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02 septiembre, 2020

El valor de los silencios

 "Si hay silencio, siempre hay algo para escuchar" (Marcelo Cotton)

Paz, remanso de agua dulce, tranquilidad, bellos paisajes, niñez, gorjeo de pájaros, honestidad, inocencia, lluvia plácida, conciencia tranquila, honradez, satisfacción, motivación, poesía, jardín florido, orgullo por lo que haces, y otros muchos más son sentimientos y sugerencias que aparecen cuando una persona-PERSONA se encuentra en condiciones psíquicas de “sentir el silencio”.
Puedo afirmar que quienes sienten estos silencios, que son siempre POSITIVOS, están continuamente predispuestos a favorecer intervenciones POSITIVAS, que ayuden a mejorar la situación de alguien y en definitiva, con insistencia, sumadas estas actuaciones, una y otra vez, granito a granito, colaboran mejorando el Mundo, uniendo a las personas y creando solidaridad.
Sin embargo, hay otros silencios NEGATIVOS, perversos, que son utilizados por los agentes del mal para deteriorar la convivencia, alimentar la envidia entre las personas en un alarde de desprecio a la solidaridad, como VALOR fundamental.
Afortunadamente se produce un equilibrio de fuerzas y aunque parezca que ganan los que provocan los males, porque aparecen más en los medios de comunicación, observo con optimismo que, aunque con mucho esfuerzo, al final el bien se impone sobre el mal. Los terroristas no ganarán al final. Estoy seguro. Tampoco se saldrán con la suya los traficantes, de drogas o de personas, aunque ahora se estén forrando con sus sucios negocios. No pasará la corrupción. No vencerán al final aquellos que para conservar sus prebendas, blindajes o mantenerse protegidos con demoras de procesos judiciales pendientes, usen y abusen de la maledicencia y de silencios negativos.
De nada les vale a estos destructores de la humanidad hablar mal de personas honradas, desprestigiándolas con falsedades o silenciando méritos de posibles competidores que en realidad no lo son, sino que son fantasmas creados por sus malévolas imaginaciones. Creen que son rivales porque son líderes en sus respectivas comunidades, respetados, seguidos y obedecidos. Líderes que son ejemplo para la juventud, que confía en ellos: patrocinan y promueven proyectos importantes para la población que siempre, de una u otra manera, llegan eficientemente a su fin, esto es, son implementados una vez finalizados y son proyectos útiles para la sociedad.
Envidia carroñera. Celos por falta de preparación y formación. En lugar de emplear su tiempo en formarse con el objetivo de servir mejor a los demás, lo hacen difamando, hablando en contra, buscando justificaciones falsas o endosando culpabilidades a quienes creen que les pueden hacer sombra. No se forman, sino que se informan de cómo obtener beneficios apoyándose en sus privilegiadas posiciones: oyendo, que no escuchando, tomando notas, permitiendo inmoralidades, dejando de hacer, inhibiéndose y SILENCIANDO.
Silencios negativos. Silencios que no solo son dejar de hablar bien de alguien o no desmentir algo que conocen y que malinterpretan otros. Silencios a la hora de pedir algo para tu tierra. Silencios egoístas de informaciones que ocultan peligros incluso para sus allegados. Inhibiciones que llevan a la proliferación de la droga y al aumento de muertes por accidentes de tráfico de jóvenes inocentes. Abstenciones que provocan un aumento del fracaso escolar, un empeoramiento de la situación sanitaria y de las condiciones sociales de los más necesitados, retrasos en la obtención de subvenciones tan necesarias para el desarrollo poblacional.

Silencios, inhibiciones y abstenciones que aburren a los más activos, quienes al final optan por tirar la toalla y dejar de participar.
Lo más grave y detestable de estos silencios negativos es que al final consiguen hacer daño, mucho daño, y no hay peor mal que aquel que lleva a perder la ilusión y la motivación, la solidaridad y el compañerismo, la entrega y el optimismo. Destrucción de valores fundamentales.
Es hora de descubrir y desenmascarar esos silencios negativos.

03 julio, 2011

Agresiones a personal sanitario: ¿Por qué? ¿Hasta cuando?

Hace tres días me encontraba en el centro de Salud de Palma del Río en una reunión cuando llegaron comunicándonos la agresión a dos facultativas por parte de una paciente.
Quienes trabajamos cuidando la salud de las personas, somos personas en todos los sentidos. Tenemos sentimientos, somos responsables, intentamos hacer nuestro trabajo lo mejor posible, buscando la satisfacción de los usuarios (un alto porcentaje de ellos no son usuarios sino "abusuarios"), procuramos cumplir con los objetivos de la empresa en la que trabajamos, nos sacrificamos enormemente, reconocemos nuestros errores, que como humanos todos tenemos, pero también tenemos DIGNIDAD.
 No tiene explicación que alguien agreda a un profesional de la Salud, y por supuesto en ningún caso, puede justificarse. Como tampoco debe irse "de rositas" quien lo haga, incluso si lo realiza bajo los efectos de alguna circunstancia vital negativa.
Nuestros superiores, nuestros jefes, la Administración debe velar porque estos actos de agresividad no se repitan y debe sancionar a quienes los ejecutan. Debe cuidar a sus trabajadores, debe mimarlos, debe protegerlos, debe animarlos tras un
 trance tan humillante como este, deben ser arropados por todos.
¿Qué puede influir en la mente de una persona para que se atreva a revolverse contra alguien cuya principal ocupación es cuidar de la salud de aquella, en particular, y de sus semejantes en general? ¿Son conscientes los agresores de esta última frase? ¿Tienen interiorizada esta realidad?¿Se han desvirtuado tanto los valores que se ha dejado de reconocer lo obvio?
Durante años y años, desde la célebre frase que relacionaba las alpargatas con los médicos, pronunciada por un ilustre mandatario del momento, la imagen y la labor de los sanitarios, y en especial la de los médicos, no solo no ha sido reconocida y potenciada, sino al contrario banalizada y desprestigiada. Esta sinrazón no ha sido corregida. Al contrario, se sigue cargando sobre nuestras espaldas, siempre sobre la de los mismos, más responsabilidades, más tareas, ampliando continuamente la cartera de servicios, sin aumentar la plantilla de profesionales. No es bueno responsabilizar solo a los que DAN y pedirles cada vez más. Es necesario comenzar YA, DE UNA VEZ, a pedir a los que RECIBEN: educarlos y hacerlos conscientes de su importancia en el mantenimiento del Sistema Sanitario Público Español. Que por la parte de los trabajadores llevamos mucho, mucho, mucho tiempo luchando y esforzándonos en ofrecer unas carteras de servicios cada vez más amplias y eficientes; pero no se puede seguir así mucho tiempo si además, con el mismo personal, nos aumenta el trabajo, nos disminuyen la nómina, se nos sigue ignorando en la toma de decisiones obvias y básicas, no se nos reconoce nuestra labor, y para colmo se nos agrede.
Me satisfizo ver, al día siguiente de la agresión de Palma del Río, que cuando los trabajadores del Centro de Salud de Fuente Palmera nos salimos a la puerta a expresar nuestra protesta con un minuto de silencio, cómo las personas que estaban en las salas de espera se unieron a nosotros, como se puede ver en las fotos que hice en ese momento,
y también salieron a protestar calladamente contra algo que la mayoría no entiende por qué ocurre y por qué no se termina de una vez con estas situaciones tan denigrantes.

06 enero, 2009

El valor de los silencios

"Si hay silencio, siempre hay algo para escuchar" (Marcelo Cotton)

Paz, remanso de agua dulce, tranquilidad, bellos paisajes, niñez, gorjeo de pájaros, honestidad, inocencia, lluvia plácida, conciencia tranquila, honradez, satisfacción, motivación, poesía, jardín florido, orgullo por lo que haces, y otros muchos más son sentimientos y sugerencias que aparecen cuando una persona-PERSONA se encuentra en condiciones psíquicas de “sentir el silencio”.
Puedo afirmar que quienes sienten estos silencios, que son siempre POSITIVOS, están continuamente predispuestos a favorecer intervenciones POSITIVAS, que ayuden a mejorar la situación de alguien y en definitiva, con insistencia, sumadas estas actuaciones, una y otra vez, granito a granito, colaboran mejorando el Mundo, uniendo a las personas y creando solidaridad.
Sin embargo, hay otros silencios NEGATIVOS, perversos, que son utilizados por los agentes del mal para deteriorar la convivencia, alimentar la envidia entre las personas en un alarde de desprecio a la solidaridad, como VALOR fundamental.
Afortunadamente se produce un equilibrio de fuerzas y aunque parezca que ganan los que provocan los males, porque aparecen más en los medios de comunicación, observo con optimismo que, aunque con mucho esfuerzo, al final el bien se impone sobre el mal. Los terroristas no ganarán al final. Estoy seguro. Tampoco se saldrán con la suya los traficantes, de drogas o de personas, aunque ahora se estén forrando con sus sucios negocios. No pasará la corrupción. No vencerán al final aquellos que para conservar sus prebendas, blindajes o mantenerse protegidos con demoras de procesos judiciales pendientes, usen y abusen de la maledicencia y de silencios negativos.
De nada les vale a estos destructores de la humanidad hablar mal de personas honradas, desprestigiándolas con falsedades o silenciando méritos de posibles competidores que en realidad no lo son, sino que son fantasmas creados por sus malévolas imaginaciones. Creen que son rivales porque son líderes en sus respectivas comunidades, respetados, seguidos y obedecidos. Líderes que son ejemplo para la juventud, que confía en ellos: patrocinan y promueven proyectos importantes para la población que siempre, de una u otra manera, llegan eficientemente a su fin, esto es, son implementados una vez finalizados y son proyectos útiles para la sociedad.
Envidia carroñera. Celos por falta de preparación y formación. En lugar de emplear su tiempo en formarse con el objetivo de servir mejor a los demás, lo hacen difamando, hablando en contra, buscando justificaciones falsas o endosando culpabilidades a quienes creen que les pueden hacer sombra. No se forman, sino que se informan de cómo obtener beneficios apoyándose en sus privilegiadas posiciones: oyendo, que no escuchando, tomando notas, permitiendo inmoralidades, dejando de hacer, inhibiéndose y SILENCIANDO.
Silencios negativos. Silencios que no solo son dejar de hablar bien de alguien o no desmentir algo que conocen y que malinterpretan otros. Silencios a la hora de pedir algo para tu tierra. Silencios egoístas de informaciones que ocultan peligros incluso para sus allegados. Inhibiciones que llevan a la proliferación de la droga y al aumento de muertes por accidentes de tráfico de jóvenes inocentes. Abstenciones que provocan un aumento del fracaso escolar, un empeoramiento de la situación sanitaria y de las condiciones sociales de los más necesitados, retrasos en la obtención de subvenciones tan necesarias para el desarrollo poblacional.

Silencios, inhibiciones y abstenciones que aburren a los más activos, quienes al final optan por tirar la toalla y dejar de participar.
Lo más grave y detestable de estos silencios negativos es que al final consiguen hacer daño, mucho daño, y no hay peor mal que aquel que lleva a perder la ilusión y la motivación, la solidaridad y el compañerismo, la entrega y el optimismo. Destrucción de valores fundamentales.
Es hora de descubrir y desenmascarar esos silencios negativos.

El valor del vínculo en la Medicina Rural, por el Dr. D. Angel López Hernanz, médico de Cañada Rosal (Sevilla)

 Este artículo publicado en Redacción Médica el pasado 21 de Septiembre e 2025, cuenta con todo mi apoyo y estoy totalmente de acuerdo con t...

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