembarcaron los piratas, los vecinos tuvieron mucho miedo. Los bandidos raptaron a todos los niños y se los llevaron al barco, mientras su jefe encontró al leñador.

-Si quieres que los niños vuelvan con sus padres tienes que luchar contra mí y ganarme y después ir nadando al barco y traerlos. Nos iremos y no os molestaremos más.

         El valiente leñador tenía un inconveniente: no sabía nadar.

         Aquella noche nuestro héroe se aproximó a la orilla del mar y silbó una canción. Pronto apareció Coralia, su amiga la sirena.

-Hola, Álvaro, ¿qué puedo hacer por ti?

-El pirata “Seisdedos” ha secuestrado a los niños del pueblo y me ha dicho que para salvarlos tengo que ganarle en una pelea y luego llegar a su barco, y yo no sé nadar.

-No te preocupes que yo te ayudaré. Cuando le ganes te vienes a este sitio. Yo estaré escondida. Tú te subes encima de mí y te llevaré al barco.

         Al amanecer se enfrentaron los dos contrincantes. El pirata llevaba un puñal y una espada y Álvaro su hacha y una vara muy larga, que le dio la victoria por agotamiento de su adversario, ya que cada vez que “Seisdedos” se le aproximaba, Alvaro le apaleaba las piernas y le hacía caer al suelo. Lo hizo tantas veces que al final el pirata acabó exhausto y se rindió.

         Después, Alvaro llegó al barco con la ayuda de la sirenita y rescató a los niños. Pero hay más: Coralia había llamado aquella noche a los habitantes del mar y estaban esperando que “Seisdedos” volviera al barco para apresarlo a él y a los piratas y se los llevaron a una cárcel submarina para que jamás volvieran a molestar a nadie.

 

domingo, 7 de febrero de 2021

Cuento: El fantástico sueño de los primos: Aventuras de Quique y Nano en la selva.

Quique y Alejandro son primos que tienen casi la misma edad. Son familia porque la mamá de Quique y el papá de Alejandro son hermanos. A los dos les gustan mucho los animales. Desde pequeños han preferido los juguetes de animales y conocen muy bien los nombres de muchos de ellos, especialmente los dinosaurios.

Aunque estos primos viven lejos uno del otro -Alejandro vive en Córdoba y Quique en un pueblo de Granada- parece que tienen una comunicación telepática frecuente. Ved lo que les ocurrió un día.

-¡Hola, primo Quique! –gritó de alegría Alejandro, dándole un abrazo.

-¡Hola, Nano! ¡Qué alegría me da verte por aquí! ¿Y tus padres, donde están? Yo no sé dónde están los míos. Y estoy preocupado, tengo un poco de miedo.

-Yo tampoco sé dónde están los míos. Me he encontrado de pronto aquí contigo sin saber cómo. Yo creo que estamos perdidos. No te preocupes y vamos a explorar, a ver qué nos encontramos en este lugar tan bonito.

            No había terminado de hablar Alejandro cuando apareció trotando un hermoso caballo blanco que se acercó a ellos y comenzó a hablarles. Quique y Nano –que así llamaban familiarmente a Alejandro- se quedaron boquiabiertos y emocionados mirando con unos ojos muy grandes al caballo.

-¡Hola chicos! –les decía el animal mientras daba vueltas alrededor de ellos- ¿Qué hacéis aquí en este bosque fantástico? Si queréis os puedo subir encima de mí y os lo enseño. Ya veréis cómo os va a gustar esta visita.

-¡Si, si, vale! ¡Qué bien! –dijeron los  dos a la vez, aplaudiendo y dando saltos de alegría.

-¿Cómo te llamas? Yo soy Enrique y mi primo es Alejandro, pero nos llaman Quique y Nano.

-Yo me llamo Veloz –respondió el caballo mientras doblaba sus patas y bajaba su cuerpo al nivel del suelo para que los niños subieran sobre él.

            Una vez montados, Veloz comenzó a caminar despacio y poco a poco inició un trote que fue aumentando de velocidad y cuando iba a comenzar a galopar volvió su cabeza mirando a los niños y les dijo sonriendo:

-¡Agarraos bien y disfrutad! ¡No temáis por nada!

            De repente se le desplegaron dos alas y le apareció un cuerno en la frente. ¡Era un unicornio alado!

-Os voy a enseñar todo este parque desde aquí arriba, volando, porque es muy grande y si vamos por el suelo tardaríamos muchos días en verlo.

            Los primos estaban entusiasmados y felices. Reían de emoción ante la belleza de los paisajes que estaban viendo desde arriba.

-Mirad ese lago en el que nadan los cisnes y se duchan los elefantes. El agua es tan transparente que se ven los peces brillar al reflejarse el sol en la superficie.

-¡Baja, baja, que lo veamos de cerca! ¿Podemos hablar con ellos?

-¡Sí, claro! En este inmenso jardín todos los animales hablamos un idioma que entienden los humanos –dijo Veloz, posando sus patas en el suelo a la orilla del lago.

            Cuando los cisnes se dieron cuenta de la presencia de los visitantes, se aproximaron a ellos. Salieron del agua y los saludaron sacudiendo sus alas y abriéndolas a modo de saludo, mientras el elefante dejó de ducharse echando agua por su trompa y también se aproximó a ellos y les dijo:

-Hola Veloz ¿Quiénes son estos pequeños humanos que vienen contigo?

-¿Qué tal Eleuterio? -que así se llamaba el elefante- Ellos son Alejandro y Enrique, pero los amigos los llamamos Nano y Quique. Vienen de España: Nano es de Córdoba y Quique de Granada. Les estoy enseñando el parque. Son nuestros invitados.

            De repente comenzó a oírse un ruido muy grande que iba en aumento, como si se fuese aproximando a ellos. De pronto apareció por encima de las copas de los árboles la cabeza de un brontosaurio y los niños se asustaron y corrieron al lado de Veloz, pidiéndole que los defendiera, los subiera encima de su lomo y saliera volando.

-No os preocupéis –les contestó el unicornio- Paquitosaurio no es agresivo y es amigo nuestro. Ahora os lo presento. Ya veréis como viene acompañado de la jirafa Virginia.

            No tardaron en salir del bosque el dinosaurio y la jirafa saludando desde lejos a nuestros protagonistas. Momentos después apareció majestuosamente el Rey de la selva: un león muy grande y  muy bello que caminaba con orgullo moviendo su cabeza y meciendo al aire su larga cabellera.

            Cuando Leopoldo, el león, llegó donde estaban nuestros amigos, todos los animales se colocaron formando un corro alrededor de ellos y comenzaron a hacerles muchas preguntas: de dónde eran, si iban al colegio, si sacaban buenas notas, si tenían muchos amigos, cómo se llamaban sus papás, sus abuelos, sus primos; qué juegos les gustaban, si comían mucho… También los niños tenían mucho interés en conocer las vidas de aquellos animales y les hacían preguntas insistentemente.

            Al nombrar la comida, Leopoldo sintió cosquillas en su estómago y se le abrió el apetito. Dio un rugido muy grande e inmediatamente aparecieron cuatro grandes gorilas vestidos de camareros y le preguntaron:

-¿Qué desea, su majestad?

-Tengo ganas de comer y nuestros amigos también. Haced el favor de traer la paella con frutas tropicales que os dije que preparáseis para hoy y tened en cuenta que tenemos dos invitados.

-¡Arriba, dormilones! ¡Vamos a desayunar! Que hoy tenéis que ir a pescar con el abuelo.

            Era la abuela Maty que les movía las sábanas para que se despertaran. Alejandro y Quique comenzaron a desperezarse, se sentaron en las camas y se miraron uno al otro sonriendo, mostrando complicidad, como si quisieran comunicarse que habían tenido el mismo sueño. Estaban de vacaciones en la casa de los abuelos y dormían juntos en la misma habitación. En otra, al lado, se encontraban despiertas Rosa y Tania y ya se estaban vistiendo. A Álvaro, el más pequeño de los nietos, le gustaba dormir con los abuelos en su cama, en medio de los dos.

            Después de desayunar acompañaron todos al abuelo a la cochera, a recoger el coche para ir al campo, a la orilla del río donde lanzarían sus anzuelos para pescar. Como siempre hacían, convencieron al abuelo para meterse en el maletero e ir jugando por el camino, aunque viajar de esa manera no estaba permitido. Como el río estaba muy cerca podían ir por caminos de tierra por los que apenas había tráfico y no había peligro. Durante el recorrido, Quique y Alejandro le contaron a las primas Tania y Rosa y al primo Álvaro el sueño que los dos habían tenido.

-Hemos soñado los dos que nos encontrábamos en un bosque muy grande con árboles gigantes. Era como una selva y había muchos animales, grandes y pequeños, que hablaban con nosotros. Lo hemos visto desde el cielo, subidos en un unicornio que volaba y luego bajó al suelo y nos hicimos amigos de elefantes, cisnes, gorilas, peces, jirafas, un dinosaurio que se llamaba Paquitosaurio y más animalitos que obedecían al león Leopoldo que era su rey. Con esta conversación se les hizo muy corto el camino y llegaron enseguida a la orilla del río, donde disfrutaron pescando peces que tras acariciarlos y hablarles devolvían al agua.