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05 abril, 2022

LA MEDICINA RURAL: Una opción seductora para los médicos jóvenes

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LA MEDICINA RURAL: Una opción seductora para los médicos jóvenes


La medicina rural por Bernabé Galán, médico rural.

LA MEDICINA RURAL: Una opción seductora para los médicos jóvenes

Dr. Bernabé Galán. Médico de Fuente Palmera


“Confieso que he vivido”, como diría Pablo Neruda. Confieso que soy Médico de pueblo por convencimiento progresivo y evolucionado con el tiempo. Desde el primer momento en que viví el ejercicio de la Medicina Rural me sentí seducido por ella. Hoy día, después de 47 años ejerciéndola ininterrumpidamente, sigo disfrutando como el primer día.

Conocí el encanto de trabajar como Médico de Familia, antes de que existiera el Ministerio de Sanidad, la Reforma Sanitaria de la Atención Primaria e incluso de nuestra especialidad. Precisamente entonces, en nuestra nómina como Médicos Titulares, se nos calificaba como Médicos de Familia, antes de llamarnos Médicos Generales y después Especialistas en Medicina de Familia y Comunitaria. El Médico Titular era un adelantado de lo que después, con la Reforma Sanitaria, fueron los EBAP (Equipos Básicos de Atención Primaria). Eran tiempos en los que el Médico, en el pueblo, hacía de todo: Además de atender en consulta y urgencias, también tenía que atender partos, inscribir en el Registro Civil, hacer autopsias, inspecciones a establecimientos comerciales, industriales, alimenticios, talleres, etc., emitir cédulas de habitabilidad de las viviendas, autorizaciones de apertura de negocios, reconocimientos de quintos, inspecciones medico-escolares, atención a funcionarios de las Fuerzas Armadas y de la Administración Local, atender a los pobres e indigentes de Beneficencia Municipal, pequeñas intervenciones quirúrgicas, promoción de la salud, educación sanitaria, salud pública, estadísticas y por supuesto prestación de servicios a la Seguridad Social y coordinación con los otros sanitarios locales.

Para realizar lo anterior teníamos todo el tiempo del mundo: 24 horas al día, 7 días a la semana los 365 días del año. Eras responsable absoluto de lo que ocurriera en tu demarcación. Incluso para irte de vacaciones o ausentarte del pueblo, además de la autorización de la Jefatura Provincial de Sanidad, tenías que obtener el visto bueno del alcalde del pueblo.

Repito, que a pesar de todos los “inconvenientes” que podíamos tener yo me encontraba feliz en mi destino y añoro –a lo mejor es por echar de menos la juventud física- aquellos tiempos, en los que tenías mayor autonomía, eras reconocido no solo por los vecinos sino también por la Administración y  tenías bastante tiempo para poder estudiar y mantenerte al día, eso sí, a costa de tu bolsillo.

En 1984, el médico, sociólogo y escritor británico Julián Tudor Hart escribía en la revista “Atención Primaria” (y yo lo suscribo y siempre lo he dicho) que en el nuevo médico rural “se combinan las aptitudes clínicas con las aptitudes de la medicina de las poblaciones, con suficiente lealtad hacia sus pacientes para quedarse en su plaza y realizar su trabajo hasta el final”.

Poco antes de finalizar el siglo pasado, en noviembre de 1996, celebramos en Granada un Congreso Internacional de Medicina de Familia y Comunitaria, organizado por SEMFYC, en el cual se desarrollaría una mesa a la que se le dio mucha importancia, ya que en ella se tratarían ponencias sobre Medicina Rural. Un año antes habíamos organizado un grupo de Medicina Rural dentro de esta Sociedad Científica y los ponentes de dicha mesa éramos algunos compañeros del citado grupo. Mi ponencia se denominaba “Medicina de Familia en el Medio Rural en el siglo XXI”.

Estábamos convencidos en aquel momento que la Medicina Rural tenía un futuro esperanzador. Nada parecido a lo que está ocurriendo ahora. Nuestra misión entonces era entusiasmar y convencer a nuestros compañeros para que acudieran a trabajar a los pueblos. La Medicina de Familia, en ese medio,  era desconocida y poco valorada y los nuevos Médicos de Familia tenían que conocer las características y los atractivos que la diferenciaban de la del medio urbano. La vida en el medio rural tiene, para el médico, una serie de características que le hacen ser el genuino médico de familia.

Para mí un Médico Rural es aquel médico que atiende a las personas de una manera integral y con continuidad, en su entorno familiar y social. La linealidad, la integración y la participación del tejido social en la atención sanitaria son fundamentales en la eficiencia de su ejercicio profesional que, hasta que llegó la Reforma Sanitaria, realizaba con mucha precariedad de medios.

Como complemento de lo anterior ha de conocer bien el medio ambiente y los riesgos atribuibles a sus características, así como ser consciente de los valores, actitudes, costumbres, creencias y tradiciones de los vecinos. En ocasiones algunas de las patologías que sufre la población están relacionadas con estos aspectos de la vida cotidiana.

Por ello, el ejercicio profesional del médico en el pueblo tiene unas diferencias con la de quien ejerce en la ciudad. Como ventajas o razones positivas diré que la satisfacción de los pacientes es superior con los rurales que, con los urbanos, aunque no significativa, ya que la consideración que se nos tiene a los Médicos de Familia es muy elevada. Por ello la relación médico-paciente, las técnicas de entrevista y la atención a la familia son diferentes debido a la idiosincrasia del medio rural. Suelen ser personas sencillas, humildes, modestas, comprensivas y podríamos decir sin desestimación alguna, que generalmente son más dóciles y obedientes a nuestros consejos.

Estas últimas características facilitan la tarea a quienes, como a mí, les apasiona la Educación para la Salud, la promoción de la misma, la relación y atención a la comunidad y por supuesto la identificación de los líderes sociales, de quienes echar mano cuando se quiera implementar cualquier proyecto saludable. Su labor difusora es imprescindible, ya que hoy día manejan no solo el “boca a boca” sino todo tipo de redes sociales.

Algo que me ha llamado siempre la atención es la actitud ante la muerte y la enfermedad que tienen en el medio rural, diferente a la del urbano y también esta varía según la distancia que hay hasta el hospital y de lo aislado que esté el pueblo, así como de las comunicaciones. La objetividad ante la realidad, la resignación ante lo evidente, la filosofía de vida de las personas que viven en pueblos es admirable y aún más mientras más pequeños sean los núcleos de población.

Para mí, todo lo anterior han sido ventajas o algo positivo que quisiera invitar a sentir a quienes lo desconocen.

También hay una serie de desventajas o razones negativas que pueden ahuyentar a los posibles candidatos a ejercer en pueblos.

Lo que antiguamente era un obstáculo para muchos, al tener que estar de servicio permanente las 24 horas, –reconozco que para mí no lo era- se solucionó con la Reforma de Atención Primaria, estableciéndose horarios y turnos de guardia. De esta manera dependía de la voluntariedad de cada uno el permanecer viviendo en el pueblo si te apetecía.

Pesa mucho el aislamiento profesional, formativo, cultural, social y familiar. En los tiempos que corren, se palia con las modernas comunicaciones, si bien suponía un sacrificio y un coste económico extra, amén de molestias, tener a tus hijos fuera del domicilio familiar para poder estudiar, no poder asistir a muchos actos culturales que se celebraran en la capital, el estar en contacto físico con otros compañeros de tu profesión y amigos y un largo etc.

Aunque no es relevante, ya que el Médico de Familia está preparado y formado para poder atender a las personas desde que nacen hasta que mueren, hay algo bastante generalizado cual es la ausencia de pediatras en los centros de salud rurales con lo que el médico de familia ha de hacerse cargo de la atención infantil.  


Pero estos inconvenientes eran contrarrestados por una serie de
 ventajas y razones positivas que pueden ser atractivas para convencer a los jóvenes a venirse al medio rural.

En el pueblo te das cuenta de tu pluripotencialidad. Hasta que no te encuentras solo, inmerso en esa aventura –y eres joven para vivirla e incluso disfrutarla- no eras consciente de muchas de tus capacidades.

Poco a poco te vas dando cuenta de que tu relación con los pacientes, con tus vecinos, es cada día más satisfactoria en ambos sentidos, lo que favorece la atención. Y esa satisfacción va aumentando conforme pasa el tiempo y cuando te das cuenta eres un referente de la linealidad en Atención Primaria. Eso de llegar a conocer y que te conozcan cinco o seis generaciones familiares es algo que hay que conocer y vivir para saber de qué se trata, cómo se disfruta y cuánto te ayuda en tu labor.

Tienes una mayor autonomía y facilidades para organizar tu trabajo clínico y preventivo y para realizar proyectos relacionados con la salud pública, promoción de la salud y educación sanitaria, así como participación de la comunidad y todo esto lo puedes llevar a cabo coordinado con otros profesionales sanitarios.

También puedes hacer múltiples y variados tipos de investigaciones como pueden ser sobre enfermedades infecciosas, geriatría, atención infantil, salud comunitaria, urgencias, salud mental, mortalidad, aspectos relacionados con el duelo, enfermedades y enfermos terminales, educación para la salud, etc.

En resumen: Gracias a que la población es limitada y estable, por lo que es mejor conocida y hay mayor posibilidad de contacto con los líderes sociales, puedes realizar mejor tu trabajo y organizarte con mayor autonomía. Los procesos se siguen mejor gracias a la continuidad y se pueden llevar a cabo estudios prospectivos.

Pero todo lo anterior no es suficiente para atraer médicos a los pueblos. La Administración tiene que poner de su parte si no quiere que la “España vaciada” se convierta en una “España abandonada” en el aspecto sanitario. Tiene que aportar valor añadido a ese sacrificio que supone el trabajar en solitario en lugares con dispersión geográfica, distantes de la ciudad y lejos de un hospital, viviendo en el mismo entorno donde trabajas, con personas con diferente nivel cultural, teniendo que atender niños, embarazadas, urgencias, etc. Además de un permanente reconocimiento por parte de la Administración, Comunidad y Organizaciones Profesionales, el Estado debe establecer una serie de incentivos como pueden ser, por ejemplo: Dando mayor autonomía de gestión y organización, mejorando la comunicación telemática, videoconferencias, telemedicina, transmisión vía satélite, etc. Primero que a nadie llevarlo al medio rural. Mejorando las infraestructuras y carreteras. Así mismo se deben potenciar las relaciones con el hospital y especialidades hospitalarias. Se debe facilitar la formación de redes de comunicación entre los médicos rurales y creación de grupos de trabajo y de ayuda mutua, entre los compañeros más próximos geográficamente.

La Medicina Rural se debe tratar en la Facultad como asignatura propia. Creo que es buena idea también, además de un profesorado específico, llevar a la Facultad a médicos líderes rurales enamorados de su trabajo, que potencien los aspectos positivos y minoren los negativos. Los MIR de Familia deberían rotar por el medio rural durante un tiempo no inferior a 6 meses, con un programa amplio específico.

Y en el aspecto profesional y familiar, se deberá facilitar la conciliación familiar, ofreciéndoles una vivienda digna y gratuita, diferenciar los salarios respecto a los que trabajan en la ciudad, mejorando la dotación y equipamiento de medios de diagnóstico, promoción profesional, mejoras en los baremos puntuando los servicios y la permanencia en el mismo sitio, el doble que en el urbano. Es importante hacer ostensible el apoyo a la investigación en el medio rural y también que se les den facilidades para asistir a congresos nacionales e internacionales.

En muchos de estos últimos incentivos pueden colaborar –y seguro que lo harían con agrado-los Ayuntamientos y las Diputaciones provinciales.

No me extiendo más. Con estos párrafos he querido sintetizar mis sentimientos y mi opinión sobre la Medicina Rural. Es mi granito de arena en la construcción de un soporte firme que sirva para convencer a los nuevos Médicos de Familia -e incluso a los no tan jóvenes- para que se acerquen a este modelo de ejercer la Medicina en unas condiciones diferentes.





07 marzo, 2021

Despedida de Rafael Mediavilla, enfermero de Fuente Palmera los últimos 19 años.

 

HASTA SIEMPRE.

El pasado viernes día 5, fue mi último día de trabajo en Fuente Palmera. Hasta hace dos o tres días, no sabía exactamente cuál iba a ser el día que cesaba. Sabía que iba a ser pronto pero no quería pensar en ello, solo pensaba en el día a día.

Así que cuando lo supe intente despedirme de personas con las que he tenido una especial cercanía, pero desistí casi al comenzar la “lista” que aparecía en mi mente. Eran muchas y cada vez que decía que me marchaba, la emoción me embargaba y no me dejaba seguir.

Recuerdo como si fuese ayer el día que aparecí por Fuente Palmera el 3 de Julio de 2002.

Al no tener tanteado el camino, llegue con tanta antelación que a las 7,30 ya había desayunado en el bar que por entonces llevaba Curriqui. Por aquellas fechas, la carretera era muy revirada y sin rotondas y frente a urgencias no había nada sólo campo sembrado de maíz.

Desde entonces, en los siguientes  años, muchas cosas cambiaron,  tantas que en el día de mi cese yo era el profesional que llevaba más tiempo en el centro y siempre siendo el enfermero de la consulta 3, así que había pacientes que me tenían como único enfermero casi 19 años.

En ese tiempo fueron muchos los pacientes que nos dejaron pero yo me acuerdo de todos, podría rellenar páginas y páginas recordando sus historias.

Estos años he visto que Fuente Palmera como pueblo tiene muchas cosas buenas. Lo primero que me llamo la atención nada más llegar era la cantidad de personas que acudían a la colecta de sangre; recuerdo días que estaban haciendo donaciones hasta las una de la madrugada, no había visto eso nunca, y como digo eso fue nada más llegar, pero es que antes de irme he visto como se volcó el pueblo con el centro de salud al inicio de la pandemia cuando no había material, trayéndonos trajes y caretas hasta el punto de que no había ningún sitio de alrededor que tuviese los mismos medios de protección que nosotros, gracias a la generosidad de toda la colonia.

Es un pueblo que reconoce a su gente, es un pueblo que trabaja por el bien común y sobre todo es un pueblo solidario y noble.

 Diecinueve años dan para mucho, no podía irme sin despedirme y por eso quiero hacerlo a través de estas letras agradeciendo al pueblo lo bien que me ha tratado siempre y sobre todo he sentido que mucha gente y en especial mis pacientes sentían afecto por mí. Yo también por ellos y siempre intente darles el mejor trato posible; el que se merecían.

Fuente Palmera forma parte de mi vida. Gracias a todos.

Rafael Mediavilla. Enfermero de Fuente Palmera.





 

06 marzo, 2019

Necesitamos una Atención Primaria menos infectada de prejuicios (Artículo de Dr. Juan Simó. Médico de familia. Centro de salud Rochapea. Pamplona. Navarra. España. ju.simom@gmail.com

Necesitamos una Atención Primaria menos infectada de prejuicios (Artículo de Dr. Juan Simó. Médico de familia. Centro de salud Rochapea. Pamplona. Navarra. España. 

ju.simom@gmail.com



Sólo hay un punto de partida para mejorar la atención primaria: disminuir la interferencia de los prejuicios en la búsqueda de soluciones. Tendemos a considerar por encima de todo aquello que fortalece nuestras convicciones y apenas consideramos aquello que las debilita. Un auténtico sesgo cognitivo que impide ampliar las vías de salida y mejora. Es más, en un afán simplificador, tendemos a pensar que todo se arreglaría modificando un "par de cosas". Y... ¡cómo no!... cada uno de nosotros tiene ese "par de cosas" preferido que es, precisamente, aquel más próximo a sus convicciones, en el mejor de los casos, o a sus prejuicios, en el peor. Lo explican muy bien la viñeta adjunta de El Roto ("Me gusta informarme para reforzar mis prejuicios") y la palabras de Michael Sandel en el vídeo insertado al final de esta entrada ("Hoy la gente solo escucha opiniones que refuerzan lo que ya cree"). Esto nos lleva normalmente a un estéril pseudodebate alrededor de lugares comunes en un bucle sin salida.

Prejuicios tenemos todos, yo el primero. Y la neutralización de los mismos sólo puede venir de un lado: el de los datos. Muchos de mis prejuicios fueron hace tiempo aniquilados por los datos. Algunos otros todavía perduran y con ellos no han podido los datos por ser éstos endebles o, lo que es peor, por auténtica "resistencia" del prejuicio al dato. Por eso, en este blog intento publicar más datos que opinión. Sin embargo hoy haré una excepción y, por lo tanto, puede que se me escape algún prejuicio.

Desmoralización profesional


La situación de la atención primaria es peor de lo que parece pues la desmoralización del grueso de la tropa es patente. Nos encontramos en crisis, en una etapa de interregno en la que lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no termina de nacer. Quizá el asunto vaya ligado a la biología del grueso de la tropa. Los años no pasan en balde y las seminales generaciones de referentes, en su momento innovadores y propulsores del cambio, están al borde de la jubilación o ya jubilados, mientras comprobamos el escaso recambio generacional. Entre unos y otros, queda en medio el alicaído, envejecido y desmoralizado grueso de la tropa. Desde mi punto de vista, este es el principal problema que tenemos: nosotros mismos. Y lo que es peor, dudo que esa "savia nueva" que está por llegar a los centros de salud, procedente de los diferentes dispositivos de urgencias, de contratos basura tipo "sustitutos de todo y para todo" y de la emigración, venga con el empuje y las ideas necesarias para el cambio. Es probable que los esperanzadores "brotes verdes" existentes (aquí, aquí, aquí, aquí y aquí) no vayan más allá de la excepción que confirma la regla. Además, el "sueño americano" de la plaza en propiedad es a veces peor para la conciliación, lo que aminora la moral de las más jóvenes (aquí). [Nada me alegraría más que equivocarme con este prejuicio y que la "savia nueva" que está por llegar consiga las mejoras necesarias que el actual grueso de la tropa parece incapaz de lograr].


Las cadenas: entre la indefensión aprendida y el síndrome de Estocolmo

La crisis económica y sus recortes de motosierra en el sistema han repercutido mal en la moral de sus profesionales, especialmente en la atención primaria donde el hachazo en el gasto de personal ha sido mucho mayor que en el hospital. Esta repercusión en la moral es algo que en algún momento habrá que estudiar pero sus consecuencias ya son palpables. Hace 15 años, con el grueso de la tropa 15 años más joven, algunas cosas se hubieran conseguido con dinero, ahora no las consigues ni pagando. Hablo de, por ejemplo, poner en marcha la cirugía menor en un centro de salud. Los incentivos económicos parece que no mueven, algo paradójico dada la evidente pérdida de poder adquisitivo del salario de los profesionales. Por lo visto, la pérdida de moral supera a la económica y ha conducido a un irreversible acomodamiento a "las cadenas" que, de modo nefasto, produce "marqueses" y "marquesas" adaptados al modo "no complicado" de ejercer (aquí). Al final, uno se adapta por superviviencia a unas "cadenas" que muchas veces son más mentales que reales, como las de este caballo atado a una silla de plástico. Unas "cadenas" que llevamos con resignación conformista en un estado a medio camino entre la indefensión aprendida y el síndrome de Estocolmo, que anula la innovación "desde abajo" y aviva la cultura de la queja. [Me gustaría equivocarme con este prejuicio y que la moral del quejumbroso grueso de la tropa fuera mayor y con el ímpetu y vigor de hace 15 años (aquí, aquí, y aquí)].


Reconocimiento, flexibilidad e innovación "desde abajo"

Por lo tanto, necesitamos más una transición que una ruptura. La transición tiene la ventaja de no dejar demasiados "cadáveres" en el camino pero es más complicada de llevar a cabo que la ruptura, que el borrón y cuenta nueva. El cambio a mejor en la atención primaria sólo será posible si se consensúa un plan que lo posibilite (no que lo defina), libre de prejuicios y lugares comunes tan tozudamente falsos como reiteradamente invocados. La palabra clave es RECONOCIMIENTO. Reconocer en el sentido de ADMITIR la parte de razón que tiene el otro y poner las bases (incluso desde el punto de vista legislativo) para que la atención primaria "PUEDA" hacer más que "DEBA" hacer. Necesitamos, pues, un plan menos prescriptivo y rígido y más abierto y flexible al abanico de alternativas innovadoras que sin duda necesitamos como el comer, al menos desde el punto de vista organizativo. Pues si algo está claro, es el agotamiento del modelo mediante la innovación "desde arriba". Muchos años lo atestiguan. Los cambios, incluidos los legislativos, han de promocionar, no sólo posibilitar (ahora se imposibilita), la innovación "desde abajo". Eso no significa que no se necesiten gestores, claro que se necesitan. Pero no esas voces de sus amos que, salvando las contadísimas y honrosísimas excepciones, son poco más que capataces de una cuadrilla de convictos. Y claro, si pones meros capataces, tendrás irremediablemente meros convictos, encadenados unos a otros por el tobillo o por el mismo gaznate, compartiendo destino. [También me gustaría equivocarme con este prejuicio y que todos los gestores del SNS fueran auténticos facilitadores del desarrollo y empoderamineto de la atención primaria y del médico de familia].


Cosas urgentes y cosas importantes

Necesitamos poner en marcha dos tipos de medidas, unas urgentes y otras importantes. Las urgentes tienen que ver con paliar en alguna medida la sobredemanda, el sobreesfuerzo y la precariedad derivados de los recortes sufridos por la atención primaria durante la crisis y de los cuales todavía no nos hemos recuperado ni por el forro. Pero no nos equivoquemos, estas medidas por muy "urgentes" que sean no son lo nuclear ni sustituyen a las verdaderamente importantes. La sobredemanda estructural e intrínseca al modelo existente y otros problemas, fundamentalmente derivados del desprestigio y descremado sociológico de la atención primaria, se solucionan de otro modo. Ángel Ruiz Téllez diferencia muy bien entre una sobredemanda y la otra y sus diferentes terapias en estas entradas del blog de Rafa Bravo (aquí y aquí). Algunas cosas se solucionan con dinero pero otras sólo se solucionan con cambios sistémicos sustanciales en el modelo, a nivel de "ecosistema" sanitario, lo cual involucra al hospital y a los ciudadanos. [También me gustaría equivocarme en este prejuicio y que todos los problemas de la atención primaria se solucionaran con dinero].

Debemos hacernos determinadas preguntas


Y también toca hacernos algunas preguntas. ¿Queremos una atención primaria en la que uno pueda elegir con quién trabaja? ¿Queremos una atención primaria en la que el médico de familia pueda elegir al especialista al que deriva o interconsulta el paciente y el dinero "siga" a éste? ¿Queremos más autonomía y la rendición de cuentas indefectiblemente asociada? ¿O queremos más de lo mismo? ¿Cuántos años-lustros-décadas puede estar un médico de familia sin pasar consulta para que pierda la habilitación del título? Lo digo por todos aquellos compañeros que marcharon un día de la consulta a la gestión y que muchos años-lustros-décadas después siguen sin volver a la consulta y gestionando "desde arriba" un modelo irremediablemente agotado. ¿De verdad teníamos un sistema sanitario público universal e igual para todos antes del Mato-decreto de 2012? ¿De verdad lo tenemos ahora? Lo digo, por ejemplo, por todas esas "mareas verdes" y sindicatos que dicen defender la cosa pública pero que a la hora de la verdad eligen y defienden para ellos sanidad privada directamente pagada (o incentivada fiscalmente) con dinero público y sin atención primaria. ¿Dónde queda la responsabilidad individual en la sanidad pública? Lo digo por el mantra que hace del copago, incluido el farmacéutico, la encarnación del mismo demonio y señala la imperiosa necesidad de un exorcismo que lo extirpe del alma del sistema. ¿Debemos de seguir pagando con dinero público, y sin pestañear, seguros médicos privados a todos los empleados y familiares de, por ejemplo, Televisión Española o Banco de España, entre otros (aquí)? Lo digo por los millones de euros que se nos van por el desagüe en estas y otras "regalías" (aquí); millones de euros públicos que salen de los impuestos de, sobre todo, aquellos que no las disfrutan. ¿El médico de familia ha de gestionar la "demanda" o la "necesidad"? Lo digo porque una cosa no es lo mismo que la otra y, por tanto, el sistema de información que se necesita no sería tampoco el mismo. Necesitamos, pues, responder a estas y a otras preguntas de similar rango sin infectarnos de prejuicios y lugares comunes.

Atados a una silla de plástico esperando el "alivio"

Si ni siquiera estamos dispuestos a plantearnos estas preguntas y seguimos igual, habrá que apechugar con lo que venga; es decir, más de lo mismo. Dentro de 15 años, antes si ocurre una nueva recesión, estaremos en las mismas y con una atención primaria más descapitalizada y más descremada sociológicamente si cabe. Vendrá entonces el político de turno a decirnos, como ahora, que nos reduce un poquito el cupo para "aliviarnos" (aquí) y le haremos la ola tan contentos. Si sólo queremos "un alivio", pues no se hable más... total, para lo que nos queda en el convento... sigamos atados inmóviles a la silla de plástico esperando nuestra oportunidad (aquí). Acabo mostrando, en especial a quienes creen en los "alivios" políticos, este titular de hace casi 20 años ("Cataluña se plantea el reto de convertir primaria en protagonista"), referido a la atención primaria catalana pero que aplica a cualquier atención primaria del resto de las Españas. Lo digo por los planes y estrategias que dan "protagonismo" a la atención primaria que surgen (aquí y aquí) y surgirán en breve para neutralizar eventuales movilizaciones o al calor de unas elecciones generales y autonómicas... como surgieron años-lustros-décadas atrás. ¿De verdad necesitamos un nuevo AP21 y sus versiones autonómicas que nos tengan entreteniditos durante unos añitos más? ¿Hasta que nos jubilemos? ¿Más de lo mismo? ¿La parálisis por el análisis? No con mi dinero, ni con mi tiempo.

21 julio, 2018

¿Nueva devaluación de la Atención Primaria de Salud?

¿Nueva devaluación de la Atención Primaria de Salud?

Artículo de Sergio Minué publicado en su blog "El Gerente De Mediado".

sábado, 21 de julio de 2018

¿Nueva devaluación de la Primaria?


La Junta Directiva del Colegio Oficial de Médicos de Granada emitió el miércoles un comunicado sobre el llamado “Plan de vacaciones” del Distrito Sanitario de Granada Metropolitano (perteneciente al Servicio Andaluz de Salud), y que  incluye el ofrecimiento de sustituciones en medicina familiar y comunitaria a recién graduados en Medicina durante el periodo de vacaciones de verano.
El Colegio Oficial de Médicos de Granada no es ninguna organización talibana; más bien al contrario, se caracteriza por una extrema prudencia a la hora de posicionarse, siendo muy cuidadosa cuando se trata de valorar las diversas propuestas y estrategias del Servicio Andaluz de Salud, y por ende de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía.
La emisión de un comunicado de estas características por parte de una institución tan conservadora implica dos consecuencias importantes: la primera es que las informaciones referentes a ofertar plazas de medicina familiar y comunitaria a profesionales que no lo son, no es un rumor sino un hecho. La segunda, que a diferencia del resto de sociedades científicas de Atención Primaria, que mantienen su habitual política de no herir ninguna sensibilidad, el Colegio de Médicos de Granada ha considerado que esta medida rebasa ya las líneas rojas, mereciendo una denuncia explícita, lo que no es poco en una organización de estas caracteristicas.
Todo lo que señala el comunicado del Colegio de Médicos es cierto: el Real Decreto 931/1995 no es un decreto cualquiera. Por primera vez, y de forma definitiva, la citada norma establecía que para poder ejercer en Atención Primaria como médico no bastaba simplemente con haber acabado los estudios de grado y registrarse como colegiado en el colegio correspondiente, sin más competencia que la buena voluntad y el entusiasmo. Para poder trabajar allí se exigía, a partir de entonces, haber realizado la especialidad que había sido incluida en el sistema MIR para poder disponer de médicos de Atención Primaria adecuadamente cualificados, tan competentes  en lo suyo como cualquier otro especialista hospitalario. Aunque una norma así pueda parecer algo lógico e imprescindible hoy, no estaba tan claro entonces: grupos de presión ,sociedades científicas y partidos políticos ( de manera especial el Partido Popular de entonces) fueron especialmente beligerantes en que eso no fuera así.
Por supuesto contratar a recién graduados como médicos de familia (en el caso de que esto llegara a producirse) supone violentar e incumplir la ley. Por supuesto supone privar a la ciudadanía (a la que tanto se invoca) de los servicios a los que legítimamente tienen derecho, con la calidad que debería exigirse. Por supuesto supone además una monumental maniobra de engaño, al darles el gato de un recién egresado por la liebre de un especialista.
Pero quizá peor por todo eso es el mensaje subyacente a una decisión así: como también señala acertadamente el comunicado del Colegio de Médicos de Granada una medida de estas características sería inimaginable si hablamos de cualquier otra especialidad médica: nadie osaría cubrir los turnos de urgencia hospitalaria en verano en cirugía general, con médicos recién acabados en sus estudios de grado, aunque en su título figure escrito que son licenciados en medicina y “cirugía”; nadie pondría a ninguno de ellos a tomar decisiones sobre pacientes con linfoma en servicios de hematología, ni a ajustar la medicación de psicóticos en servicios de salud mental. En Atención Primaria sí es posible: al fin y al cabo y a pesar de los 40 años del aniversario de Alma Ata,otros tantos años de formación de especialistas, y las loas a nuestra reforma de la Atención primaria (de las mejores del mundo),la realidad sigue siendo cada vez más similar a la que existía hace 40 años, cuando no se necesitaba formación alguna para colocarse ante las muchedumbres en un ambulatorio. Subyace la idea de que lo que se hace ahí, en la consulta de atención primaria, lo puede hacer casi cualquiera. Como decía el Gordo en la Casa de Dios de Shem, basta con “acicalar y largar”, que para atender los verdaderos problemas de la gente siempre queda el comodín del público de derivar a urgencias. Una muestra más de la podredumbre de la madera muerta.
Sin duda alguna la situación a la que se enfrenta un gestor sanitario ante la necesidad de cubrir vacantes sin encontrar médicos cualificados dispuestos a ello, es complicada. Pero la alternativa debería estar en resolver de una vez los problemas de fondo de la Atención primaria, incluida la incapacidad de ofrecer una alternativa estable, digna e ilusionante a los especialistas en medicina familiar y de comunidad que acaban su formación. Y no en optar por devaluaciones continuadas del sistema. Porque los atajos a veces acaban en barrancos.

13 abril, 2018

DESPEDIDA RESIDENTES MEDICINA DE FAMILIA Y COMUNITARIA 2018


Palabras dirigidas en el acto de clausura de las 18ª Jornadas de Medicina de Familia de la Unidad Docente de Córdoba, en el Salón de Actos del IMIBIC





Buenas tardes. Saludos, agradecimientos...

Enhorabuena por terminar estos 4 años de formación en la especialidad más bonita y yo diría que la más difícil, a pesar de no ser la más solicitada en los primeros puestos. Deseo que esta etapa haya sido muy fructífera y provechosa, en bien de la salud de nuestros ciudadanos.

Enhorabuena a los que han sido premiados, tanto en el Premio que otorga el IMIBIC, como concurso de casos clínicos que promueve nuestro Colegio. Ya sabéis que el Colegio está al servicio de sus dueños, que somos los colegiados, para todo lo que necesitéis. Así que aprovechadlo.

En pocas palabras yo quisiera agradecer dos cosas: Una, a todos vosotros, por haber escogido esta especialidad: La mejor, sin duda, la más completa, la que llega a más personas y más profundamente, la que trata al ser humano de una manera integral y durante toda su vida. La que salva más vidas. La que más puede hacer por la sostenibilidad del Sistema Sanitario.

Algunos de vosotros, igual la escogió porque no alcanzó puntuación suficiente para escoger otra que le gustaba más. Pero estoy seguro que después de estos cuatro años en contacto con la Atención Primaria, al lado y bajo la tutela de vuestros tutores y sintiendo el calor del contacto con los pacientes, os habéis alegrado de haber escogido MEDICINA DE FAMILIA. Y si la habéis ejercido en el medio rural lo habréis sentido aún más profundamente. A pesar de la incomodidad y sacrificio extra que supone trabajar en esas condiciones. Os animo a seguir queriendo trabajar en ese medio.


El otro agradecimiento que tengo que hacer públicamente es a la Consejería de Salud, que como sabéis está liderada por cordobesas y cordobeses en gran parte. Pues bien, algo que es obvio, algo que llevábamos años pidiendo, algo que es lógico, pero algo que hay que entender y que no se entendía, al parecer hasta ahora, ha tenido que llegar un equipo de nuestra provincia a ponerlo en marcha: Hay que aumentar la inversión en Atención Primaria, si queremos que el Sistema Sanitario Público no fracase, que ya hay voces agoreras que así lo manifiestan (o así lo desean) Pues tengo que agradecer que por fin se hayan puesto las pilas y hayan comenzado a aumentar la inversión en Atención Primaria.

Este hecho nos debe aumentar el optimismo doblemente: el Sistema Sanitario va a mejorar, la población va a ser mejor atendida y por otro lado, los profesionales de Atención Primaria, y en nuestro caso como Médicos de Familia lo vamos a tener más fácil para trabajar y tener mayor estabilidad laboral.

Pero quiero dar ideas que todos sentimos: Queremos contratos dignos, a tiempo completo, que evite la fuga de talentos a otras comunidades autónomas, también que se potencie la investigación en Atención Primaria, con lo que ello conlleva, docencia y cátedra de Medicina de Familia en pregrado, en la que se puedan desarrollar tesis doctorales en Atención Primaria, así como que mejore la supervisión progresiva del residente durante su formación, para evitar que los utilicen como mano de obra barata. También, evitar que la salida de los Médicos de Familia, mayoritariamente vaya a Urgencias Hospitalaria. No a los Médicos de apoyo, sino que cada médico debe tener una población asignada y ese médico sea el referente y el responsable de ese cupo de personas. Rotatorios en radiología, cirugía menor, urgencias en oftalmología, otorrino y rehabilitación, infiltraciones y exploración articular, por ejemplo. 


La Medicina de Familia es además COMUNITARIA, y hay que trabajar más en este segundo apellido. No solo se trata de pasar consulta, sino que hay que aumentar el contacto con la comunidad, más programas preventivos, mayor incidencia en la Educación para la Salud, especialmente desde la infancia, en los colegios, de donde se pueden sacar magníficos proyectos de investigación que mejoraran el cuidado de la salud de las comunidades.

Por lo tanto, y termino resumiendo: Felicidades a todos por cerrar un pequeño ciclo y abrir otro, que será el mayor de vuestra vida, al que debéis entregaros con fuerza e ilusión y también sabiendo que vuestro Colegio estará siempre a vuestro lado; felicidades a los premiados, gracias por permitidme estar hoy aquí con vosotros y expresaros nuestro agradecimiento  por escoger la Medicina de Familia como especialidad y a la Consejería por poner en marcha un plan de mejora de la Atención Primaria que ya hacía falta hace tiempo.

Un abrazo a todos y muchas gracias.

12 noviembre, 2017

Retos de la Ética y de la Deontología Médicas en el futuro




La semana que viene celebraremos en Jerez de la Frontera (Cádiz) las V Jornadas de Colegios Médicos de Andalucía. Se me ha encargado moderar la mesa titulada “NUEVOS RETOS DE LA ÉTICA MÉDICA – NUEVO CÓDIGO DE DEONTOLOGÍA”, lo que agradezco al comité organizador. Serán ponentes en la misma los doctores D. Enrique Villanueva Cañadas, D. Antonio Hernández Jerez y D. Jaime Aparicio Santos, que tratarán los siguientes temas, respectivamente: “Ética de la responsabilidad en el ejercicio de la Medicina”, “La prevención en el ámbito de la Deontología Médica” y "Retos éticos de la atención a la violencia de género en Atención Primaria".



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Es norma básica en cualquier ser humano adaptarse a los cambios del entorno conforme estos se van produciendo e incluso anticiparse a ellos, si los intuye o prevé.

Ya no hablamos de Médico y Medicina, que en su definición no tienen en cuenta al enfermo, al paciente, como nos descubre el Dr. Fernández Parra en su magnífico capítulo “El entorno profesional del futuro” en el libro “Profesionalismo en Salud”, editado recientemente por la Escuela Andaluza de Salud Pública, en el que también han escrito sendos capítulos dos de los ponentes de esta mesa. No hablamos de Médico y Medicina, sino que empleamos los términos Profesión Médica y Profesionalismo Médico, expresando el espíritu de servicio (PROFESIÓN) y el compromiso (PROFESIONALISMO) de los Médicos, con su entrega a los ciudadanos, anteponiendo los intereses de la persona enferma a los suyos propios. 

En nuestra profesión, se producen cambios constantemente y conforme pasa el tiempo observamos que lo que pensamos que iba evolucionando linealmente, de buenas a primeras nos damos cuenta que de repente se ha producido un cambio exponencial y tenemos que cambiar de paradigma.
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Nuestro Código de Ética y Deontología Médica, se ha ido adaptando a los tiempos. El primero, surgió en 1978, al amparo de la Constitución Española, se ha actualizado posteriormente en 1990, 1999 y en 2011, reafirmando en cada ocasión el compromiso de la Profesión Médica con la Sociedad Española, siempre teniendo en cuenta la compasión con el enfermo, su autonomía personal, dentro de un escrupuloso respeto a los Derechos Humanos y manteniendo la competencia profesional en el mayor grado de excelencia.

Para plantear posibles retos en la Ética Médica hay que considerar que en el pasado también los hubo y que se han ido modificando con los avances científicos, biomédicos y humanísticos. Paralelos al devenir histórico se plantean para el futuro nuevos retos con la introducción de nuevas tecnologías, con el paradigma de la nanomedicina y el avance de las neurociencias, no olvidándonos de los problemas no resueltos de justicia, equidad y pobreza, que son un eje donde convergen otros muchos asuntos.

Los seres humanos nos hacemos preguntas; siempre nos las hemos hecho. Si no, nunca habría surgido la ciencia y la filosofía. Los retos que se han ido planteando a la Bioética han ido teniendo respuesta. Pero lo que sí podemos afirmar es que los nuevos retos del Siglo  XXI serán cada vez más complejos.
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Temas como el genoma humano, la manipulación genética y la clonación, eutanasia, donación de órganos, violencia de género, medio ambiente, vientres de alquiler, evaluación de incapacidades, medicinas alternativas sin base científica, redes sociales y secreto profesional, certificado de defunción, respeto y dignidad del cadáver, etc., etc., son temas que deben ser ampliados o incorporados en el nuevo Código de Deontología Médica, algunos de los cuales fueron ya apuntados en el último Congreso de Málaga.

Esta Mesa se ha constituido para aportar un granito de arena a algunas de esas cuestiones.

El valor del vínculo en la Medicina Rural, por el Dr. D. Angel López Hernanz, médico de Cañada Rosal (Sevilla)

 Este artículo publicado en Redacción Médica el pasado 21 de Septiembre e 2025, cuenta con todo mi apoyo y estoy totalmente de acuerdo con t...

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