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30 enero, 2021

Dr. George Blog: Edad Dorada ... vive la plenitud

https://drgeorgeyr.blogspot.com/2021/01/edad-dorada-vive-la-plenitud.html


Edad Dorada ... vive la plenitud

 

Yo siempre he dicho que el ser humano debería trabajar hasta que se muera, eso es muy importante. Cual es la diferencia, es que llegado a cierta edad, tienes que bajar la intensidad.
En un libro que he escrito que se llama s que allí estaban operando a corazón abierto, y el estaba allí al lado y les daba consejos. Y  lo que más le gustaba era ir al día siguiente a hablar con los pacientes y les decía: Oye estuve en tu operación ayer... Y para los pacientes era un gran honor que le propio Profesor Michael DeBakey fuera a visitarlos. Y el les decía Me da mucho gusto verte, vas muy bien de la operación. Y eso lo hacía con 98 años. Y le preguntaban a la esposa del Dr. DeBakey: Como es posible que siga yendo al hospital?, Y ella dice: "Es que el dice que no se va a poder morir. porque la gente la necesita". Y en esa idea vemos algo muy interesante y es el pensar que yo tengo que estar bien porque le soy útil a los demás. Por eso es que pienso que cuando la gente que empieza con depresión y que a veces aceleran su muerte es cuando nos sentimos que estamos siendo excluidos, y nosotros mismos nos autodeterminamos. Por eso siempre hay que buscar como seguir siendo útiles a los demás. Y siempre hay que seguir haciendo lo que nos apasiona. Ayudar en una sociedad civil. Tu profesión. 

04 enero, 2016

Aviso a navegantes

(Artículo de Almudena Grandes en el diario EL PAIS)

"Ah, si de joven yo hubiera sabido que iba a envejecer y que me iba a morir, creo que hubiera vivido de otra manera".


Esto es una advertencia: ayer mismo me acosté teniendo 16 años y hoy me he despertado con más de sesenta. Quiero decir que la vida vuela. Ah, si de joven yo hubiera sabido que iba a envejecer y que me iba a morir, creo que hubiera vivido de otra manera. Lo que acabo de decir es una boutade, lo sé; pero, al mismo tiempo, es cierto que, con los años, llegas a un territorio, el de la vejez y la Parca merodeante, que antes nunca habías visto con verdadera claridad. Y entonces te dices: ah, cuánto tiempo perdido. Y no porque mi existencia me desagrade, al contrario, creo que ha sido y es muy intensa y que he hecho todo cuanto he querido hacer. Pero con qué nervios, de qué forma tan atormentada o tan aturullada, cuántas veces he vivido con el cuerpo aquí y la cabeza en otra parte. Por no hablar de la cantidad de tiempo y de energía perdidos en tonterías, como, por ejemplo, en creerme fea a los 18 años (cuando estaba más guapa que nunca), o en reconcomerme de angustia temiendo no estar a la altura en algún trabajo. Por eso, repito: si yo hubiera sabido que iba a envejecer y que me iba a morir, hubiera vivido de otra manera.
Todo esto viene al hilo, claro está, del cambio de año. Esto del calendario no es más que una convención, pero cómo remueve y cómo escuece. En estas fechas es imposible no dedicar siquiera un minuto a sentir el viento del tiempo contra la cara, a revisar someramente el pasado, a preguntarte sobre tu futuro. Acabo de leer un libro extraordinario que viene bien para acompañar estas congojas. Se trata de Instrumental: memorias de música, medicina y locura, de James Rhodes (Blackie Books). El británico Rhodes tiene una biografía totalmente improbable. Por ejemplo, es pianista, un buen concertista. Sin embargo, empezó a estudiar piano mal y tarde, y luego lo dejó por completo durante 10 años hasta retomar la música en sus veintimuchos. No creo que haya habido en el mundo un caso así. Si abandonas un instrumento de ese modo, simplemente no es posible ser un músico de esa calidad. Pero él lo es. He aquí su primer milagro.
Tiene varios más, algunos espeluznantes. El libro de Rhodes cuenta con una crudeza que yo no había visto la experiencia de una víctima de pedofilia. A los seis años recién cumplidos, James fue violado por su profesor de boxeo del colegio. Y el tipejo lo siguió haciendo durante cinco años impune y sistemáticamente, hasta que Rhodes cambió de escuela. El niño, amenazado por el pedófilo, avergonzado y amedrentado, no dijo nunca nada a nadie; pero otros profesores lo veían llorar, lo veían salir con las piernas sangrando del despacho del monstruo y no hicieron nada. El libro de Rhodes es un grito indignado a esa pasividad tan común ante los abusos infantiles. Como las pequeñas víctimas no se atreven a denunciar, es muy cómodo ignorar un horror que se queda escondido, como los malvados ogros de los cuentos, en los cuartos oscuros y en las pesadillas de los niños. Y otra enseñanza más de este tremendo libro: las violaciones dejan secuelas. En primer lugar, graves secuelas físicas, porque es una brutalización continuada de un cuerpo muy pequeño (el músico tuvo que ser operado varias veces); y, por supuesto, una catarata de catástrofes psíquicas. Prostitución en la adolescencia, un año de internamiento en un psiquiátrico, tres intentos de suicidio, cortes autoinfligidos con una cuchilla, drogas, furia y dolor. Y este es el segundo milagro: ha sobrevivido a todo eso.
Pero aún queda por contar un cuarto milagro. Aunque la existencia de Rhodes parece larguísima y convulsa, sólo tiene 40 años. Guau, eso es vivir deprisa. Como decía Lou Reed: mi día equivale a tu año. Pues bien, al final el autor apuesta por su segunda esposa, Hattie, y se atreve a dar unos consejos para el bien amar. Antes, al leer el libro, Rhodes me había parecido un hombre conmovedor y admirable, pero también furioso y herido, demasiado intenso como para tenerlo muy cerca. Pero en estas páginas finales habla de la convivencia con tan modesta, honda sabiduría que me ha dejado admirada. Como, por ejemplo: “Lo que más deteriora una relación es tratar de salir ganando”. Pequeña gran verdad. Hace falta vivir mucho y pensar mucho para llegar a tan poco. O sea, que se puede aprender, aunque vengas con las heridas más crueles. Se puede recomenzar una y otra vez. Aviso a navegantes para sortear los escollos de este año: recordemos que, como prueba Rhodes, siempre hay futuro. Nunca seremos tan jóvenes como hoy y la vida se conquista día a día.

10 octubre, 2009

El valor de la comunicación: Experiencia sin llegar a viejo

Conforme vamos cumpliendo años, nos vamos "templando". Cuando jóvenes no concebíamos cómo los mayores con los que nos relacionábamos, en ocasiones, no actuaban inmediatamente ante lo que para nosotros eran flagrantes injusticias. Después hemos ido comprendiendo por qué lo hacían o por qué se inhibían.
Entonces no veíamos más que un camino para solucionar un problema. Era un camino casi siempre improvisado: el primero que nos venía a nuestra mente. Ibamos directos, decíamos las cosas como las sentíamos, sin compasión ni diplomacia.
El paso del tiempo y la experiencia te van enseñando distintos caminos, te hacen ser más recatado y tener más paciencia y sobre todo aprendes a no dar respuestas inmediatas ante problemas que o bien no te atañen y/o cuya solución puede esperar.
Nos volvemos más humildes y comprendemos mejor que cada situación es entendida por cada persona desde prismas y perspectivas diferentes.
Pero, y eso es lo bueno de la Democracia, podemos avanzar mucho sin necesidad de ser viejos, si nos abrimos a los demás, respetamos sus opiniones, comprendemos sus posturas y las discutimos. De esta forma las experiencias que con los años obtendríamos, que serían las que nos van haciendo moldear nuestra forma de ser y de actuar, las sentiríamos mucho antes conociendo los sentimientos, las emociones, las opiniones, etc. de otros que no piensan como nosotros.
De esta manera avanzan mucho más rápidamente las civilizaciones y sobre todo la vida sería más agradable para todos: la auténtica felicidad estaría mucho más generalizada.

25 enero, 2005

De cómo el ejercicio físico mejora la vida de los ancianos

Dr. Bernabé Galán Sánchez (Médico de Familia de Fuente Palmera)

En el presente artículo trataremos de dar unos datos y algunos consejos a las personas mayores y a sus cuidadores al objeto de hacer mas agradable sus vidas, a la par que proteger y promocionar su salud.

Se habla mucho en los últimos tiempos acerca del consumo de medicamentos, y hay mucha polémica sobre los medicamentos genéricos y sobre los precios de referencia las medicinas que prescribimos los médicos y que toman nuestros pacientes.

En estudios realizados recientemente se ha descubierto que tres de cada diez ancianos mayores de 70 años sufren caídas que están asociadas al consumo de fármacos, fundamentalmente antihipertensivos, antidepresivos y ansiolíticos. Este estudio ha sido dirigido por la Dr. Estrella Castro Martín y se presentó el mes pasado en Sevilla en el marco del XXIV Congreso de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC).

Según dicho estudio, estas caídas, que se registran por individuo al menos una vez al año, se concentran durante la mañana, en el propio domicilio y se asocian al número de fármacos consumidos, ya que la ingesta de medicamentos es mayor en los ancianos que sufren caídas.

De igual forma, el estudio revela que estas caídas aumentan el riesgo de desarrollar dependencia en este segmento de edad, si bien apunta a que, a partir de los 65 años, prácticamente la mitad de la población tienen alguna dificultad, leve o moderada, para realizar algunas actividades cotidianas.

Sin embargo, y también se demostró y presentó en el mismo Congreso, el ejercicio físico fomenta el "envejecimiento activo", esto es envejecer participando de todo lo que le ofrece la sociedad. Esto conlleva además a una situación en la que se reduce el riesgo de desarrollar dependencia, al tiempo que mejora la calidad de vida.

En concreto, estos facultativos aseguraron que bastaría que consiguiésemos que los pacientes caminaran todos los días 30 minutos para reducir el riesgo de dependencia. Por este motivo, se insiste en la necesidad de inculcar esta cultura saludable en el paciente anciano, que representa más del 90% de las visitas que los médicos de Atención Primaria realizamos a domicilio. Se ha demostrado además que el ejercicio físico practicado de manera regular mejora la salud y la calidad de vida en estos ancianos, mejorando el nivel cardiovascular, ya que se experimenta un incremento del colesterol HDL, un descenso del colesterol LDL y una estabilización de la tensión arterial.

Pero es que además de mejorar la calidad de vida, el ejercicio reduce los costes sanitarios, ya que el efecto positivo de la práctica deportiva en las personas mayores es doble, tanto física como psicológicamente. En el ámbito físico previene las caídas y mejora su funcionalidad, mejora su calidad de vida y reduce los costes sanitarios; y en el psicológico aumenta el estado de ánimo y favorece las relaciones personales. Vemos que en muchos municipios, los patronatos de deporte ofertan cada vez un mayor número de programas de actividades dirigidos a las personas mayores: actividades fáciles y sencillas, como bailes de salón, natación, piscina, caminar o cualquier otra actividad realizada al aire libre, favorecen la práctica de ejercicio en las personas mayores de una forma atractiva y divertida. Sin embargo, hay que tener cuidado con la práctica de deportes en esas edades, ya que a medida que se envejece aumenta la incidencia de diversas enfermedades, como el riesgo coronario, la diabetes, la osteoporosis..., lo cual obliga a adaptar el ejercicio al estado de salud de cada individuo.

En las personas mayores se puede distinguir entre dos tipos de grupos: el de aquellos que han tenido experiencia en la práctica habitual de deporte y los que no. Algo muy importante es la labor del médico de atención primaria, que es el que está más en contacto con el paciente, en coordinación con el médico especialista de la actividad física y del deporte, para invitar e indicar a la personas mayores qué tipo de ejercicios les convienen y desarrollar un programa específico para cada uno. Según los especialistas en Medicina del Deporte, parte de los problemas en la movilidad o en el quehacer diario de los ancianos, están causados más por acortamientos musculares que por enfermedades degenerativas como la artrosis. Con la recuperación de la elasticidad mejora la calidad de vida de forma espectacular.

En el aspecto mental, el ejercicio, aunque sea poco intenso, como caminar unas horas a la semana, parece mantener en forma el cerebro de las personas de edad avanzada. En estos estudios que así lo demuestran se concluye que las personas mayores que caminan al menos dos horas semanales tienen menos probabilidades de desarrollar demencia a lo largo de un período de 6-8 años. La muestra escogida fue 2.257 personas de origen japonés que viven en Hawai, de 71 a 93 años de edad al inicio del estudio, y se ha comprobado que la actividad física moderada se asocia a una reducción del riesgo de demencia del 80%. Otro estudio realizado con una muestra de 18.000 mujeres de 70 a 81 años, evaluó la relación entre el ejercicio físico y la capacidad de aprendizaje y memoria. Concluye que la práctica de actividad física se asocia a una mejor puntuación en los tests que evalúan la función mental.

Hay que añadir que se ha demostrado también en otros estudios que el ejercico reduce el riesgo de depresión en ancianos. Se revisaron los casos de 1.947 personas que participaron en el estudio. Todos ellos tenían entre 50 y 94 años de edad en el inicio de la investigación, y fueron seguidos durante 5 años. Durante el estudio, se examinó los efectos de la actividad física sobre la depresión. Los resultados muestran que conforme se incrementa la actividad física se protege de la depresión por unos 5 años. Además reduce el riesgo de estar deprimido en un 10% y el riesgo de convertirse en una persona deprimida en un 17%.

Por lo tanto, podemos concluir que el ejercicio físico además de beneficiar la vida de los ancianos la protege. Se ha publicado recientemente un estudio de investigadores holandeses que demuestra cómo el ejercicio físico puede reducir hasta un 30% el riesgo de mortalidad individual en personas de edad avanzada. Señalan que caminar o ir en bicicleta, durante al menos 20 minutos 3 veces por semana, se asocia una significativa reducción del riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular o por cualquier causa. Los resultados muestran que casi la mitad (46,5%) de los individuos evaluados murieron a lo largo de los diez años en los que se desarrolló el estudio. Tras ajustar otros parámetros -consumo de alcohol, tabaco, enfermedad cardiovascular, etc.-, observaron que entre los varones que desarrollaban más actividad física, el riesgo de morir en ese plazo de tiempo era un 30% inferior respecto a los que practicaban menos ejercicio.

12 octubre, 2002

El envejecer no implica perder la memoria

Dr. Bernabé Galán Sánchez. Médico de Familia. Fuente Palmera

Es muy común escuchar a las personas que pasan de cierta edad comentar que están perdiendo memoria conforme van pasando los años. Este tópico tan extendido está siendo rebatido por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (INE), gracias a investigaciones recientes.

Estos estudios sugieren que la pérdida de la memoria no es parte del proceso natural de envejecer, y que el mantener la mente activa es la clave para mantener un buen funcionamiento del cerebro. La investigación sugiere que quien no usa su memoria, la pierde. Según el Dr. Andrew Monjan, Director del Programa de Neurobiología del Envejecimiento en el INE "se está cambiando el viejo mito de que cuando envejecemos nos volvemos seniles. Estamos aprendiendo que la demencia y la pérdida de memoria comúnmente asociadas con la edad no son, de hecho, parte del proceso normal de envejecer".

Sin embargo, la realidad es que vemos que algunas personas mayores, aunque no todas, presentan pérdida de memoria. ¿A qué es debido esto? Existen enfermedades que pueden tener efectos negativos sobre las células cerebrales, como puede ser disfunción o muerte celular: infecciones virales, problemas crónicos de insomnio, problemas de alcoholismo y abuso de drogas y desórdenes del cerebro o del sistema nervioso, tales como la enfermedad de Parkinson o un historial de derrames pequeños o accidentes cerebrovasculares. Estas enfermedades tienen mayor probabilidad que el envejecimiento normal de causar esa pérdida de memoria que tanto preocupa a los que van llegando a esa edad límite.

Otro de los mitos que se está refutando en la actualidad es aquel por el que siempre se ha pensado que las células cerebrales estaban contadas, y que la que se perdía no se recuperaba. Sin embargo, como dice la Dra. Molly Wagster, Directora del programa de becas del INE, "nuevas investigaciones en el campo celular nos dicen que las células cerebrales continúan naciendo aún en la etapa adulta".

Las nuevas tecnologías de imágenes - resonancia magnética funcional de la imagen y la tomografía de emisión de positrones - le permiten a los científicos ver por primera vez lo que sucede en el cerebro de un individuo mientras está realizando tareas o procesando información. Incluso, gracias a estos avances, se puede examinar cómo el cerebro de una persona mayor memoriza y recupera información en comparación con la manera en que lo hace el cerebro de una persona joven.

Podríamos resumir este artículo dándole la razón a nuestros abuelos: El secreto de mantener una mente y un cuerpo sanos está en nutrirse correctamente, descansar bien y realizar diariamente ejercicio tanto mental como físico.

13 septiembre, 2000

CÓMO ESTIMULAR LA MEMORIA LAS PERSONAS MAYORES

Dr. Bernabé Galán Sánchez. Médico de Familia.

Con frecuencia vemos cómo conforme vamos cumpliendo años, nos va costando recordar las cosas y vamos perdiendo memoria. No debe preocuparse ni desesperarse, sino, por el contrario, debe ejercitar su mente haciendo una serie de sencillos ejercicios y teniendo en cuenta algunas recomendaciones.

Tenga en cuenta que cuando más activo se encuentre, mejor calidad de vida gozará. Ahora que está jubilado, tiene tiempo de hacer muchas cosas que no pudo hacer durante su vida activa y eso le vendrá muy bien. Procure pensar siempre en cosas agradables y recordar aquellos momentos buenos de su vida.

A pesar de estar jubilado, deberá tener un orden en su vida. Procure tener un horario, una rutina: esto le evitará olvidar lo que tiene que hacer. Haga una vida normal, manteniendo sus relaciones sociales y familiares y sus actividades de siempre. Acuda al centro de tercera edad de su población y apúntese a todas las actividades que organicen. Ofrezcase voluntario y sin cobrar para ayudar en ciertos organismos que están escasos de personal, bien como celador, jardinero, recadero, etc. Esto le distraerá y le servirá para sentirse útil ayudando a los demás.

Debe leer todos los días, el periódico o un libro y debe comentar con los amigos, para recordar mejor lo que ha leido. Haga crucigramas, juegos de letras, etc que vienen en los periódicos. También se debe poner ejercicios de cálculo, cuentas, etc. Juegue al dominó, ajedrez, parchís, oca, cartas, etc, con los amigos. Esto lo mantendrá alerta mentalmente también.

No deje de buscar un entretenimiento como pintar, coleccionar sellos, monedas, etc.

Todo lo anteriormente recomendado le ayudará a sentirse mejor y a tener entrenada su mente y su memoria impidiendo el avance del deterioro que se produce con la edad.

El valor del vínculo en la Medicina Rural, por el Dr. D. Angel López Hernanz, médico de Cañada Rosal (Sevilla)

 Este artículo publicado en Redacción Médica el pasado 21 de Septiembre e 2025, cuenta con todo mi apoyo y estoy totalmente de acuerdo con t...

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