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24 julio, 2022

Razones para rotar los médicos de familia por las zonas rurales (Artículo en su Bñlog del Dr. Angel Lopez Hernanz, del 16 de noviembre de 2017)

Razones para rotar los médicos de familia por las zonas rurales 


Razones para rotar los médicos de familia por una zona rural #MIR

Cuando pensamos en la figura de un médico, lo primero que se nos viene a la memoria es el médico del pueblo que nos atendía de niños o que veíamos atender a nuestros familiares cuando íbamos al pueblo de nuestros abuelos de vacaciones. La figura del médico rural, al servicio de la población 24 horas al día era lo habitual de otros tiempos y conserva todavía un cierto romanticismo en nuestra sociedad y sigue siendo, allá donde todavía existe, tan identificable como imprescindible.
 
Hay muchos que piensan, entre los que me incluyo, que la medicina rural es una disciplina propia y diferenciada dentro de la medicina de familia o generalista, porque el médico rural conserva y mantiene las características esenciales de la especialidad de medicina familiar y comunitaria: atención integral, continuada y atención a la familia y la comunidad con competencias de transversalidad reales y que en el caso de la medicina rural rebasan los límites de nuestra disciplina y se desarrolla en todas las especialidades en unas condiciones de aislamiento, escasez de recursos y carga de trabajo.
 
Además los médicos rurales, que como yo, deciden vivir con sus familias en el mismo pueblo que sus pacientes, desarrollan un arraigo en su sociedad y conocen a sus pacientes extremadamente bien, pero también a sus padres e hijos y quizás a sus abuelos y algún bisabuelo, conocen las relaciones que hay entre ellos y donde viven, su situación laboral y económica y hasta sus redes sociales de apoyo, su forma de enfermar, como transmiten sus síntomas y la importancia de lo que van a consultar dependiendo de quién los acompañe a la consulta. Conocen el modo de enfermar de su comunidad, que es una comunidad definida y concreta, suelen ser los referentes para todos los temas de salud de la comunidad, implicándose a largo plazo en las costumbres y valores de la comunidad donde trabajan y viven, a pesar de las dificultades que en este asunto suelen encontrar. Desde esta situación privilegiada se puede realizar una promoción de la salud y prevención de la enfermedad a través de la propia figura del médico rural y su familia. 
Al convivir entre sus vecinos, se realiza de forma proactiva y natural actividades comunitarias que actúen positivamente en la salud comunitaria. En esta situación de convivencia también se desarrollan otras características más allá de la propia relación laboral y se asume la continuidad y longitudinalidad de la asistencia de forma práctica. 
La relación médico paciente en éste medio es más estrecha y tiene unas características específicas sin llegar a ser paternalista, como quizás pueda verse desde el exterior, influyen también en esta relación las propias relaciones de amistad, vecinales y hasta familiares (con la pareja y los hijos del médico).El médico rural es respetado y valorado con generosidad por sus pacientes y es una figura cardinal en la vida de su pueblo o comarca.
 
Por tanto los médicos internos residentes de la especialidad de medicina familiar y comunitaria es necesario que roten por una zona rural y teniendo en cuenta las consideraciones expuestas anteriormente, por las siguientes razones:
  1. Cualquier médico que desee trabajar en el sistema público de salud, debe conocer todas las condiciones de asistencia en los diferentes ámbitos de su red asistencial, una parte importante de esta asistencia sanitaria de atención primaria se realiza en zonas rurales. Conocimiento del trabajo en el medio rural.
  2. La atención primaria es la primera línea de atención en sanidad pública y debe estar preparada para cualquier cosa, entre ellas la atención en una zona aislada y solitaria de un consultorio local en una zona rural. Polivalencia.
  3. La especialidad de Medicina de Familia es la que se cubre con mayor dificultad en la oferta de plazas de la oposición MIR, y la oferta laboral de en zonas rurales se suelen cubrir con mayores apuros, por lo que es necesario que se conozca desde los estudios de pregrado y durante la formación específica de la especialidad de medicina familiar y comunitaria que los alumnos y médicos en formación conozcan de forma directa la medicina rural, para después poder elegirla, conociendo sus características propias incluidas las remuneraciones económicas. Conocimiento del medio rural.
  4. La medicina rural es una disciplina propia y diferenciada dentro de la medicina de familia porque conserva y mantiene las características esenciales de la especialidad de medicina familiar y comunitaria, eso es comprobable in situ cuando el médico residente pasa consulta en los consultorios rurales. Características propias.
  5. La continuidad de la asistencia a lo largo de la vida de las personas característica fundamental del médico de familia son propias del medio rural y podrá ser valorada en esta rotación. Conocimiento de los pacientes a lo largo de su vida.
  6. Las  funciones que definen al médico de familia: atención integral, continuada y atención a la familia y la comunidad, son más fácilmente aplicables en el ámbito rural. Esta continuidad no sólo se extiende lo largo del tiempo, sino a un conocimiento exhaustivo del entorno que permite el carácter integrador del médico de familia. Conocimiento del entorno a lo largo del tiempo.
  7. El residente debe ser capaz de afrontar tareas clínicas y ajustar los protocolos ideados para un equipo de atención primaria, a una situación en condiciones de soledad como la que viven los médicos rurales. Trabajo en solitario.
  8. La relación médico paciente tiene unas características propias y diferentes en la medicina rural, conocida por todos, pero solamente identificables cuando los jóvenes médicos rotan por los consultorios locales y visitan los domicilios de los pacientes y que se pierden los que no la realizan. Relación más allá de la de médico-paciente estrecha y diferente.
  9. En la rotación rural el residente podrá observar, en algunos casos, como la medicina rural no es sólo un trabajo, ayuda a madurar como persona ya que el médico rural está marcado por el entorno en el que se desenvuelve siendo la medicina rural una forma de vida dentro de la comunidad. Forma de vida.
  10. La atención a la comunidad y la educación para la salud son más fácilmente adaptables en poblaciones uniformes y estables con actores sociales y vecinales reconocibles, como ocurre en los pueblos, esto permite al residente en la rotación rural organizar charlas o talleres, así como favorecer su interacción con la comunidad e integrar la educación sanitaria como una tarea fundamental de su ejercicio. Atención a la comunidad y educación para la salud diaria y establecida de forma natural.
  11. Práctica fuera de las áreas urbanas donde por su localización obliga a los médicos de familia a tener o adquirir conocimientos u otras habilidades no habituales en áreas urbanas, sin problemas de accesibilidad, atendiendo a todos los grupos de edad en una misma consulta pudiendo adoptar los diferentes roles de los profesionales que trabajan en su ámbito. Manejando todos los problemas de salud que se les presenten, cartera de servicios amplia, la actividad domiciliaria es una parte muy importante de su actividad diaria. Polivalencia y multitarea.
  12. El residente podrá comprobar in situ que ya no es ejercicio solitario y romántico de antes. Conectados con las TICs.
         
Foto de Eugene Smith/Life
Dr. Ernest Ceriani. Médico Rural. 1948
Biografía consultada:

04 julio, 2022

¿Por qué, en Argentina, el 4 de Julio se celebra el DIA DEL MÉDICO RURAL?

https://www.filo.news/actualidad/Por-que-el-4-de-julio-se-conmemora-el-Dia-del-Medico-Rural-20200703-0070.html




Es en homenaje al natalicio del Dr Esteban Laureano Maradona, conocé en esta nota su fascinante y altruista vida.

¿Por qué el 4 de julio se conmemora el Día del Médico Rural?

¿Por qué el 4 de julio se conmemora el Día del Médico Rural?

Esteban Laureano Maradona fue un médico rural símbolo de austeridad y humildad toda su vida, la cual dedicó al cuidado de los otros, como así también, su contribución al estudio de la flora y la fauna, su apoyo a las comunidades indígenas, sus artículos de medicina, y su desprejuiciada contribución para la cultura y los derechos de los trabajadores.

Este médico rural, naturalista, escritor, filántropo argentino, nació en Esperanza, un pueblo de la provincia de Santa Fe, un 4 de julio de 1895. Pero pasó la mayor parte de su vida en una remota localidad de Formosa, por un acto del destino que lo puso ahí, y lo signó a ser el médico más querido del pueblo “Estanislao del Campo”.

Pero antes de todo eso, vayamos a su infancia, creció en una familia acomodada, rodeado de naturaleza. Una vez terminado los estudios secundarios se trasladó  a la gran Buenos Aires para estudiar medicina, se recibió en 1926 en la UBA y abandonó la capital federal en 1930, donde se dirigió a Resistencia, Chaco, y se instaló allí junto a su consultorio médico.

Viajó a la Isla del Cerrito, donde la lepra inundaba las calles, y pregonó la instalación de un lugar para poder asistir a los enfermos. Allí publicó numerosos artículos en “La Voz del Chaco” el periódico local acerca de la  lepra, la  lactancia e incluso sobre los alcances de la Ley 9.688 que hacía referencia a los accidentes de trabajo y dónde se gano la enemistad de los empleadores, ya que ayudaba e instaba a los empleados a defender sus derechos laborales. También hablaba en contra del gobierno de facto de José Félix Uriburu, lo cual hizo que fuera perseguido por el régimen.

Partió rumbo a Paraguay donde se iniciaba la guerra del Chaco Boreal y allí pudo ofrecer sus servicios de médico. Estuvo preso por algunos meses acusado de espionaje. Tras recobrar la libertad ejerció la medicina en el Hospital Naval, donde lo designaron director.

En Paraguay se enamoró de Aurora Ebaly, una chica de 20 años que falleció a causa de la fiebre tifoidea. Hecho que le ocasionó tanto dolor, que nunca más volvió a enamorarse.

En  1935,  más precisamente un 2 de noviembre, decidió volver a Argentina para instalarse en la ciudad donde pondría su consultorio, pero nunca llegó. Ya que el tren en el que se disponía hacer el trayecto tuvo una parada de emergencia en la localidad de Formosa, a la altura del  KM 234 del Paraje de Guaycurú, donde oyó una voz desesperada  que pedía ayuda para una mujer que se encontraba en trabajo de parto desde hacía varios días con muchas complicaciones, Maradona lo recordaría tiempo después:

“Un grupo de personas preguntaba a voz en cuello si algún pasajero se animaba a asistir a una parturienta en estado de gravedad. Tomé mi maletín y me subí a un sulky, de las riendas tiraba una mujer cincuentona. El parto fue difícil. La parturienta en verdad estaba grave. Se llamaba Mercedes Almirón y a mano saqué a esa criatura, una nena”. Dijo el médico santafecino.

Ese pueblo recóndito de Formosa llamado Estanislao del Campo  solo contaba con 2 médicos y un veterinario, que también, mediante un permiso especial y a vistas de la falta de especialistas, asistía de vez en cuando a personas. Hizo que el doctor se replanteara su decisión de viajar a la gran ciudad, y entendió que sus conocimientos iban a ser más necesarios en ese lugar, en donde no había nada y en el que finalmente residió hasta los 90 años.

Dr Maradona en el pueblo dónde vivió la mayor parte de su vida.

Vivió en un rancho sin luz eléctrica, por elección y sin ninguna pretensión, solo lo necesario para subsistir y brindó servicios de manera gratuita, apoyó y aportó a las comunidades indígenas  desde sus servicios así como también ayuda económica, cultural y humana. Y realizó grandes aportes al conocimiento de las colectividades del Noroeste Argentino.

Rancho donde residia el Dr Estebán Maradona.

Pero no fue fácil al principio, según un extracto del programa “Historias de la Argentina Secreta” de (1986) Esteban dijo:

"Cuando yo llegué empezaron los problemas. Todo esto era monte, solo había cuatro o cinco ranchos y estaba todo rodeado de indios, que por otra parte me querían matar. Tanto que uno de ellos, que era famoso, me agarró de las solapas y me sacudió, amenazándome. Pero nunca les tuve miedo ni me demostré asustado. Y no por dármelas de valiente. Sino porque  soy así nomás. Pero con la palabra dulce y la práctica de la medicina, tratando las enfermedades, dándoles tabaco y consiguiéndoles ropas, las cosas fueron cambiando. Así los traté hasta hoy. Me remangué, me metí en el monte sin ningún temor, arriesgando mi vida y también mi salud.

A lo largo de su vida escribió y publicó varias obras científicas sobre antropología, flora y fauna de la región y artículos de medicina. Renunció a todo tipo de honorarios y premios materialistas.

En varias oportunidades fue nominado para el premio Nobel del cual siempre se refirió:

"No quiero recibir el Nobel. Y si me obligaran, donaría todo el dinero para la niñez. Porque, una vez que yo parta, no quiero que quede un solo chico sin saber leer, escribir y sin atención médica. Ellos son los verdaderos dueños del país”.

Hoy en día más de 20 libros de su autoría esperan ser publicados por el Congreso Nacional Argentino para ser donado a las bibliotecas públicas del país.

En 1986, enfermó a la edad de 90 años y decidió viajar a la Ciudad de Rosario, donde vivía un sobrino/nieto. Llegó en muy malas condiciones, por lo que fue hospitalizado de urgencia. Una vez recuperado y dado de alta se quedó a vivir con la familia de su sobrino hasta el día de su muerte, un 14 de enero de 1995,  los 99 años.

“Si algún asomo de mérito me asiste en el desempeño de mi profesión, éste es bien limitado, yo no he hecho más que cumplir con el clásico juramente hipocrático de hacer el bien a mis semejantes”. Dijo alguna vez con sentida humildad.

Es por eso que en recuerdo de su vida ejemplar, que se une a la de todos los médicos rurales Argentinos, y mediante la ley 25.448, se declaró el Día del Médico Rural, el mismo día en el que nació este altruista ejemplar llamado Esteban Laureano Maradona.

05 abril, 2022

LA MEDICINA RURAL: Una opción seductora para los médicos jóvenes

 https://medicorural.es/la-medicina-rural-por-bernabe-galan-medico-rural/

LA MEDICINA RURAL: Una opción seductora para los médicos jóvenes


La medicina rural por Bernabé Galán, médico rural.

LA MEDICINA RURAL: Una opción seductora para los médicos jóvenes

Dr. Bernabé Galán. Médico de Fuente Palmera


“Confieso que he vivido”, como diría Pablo Neruda. Confieso que soy Médico de pueblo por convencimiento progresivo y evolucionado con el tiempo. Desde el primer momento en que viví el ejercicio de la Medicina Rural me sentí seducido por ella. Hoy día, después de 47 años ejerciéndola ininterrumpidamente, sigo disfrutando como el primer día.

Conocí el encanto de trabajar como Médico de Familia, antes de que existiera el Ministerio de Sanidad, la Reforma Sanitaria de la Atención Primaria e incluso de nuestra especialidad. Precisamente entonces, en nuestra nómina como Médicos Titulares, se nos calificaba como Médicos de Familia, antes de llamarnos Médicos Generales y después Especialistas en Medicina de Familia y Comunitaria. El Médico Titular era un adelantado de lo que después, con la Reforma Sanitaria, fueron los EBAP (Equipos Básicos de Atención Primaria). Eran tiempos en los que el Médico, en el pueblo, hacía de todo: Además de atender en consulta y urgencias, también tenía que atender partos, inscribir en el Registro Civil, hacer autopsias, inspecciones a establecimientos comerciales, industriales, alimenticios, talleres, etc., emitir cédulas de habitabilidad de las viviendas, autorizaciones de apertura de negocios, reconocimientos de quintos, inspecciones medico-escolares, atención a funcionarios de las Fuerzas Armadas y de la Administración Local, atender a los pobres e indigentes de Beneficencia Municipal, pequeñas intervenciones quirúrgicas, promoción de la salud, educación sanitaria, salud pública, estadísticas y por supuesto prestación de servicios a la Seguridad Social y coordinación con los otros sanitarios locales.

Para realizar lo anterior teníamos todo el tiempo del mundo: 24 horas al día, 7 días a la semana los 365 días del año. Eras responsable absoluto de lo que ocurriera en tu demarcación. Incluso para irte de vacaciones o ausentarte del pueblo, además de la autorización de la Jefatura Provincial de Sanidad, tenías que obtener el visto bueno del alcalde del pueblo.

Repito, que a pesar de todos los “inconvenientes” que podíamos tener yo me encontraba feliz en mi destino y añoro –a lo mejor es por echar de menos la juventud física- aquellos tiempos, en los que tenías mayor autonomía, eras reconocido no solo por los vecinos sino también por la Administración y  tenías bastante tiempo para poder estudiar y mantenerte al día, eso sí, a costa de tu bolsillo.

En 1984, el médico, sociólogo y escritor británico Julián Tudor Hart escribía en la revista “Atención Primaria” (y yo lo suscribo y siempre lo he dicho) que en el nuevo médico rural “se combinan las aptitudes clínicas con las aptitudes de la medicina de las poblaciones, con suficiente lealtad hacia sus pacientes para quedarse en su plaza y realizar su trabajo hasta el final”.

Poco antes de finalizar el siglo pasado, en noviembre de 1996, celebramos en Granada un Congreso Internacional de Medicina de Familia y Comunitaria, organizado por SEMFYC, en el cual se desarrollaría una mesa a la que se le dio mucha importancia, ya que en ella se tratarían ponencias sobre Medicina Rural. Un año antes habíamos organizado un grupo de Medicina Rural dentro de esta Sociedad Científica y los ponentes de dicha mesa éramos algunos compañeros del citado grupo. Mi ponencia se denominaba “Medicina de Familia en el Medio Rural en el siglo XXI”.

Estábamos convencidos en aquel momento que la Medicina Rural tenía un futuro esperanzador. Nada parecido a lo que está ocurriendo ahora. Nuestra misión entonces era entusiasmar y convencer a nuestros compañeros para que acudieran a trabajar a los pueblos. La Medicina de Familia, en ese medio,  era desconocida y poco valorada y los nuevos Médicos de Familia tenían que conocer las características y los atractivos que la diferenciaban de la del medio urbano. La vida en el medio rural tiene, para el médico, una serie de características que le hacen ser el genuino médico de familia.

Para mí un Médico Rural es aquel médico que atiende a las personas de una manera integral y con continuidad, en su entorno familiar y social. La linealidad, la integración y la participación del tejido social en la atención sanitaria son fundamentales en la eficiencia de su ejercicio profesional que, hasta que llegó la Reforma Sanitaria, realizaba con mucha precariedad de medios.

Como complemento de lo anterior ha de conocer bien el medio ambiente y los riesgos atribuibles a sus características, así como ser consciente de los valores, actitudes, costumbres, creencias y tradiciones de los vecinos. En ocasiones algunas de las patologías que sufre la población están relacionadas con estos aspectos de la vida cotidiana.

Por ello, el ejercicio profesional del médico en el pueblo tiene unas diferencias con la de quien ejerce en la ciudad. Como ventajas o razones positivas diré que la satisfacción de los pacientes es superior con los rurales que, con los urbanos, aunque no significativa, ya que la consideración que se nos tiene a los Médicos de Familia es muy elevada. Por ello la relación médico-paciente, las técnicas de entrevista y la atención a la familia son diferentes debido a la idiosincrasia del medio rural. Suelen ser personas sencillas, humildes, modestas, comprensivas y podríamos decir sin desestimación alguna, que generalmente son más dóciles y obedientes a nuestros consejos.

Estas últimas características facilitan la tarea a quienes, como a mí, les apasiona la Educación para la Salud, la promoción de la misma, la relación y atención a la comunidad y por supuesto la identificación de los líderes sociales, de quienes echar mano cuando se quiera implementar cualquier proyecto saludable. Su labor difusora es imprescindible, ya que hoy día manejan no solo el “boca a boca” sino todo tipo de redes sociales.

Algo que me ha llamado siempre la atención es la actitud ante la muerte y la enfermedad que tienen en el medio rural, diferente a la del urbano y también esta varía según la distancia que hay hasta el hospital y de lo aislado que esté el pueblo, así como de las comunicaciones. La objetividad ante la realidad, la resignación ante lo evidente, la filosofía de vida de las personas que viven en pueblos es admirable y aún más mientras más pequeños sean los núcleos de población.

Para mí, todo lo anterior han sido ventajas o algo positivo que quisiera invitar a sentir a quienes lo desconocen.

También hay una serie de desventajas o razones negativas que pueden ahuyentar a los posibles candidatos a ejercer en pueblos.

Lo que antiguamente era un obstáculo para muchos, al tener que estar de servicio permanente las 24 horas, –reconozco que para mí no lo era- se solucionó con la Reforma de Atención Primaria, estableciéndose horarios y turnos de guardia. De esta manera dependía de la voluntariedad de cada uno el permanecer viviendo en el pueblo si te apetecía.

Pesa mucho el aislamiento profesional, formativo, cultural, social y familiar. En los tiempos que corren, se palia con las modernas comunicaciones, si bien suponía un sacrificio y un coste económico extra, amén de molestias, tener a tus hijos fuera del domicilio familiar para poder estudiar, no poder asistir a muchos actos culturales que se celebraran en la capital, el estar en contacto físico con otros compañeros de tu profesión y amigos y un largo etc.

Aunque no es relevante, ya que el Médico de Familia está preparado y formado para poder atender a las personas desde que nacen hasta que mueren, hay algo bastante generalizado cual es la ausencia de pediatras en los centros de salud rurales con lo que el médico de familia ha de hacerse cargo de la atención infantil.  


Pero estos inconvenientes eran contrarrestados por una serie de
 ventajas y razones positivas que pueden ser atractivas para convencer a los jóvenes a venirse al medio rural.

En el pueblo te das cuenta de tu pluripotencialidad. Hasta que no te encuentras solo, inmerso en esa aventura –y eres joven para vivirla e incluso disfrutarla- no eras consciente de muchas de tus capacidades.

Poco a poco te vas dando cuenta de que tu relación con los pacientes, con tus vecinos, es cada día más satisfactoria en ambos sentidos, lo que favorece la atención. Y esa satisfacción va aumentando conforme pasa el tiempo y cuando te das cuenta eres un referente de la linealidad en Atención Primaria. Eso de llegar a conocer y que te conozcan cinco o seis generaciones familiares es algo que hay que conocer y vivir para saber de qué se trata, cómo se disfruta y cuánto te ayuda en tu labor.

Tienes una mayor autonomía y facilidades para organizar tu trabajo clínico y preventivo y para realizar proyectos relacionados con la salud pública, promoción de la salud y educación sanitaria, así como participación de la comunidad y todo esto lo puedes llevar a cabo coordinado con otros profesionales sanitarios.

También puedes hacer múltiples y variados tipos de investigaciones como pueden ser sobre enfermedades infecciosas, geriatría, atención infantil, salud comunitaria, urgencias, salud mental, mortalidad, aspectos relacionados con el duelo, enfermedades y enfermos terminales, educación para la salud, etc.

En resumen: Gracias a que la población es limitada y estable, por lo que es mejor conocida y hay mayor posibilidad de contacto con los líderes sociales, puedes realizar mejor tu trabajo y organizarte con mayor autonomía. Los procesos se siguen mejor gracias a la continuidad y se pueden llevar a cabo estudios prospectivos.

Pero todo lo anterior no es suficiente para atraer médicos a los pueblos. La Administración tiene que poner de su parte si no quiere que la “España vaciada” se convierta en una “España abandonada” en el aspecto sanitario. Tiene que aportar valor añadido a ese sacrificio que supone el trabajar en solitario en lugares con dispersión geográfica, distantes de la ciudad y lejos de un hospital, viviendo en el mismo entorno donde trabajas, con personas con diferente nivel cultural, teniendo que atender niños, embarazadas, urgencias, etc. Además de un permanente reconocimiento por parte de la Administración, Comunidad y Organizaciones Profesionales, el Estado debe establecer una serie de incentivos como pueden ser, por ejemplo: Dando mayor autonomía de gestión y organización, mejorando la comunicación telemática, videoconferencias, telemedicina, transmisión vía satélite, etc. Primero que a nadie llevarlo al medio rural. Mejorando las infraestructuras y carreteras. Así mismo se deben potenciar las relaciones con el hospital y especialidades hospitalarias. Se debe facilitar la formación de redes de comunicación entre los médicos rurales y creación de grupos de trabajo y de ayuda mutua, entre los compañeros más próximos geográficamente.

La Medicina Rural se debe tratar en la Facultad como asignatura propia. Creo que es buena idea también, además de un profesorado específico, llevar a la Facultad a médicos líderes rurales enamorados de su trabajo, que potencien los aspectos positivos y minoren los negativos. Los MIR de Familia deberían rotar por el medio rural durante un tiempo no inferior a 6 meses, con un programa amplio específico.

Y en el aspecto profesional y familiar, se deberá facilitar la conciliación familiar, ofreciéndoles una vivienda digna y gratuita, diferenciar los salarios respecto a los que trabajan en la ciudad, mejorando la dotación y equipamiento de medios de diagnóstico, promoción profesional, mejoras en los baremos puntuando los servicios y la permanencia en el mismo sitio, el doble que en el urbano. Es importante hacer ostensible el apoyo a la investigación en el medio rural y también que se les den facilidades para asistir a congresos nacionales e internacionales.

En muchos de estos últimos incentivos pueden colaborar –y seguro que lo harían con agrado-los Ayuntamientos y las Diputaciones provinciales.

No me extiendo más. Con estos párrafos he querido sintetizar mis sentimientos y mi opinión sobre la Medicina Rural. Es mi granito de arena en la construcción de un soporte firme que sirva para convencer a los nuevos Médicos de Familia -e incluso a los no tan jóvenes- para que se acerquen a este modelo de ejercer la Medicina en unas condiciones diferentes.





19 febrero, 2011

Monumento al Médico Rural en Potes (Cantabria)

Se lo dedico a todos los Médicos Rurales que han entregado su existencia al cuidado de sus vecinos, renunciando a un modo de vida que podría haberles proporcionado otros tipos de beneficios que jamás llegarían a poseer el valor que tiene el cariño y el reconocimiento que les profesan las personas a las que un día cuidaron su SALUD.









21 noviembre, 2008

EL MEDICO TITULAR ANTE LAS CRISIS SANITARIAS

El Médico Titular, ese gran desconocido del Sistema Sanitario Público Español, tal vez sea una pieza fundamental a la hora de gestionar y solucionar crisis sanitarias. Profesional que se encuentra imbricado en la sociedad de la población cuyo cuidado de salud tiene encomendado, es quien mejor conoce los intríngulis y vericuetos para solucionar, en ocasiones, problemas que las Administraciones o grandes especialistas no saben resolver porque no están al tanto de las claves que solo la constante convivencia permite conocer.
El anonimato en el que ha trabajado siempre el Médico Titular no ha sido nunca noticia, como tampoco lo es la invisibilidad del éxito de los Servicios de Salud Pública. Tengo un ejemplo personal acerca de este anonimato: aprovechando un caso de tétanos en una de las aldeas de Fuente Palmera, organizamos los Médicos Titulares, una campaña de vacunación masiva de la población. Aquella campaña, facilitada por la difusión local de la noticia como reguero de tinta, no tuvo relevancia fuera de las fronteras del Municipio, pero conseguimos realizar un magnífico y exitoso servicio preventivo de Salud Pública. Los problemas de salud y las claves para controlarlos se entienden mucho mejor si se tiene información del contexto social, físico, antecedentes e incluso de la opinión de los afectados.
El Médico Titular siempre ha estado al lado de los más necesitados, y en las crisis sanitarias de siglos pasados ya se adelantó con su actuación ética a lo que después ya dejaría de ocurrir gracias a la universalización de la asistencia sanitaria. Siempre atendió de igual manera a pobres que a ricos, aunque no pudiese luchar contra las condiciones socio-económicas de los más necesitados que eran la causa de las diferencias significativas de mortalidad que acarreaban las crisis sanitarias, como por ejemplo la de la gripe de 1918.
Ante una crisis es muy importante tener en cuenta la percepción del riesgo que tiene la población. Aquí cobra especial relevancia el papel del Médico Titular, en permanente comunicación con la población. El Médico Titular, ha sido siempre una autoridad respetada, creída, considerada, aceptada y obedecida. Gracias a estas características le ha sido fácil crear, mantener o restablecer la confianza. Pero en las crisis sanitarias no es suficiente la confianza de la población en su Médico, sino que se ha de basar en el trípode formado por políticos, profesionales y medios de comunicación.
En nuestros tiempos, van apareciendo crisis sanitarias que van dejando algunas brechas difíciles de cerrar: TBC, cólera, SIDA, aceite de colza, vacas locas, gripe aviar, toxiinfecciones alimentarias, etc. En estas últimas y gracias a la Reforma Sanitaria de la Atención Primaria, el Médico Titular ha tenido un papel menos relevante y más difuminado en el contexto general, pero estoy seguro de la influencia anónima y callada que los que todavía se sienten Médicos Titulares han tenido en las actuaciones.
En las crisis se demuestra muchas veces la insuficiencia de recursos operativos, que en caso de las zonas rurales han sido disimulados gracias a la entrega y eficiencia del Médico Titular.
Otra de las características importantes del papel del Médico Titular ante las crisis sanitarias es su independencia, su actitud ética y su neutralidad. El paso al debate político de las crisis sanitarias es otro componente importante en la gestión de las mismas, ya que siempre son utilizadas por la oposición para controlar el papel del gobierno en su quehacer por gestionar la crisis. El Médico Titular se ha caracterizado, como funcionario público que es, por su neutralidad y lealtad a las disposiciones de la autoridad sanitaria del momento.

30 enero, 1997

FUNCIONES HISTÓRICAS DEL MÉDICO RURAL

Dr. Bernabé Galán Sánchez. Médico Titular de FUENTE PALMERA (Córdoba)


Desde que el hombre es hombre, por que sabe que tiene que morir, trata de evitar que le llegue la muerte y acude a alguien de su entorno para que le ayude a superar la enfermedad. Se sabe por la paleopatología que nuestros primeros antepasados reducían fracturas, trepanaban cráneos, amputaban extremidades, etc. Este ejercicio de la “medicina” no era realizado por alguien concreto identificado como sanador sino que basándose en prácticas empíricas o en interpretaciones mágicas, los enfermos eran tratados por alguien de la tribu o abandonado a su suerte.

Sin embargo, hubo otros pueblos en el neolítico en cuyo seno aparecen “sanadores especializados” a los que la antropología cultural de todos los paises suele llamarlos genéricamente medicine-men, que eran los hechiceros, brujos, videntes, chamanes, etc., que ocupaban una situación social distinta y en ocasiones percibían honorarios1. Desde los años 10.000 a 5.000 a. C. la medicina prehistórica se configura en varios modelos típicos condicionados por las pautas culturales de los distintos pobladores. Desde entonces hasta nuestra era, van evolucionando los modos curar, pero los grandes avances y los médicos importantes no se encuentran en los pueblos precisamente, sino en los grandes núcleos de población. Es en las zonas deprimidas y aisladas donde prestan sus servicios unos individuos singulares que podemos considerar como los primeros médicos rurales. Por tanto no sería pretencioso decir que desde los primeros tiempos de la existencia de la Humanidad existió el médico rural, aunque no se le llamase así hasta hace pocos siglos.

Gran parte de los actuales médicos que trabajan en las zonas rurales es posible que no conozcan la historia de sus antecesores, y por ello es bueno que comencemos por investigar un poco en la misma. En líneas generales, podemos decir que tradicionalmente el Médico Rural ha sido sinónimo de Médico Titular y que a pesar de la enorme importancia de su función en su ambito de acción, ha sido desconsiderado por la Administración, quien se ha aprovechado siempre de su aislamiento y de la falta de apoyos de otros compañeros.

Han pasado muchas generaciones, y la figura del Médico Rural se ha ido transformando y adaptando a los tiempos. A pesar de que en ocasiones haya sido vilipendiado, perseguido, maltratado, ignorado y a veces ha habido intenciones de exterminarlo y hacerlo desaparecer, lo que permanece con absoluta claridad es que por mucho que cambien los sistemas de salud, siempre será imprescindible el Médico Rural.

Tambien es preciso que se conozca el hecho de que en cierto modo, y salvando distancias, se puede establecer un paralelismo entre lo que, cuando lo ha hecho bien, realizaba el Médico Titular y lo que en la actualidad es labor del Equipo de Atención Primaria: Promoción de la Salud, Visita Domiciliaria, Educación para la Salud, Sistema de Información, Inspecciones, Programas de Salud, etc2, como veremos después.

La figura del Médico Titular comienza a conocerse a mediados del Siglo XIII, cuando Alfonso X “El Sabio” promulga su Fuero Real. En el título 16 de la Ley 1ª se establece que “ningún home obre de Física si no fuere antes aprobado por buen Físico por los Físicos de la Villa do hubiere de obrar e por otorgamiento de los alcaldes”. Vemos claramente que hay una dependencia total de la autoridad que le confería el título, de ahí lo de Titular, y una ligazón a su destino.

Posteriormente el destino de los médicos rurales no solo estuvo en manos de los alcaldes sino también de los vecinos, quienes incluso establecían la duración y renovación de los contratos a los médicos si la Junta de Veintena reconocía el mérito y buen comportamiento de los mismos3.

La Sanidad Pública en España se puede dividir en varias etapas4 :

Una PRIMERA ETAPA, hasta mediados del siglo pasado, en que no se halla institucionalizada la preocupación por la salud pública. No quiere esto decir que las administraciones públicas no se preocuparan del cuidado de la salud, sino que no existía un “corpus” jurídico orgánico que se dedicara a prestar servicios permanentes a la Salud Pública. Los médicos se dedicaban a preservar individuos y colectividades de enfermedades contagiosas y epidémicasy a la regulación profesional del arte y ciencia de curar.

En 1830 un Reglamento de las Academias de Medicina y Cirugía establece que la elección de los médicos rurales se haga mediante oposición, e incluso su separación no se pueda hacer si no es por una causa probada y previa audiencia a la Academia del distrito.

El Cuerpo de Médicos Titulares se origina en un reglamento el 15 de enero de 1831. Hasta entonces, como hemos dicho, sus funciones habían sido desempeñadas por los facultativos nombrados por los ayuntamientos para la asistencia de los enfermos pobres (Beneficencia Municipal o Asistencia Pública Domiciliaria) y cumplimiento de los demás servicios sanitarios en la localidad respectiva (Policía Sanitaria e Higiene y Sanidad Públicas). El médico titular debería ser “uno de los que designe en una terna, mi Real Junta Superior, formada de los más dignos y meritorios entre todos los aspirantes, cuyos memoriales ...”4 Vemos cómo hay interés en que los escogidos sean los más expertos y sobre todo que fuesen médicos con título.

Posteriormente una Real Orden de 21 de marzo de 1846 da más libertad a los ayuntamientos para el nombramiento de médicos titulares previo permiso del jefe político provincial. El Real Decreto de 5 de abril de 1854 determinó la clase de facultativos (médicos, farmacéuticos y cirujanos) que deberían haber en cada pueblo según las circunstancias de estos, determinando así mismo sus haberes.

La SEGUNDA ETAPA se inicia con la promulgación de la primera Ley Orgánica de Sanidad, el 28 de Noviembre de 1855. En ella se insta a los Ayuntamientos a contratar Médicos Titulares con el consentimiento y concurso de los vecinos, y se exigiese responsabilidad si a causa de no disponer de Médico Titular falleciese algún indigente sin asistencia facultativa.

Esta Ley tiene otros puntos importantes como la creación de Beneficencia Domiciliaria, a cargo de los Ayuntamientos, con la responsabilidad de crear las plazas de personal sanitario encargado de dicha asistencia y otro es que se le atribuye al personal facultativo anterior la función de asesoramiento científico a los Ayuntamientos.

Se hace, por tanto, un contrato entre Ayuntamiento y Facultativo en el que se especifican las obligaciones y derechos de las partes, así como el listado de familias pobres beneficiarias de asistencia y la asignación anual que percibiría el Médico Titular.

La precitada Ley se desarrolla posteriormente mediante las Reales Ordenes de 22 de junio de 1859 y 23 de abril de 1862. El 14 de junio de 1891 se aprueba un Reglamento que organiza el servicio benéfico-sanitario de los pueblos, de esta manera : “Existirán en todas las poblaciones que no excedan de 4000 habitantes Médicos Titulares, que tengan el título de Licenciado o doctor en Medicina. Son deberes de estos facultativos, además de la asistencia gratuita a las familias pobres, la vacunación y asistencia a los nacimientos y abortos que ocurrieran en el domicilio de estas o en cualquier asilo municipal ; prestar los servicios sanitarios de interés general, dentro del término jurisdiccional ; auxiliar con sus conocimientos científicos, dentro de su demarcación, a las Corporaciones municipales.... ; comprobar y certificar gratuitamente las defunciones... ; auxiliar a la administración de justicia... ; y prestar en casos de urgencia... aquellos servicios que por el gobernador de la provincia se les encargasen en los pueblos cercanos al de su residencia”3.

La Real Orden de 13 de mayo de 1902 declara incompatibles los cargos de Médico Titular y Forense ; esta incompatibilidad se aclara mediante otra R.O. de 5 de junio de 1903, por la que se permite que se pueda servir gratuitamente del Médico Titular en caso de no disponer de Forense..

El 12 de enero de 1904 se promulga el Decreto que aprueba la Instrucción General de Sanidad que actualiza y recoge nuevas concepciones y realidades sanitarias. Se determina que para el servicio de asistencia a los enfermos pobres todos los ayuntamientos dispondrían de un médico titular al menos por cada 300 familias indigentes, y que estos médicos contratarían sus servicios en la forma ordenada en el reglamento de 1891 ; para ingresar en este estamento sería necesario haber estado al menos cuatro años en la plaza o bien seis años en varias, ser Doctor o Licenciado en Medicina y haber obtenido el diploma de aptitud especial mediante oposición.

Aunque la creación del Cuerpo de Médicos Titulares tuvo lugar en 1831, como hemos visto, su Reglamento no alcanza rango de Decreto hasta el 11 de octubre de 1904.

En mayo de 1911 se presenta en las Cortes un proyecto de Ley de Bases para la organización de los servicios de Sanidad, que no pasa el trámite parlamentario y por consiguiente no es aprobado. Ante las crecientes necesidades de Salud Pública, se dictan los Reglamentos de Sanidad Local y Sanidad Provincial, respectivamente el 9 de febrero y el 20 de octubre de 1925. Por ellos, se van desligando los Médicos Titulares de la directa dependencia de los Alcaldes. Es la Orden de 27 de enero de 1931 la que aprueba el primer Escalafón del Cuerpo de Médicos Titulares. Este desligamiento de la autoridad municipal se continúa produciendo con la Ley de 15 de septiembre de 1932 y por Orden Ministerial de 7 de marzo de 1933.

El 25 de diciembre de 1933 se crea el Ministerio de Sanidad, Trabajo y Previsión.

El 11 de julio de 1934 se aprueba la Ley de Coordinación Sanitaria que dió origen a los reglamentos orgánicos de los distintos Cuerpos de Sanidad. En lo que respecta a la asistencia sanitaria en los pueblos y aldeas, esta ley tenía como objetivo principal acentuar la incipiente intervención estatal en la organización de los servicios sanitarios locales. Se considera superado el concepto imperante de medicina individual, con el que no podían cubrirse las necesidades técnicas de la asistencia y se imponía la medicina en equipo o de grupo, para lo que se estimaba imprescindible la participación de diversos elementos médicos para poder llevar a cabo la importante función que habría de realizarse. Como es lógico pensar, este avance de la medicina en equipo solo podía hacerse en las ciudades y no en las zonas rurales.

El Decreto de 29 de septiembre de 1934 constituyó el Cuerpo de Médicos de Asistencia Pública Domiciliaria (A.P.D.) a partir de los funcionarios del escalafón del Cuerpo de Médicos Titulares Inspectores Municipales de Sanidad, estableciendose 5 categorías de plazas y pasan a depender de los presupuestos generales del Estado las de 3ª, 4ª y 5ª categorías, y permanecen bajo dominio municipal las de 1ª y 2ª categorías.

En el aspecto administrativo, el médico titular debía tomar posesión ante el alcalde, se le podían acumular otras plazas en caso de ausencia o enfermedad de otros médicos vecinos, tenía la obligación de residir en el partido médico y no podía ausentarse del mismo sin el permiso del alcalde, y ante él tenía que justificar la ausencia.

El 21 de noviembre de 1936, en la zona republicana se independiza el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social del de Trabajo y Previsión.

La TERCERA ETAPA, viene definida por tres Leyes importantes : El 14 de diciembre de 1942 se aprueba la ley por la que se crea el Seguro Obligatorio de Enfermedad, el 22 de noviembre de 1944 es promulgada la Ley de Bases de la Sanidad Nacional y en 1963 la Ley de Bases de la Seguridad Social.

La Ley de Bases de la Sanidad Nacional, expresa claramente que “incumbe al Estado el ejercicio de la función pública de la Sanidad” y que “en la consecución de los fines de esta función, el Estado será ayudado por las Corporaciones públicas, Organismos paraestatales y del Movimiento y por las Entidades particulares”. Con esto los médicos titulares pasan a ser funcionarios del Estado al servicio de las Corporaciones Locales, dependiendo del Ministerio de la Gobernación a través de la Dirección General de Sanidad y de las Jefaturas provinciales de Sanidad, sin perjuicio de la dependencia jerárquica inmediata del Alcalde-Presidente del Ayuntamiento donde presten sus servicios (Reglamento de personal de los Servicios Sanitarios Locales de 27 de Noviembre de 1953).

El acceso a plazas se hacía mediante concurso-oposición centralizada en Madrid. Sin embargo, en 1956, se creó el llamado escalafón B para acoger a los médicos titulares interinos que llevaran más de cinco años trabajando. Por Ley de 30 de junio de 1969 se declara a extinguir este escalafón unificándose las dos escalas, estando siempre por delante quien hubiese accedido al cuerpo mediante oposición.

Desde los años 70 ha variado poco la legislación sobre los médicos rurales. Sí es preciso señalar que a principios de esa década nació una sociedad científica con el objetivo de unir, comunicar, proporcionar formación continuada y asesoramiento jurídico a todos los médicos rurales de España. Se trata de la SEMER (Sociedad Española de Medicina Rural), que adaptándose a las circunstancias y cambios habidos en la Sanidad Española, llega a nuestros días con el nombre de Sociedad Española de Medicina Rural y Generalista (SEMERGEN). Esta Sociedad, que hasta la fecha ha celebrado 20 congresos nacionales, en las conclusiones de su 2º Congreso, celebrado en León el año 1974, reivindicaba una especialidad para los médicos generales y solicitaba que esta se denominase MEDICINA DE FAMILIA.

Antes de la Reforma, la unidad administrativa del médico titular la constituía el partido médico. Antes de la modificación del mapa sanitario de Atención Primaria existían 5753 partidos médicos, de los que 4885 eran menores de 6000 habitantes y de estops, 2348 no llegaban a los 1000 habitantes5.

·En este ambiente, el médico rural constituía una parte del reducido grupo de personas procedentes de ambiente universitario (farmacéutico, cura, maestro, veterinario, etc). El estar en permanente contacto con la población y el hecho de la tupida red familiar existente en los núcleos reducidos, donde casi todo el mundo es familia, lo convierten en el punto de mira de la comunidad, lo que le condiciona su comportamiento e incluso corre peligro de impregnarse de algunos hábitos y actitudes del medio, si permanece mucho tiempo en él y no tiene frecuentes contactos con otras personas de su nivel cultural. Muchos médicos rurales han sido ejemplo de solidaridad con los demás y artífices del progreso y prosperidad de muchas poblaciones. En el polo opuesto ha habido algunos casos en los que el médico rural ha sido el cacique del pueblo y se ha valido de él para recoger pingües beneficios. Unos pocos de estos últimos pueden haber deteriorado la imagen de aquellos otros . Pero la población siempre sabe discernir quien es cada cual.

No estuvo libre el Médico Rural de la influencia de los caciques del pueblo ni de la autoridad municipal que en ocasiones le han exigido realizar actos médicos innecesarios, absurdos y humillantes, impuestos por los alcaldes en su condición de Presidentes de la Sanidad Local. Como botón de muestra de este desprestigio transcribo a continuación un significativo párrafo de un manifiesto que publicaron los médicos titulares en 18353:

“Cumplió el año y sale a cobrar; quien le manda esperar con intención de no pagar, cual le echa en cara que no merece el corto estipendio, porque salió dejando al enfermo o porque se retrasó en la visita, otro que le pagará en leña, aquel le enviará garbanzos, y el rico ceñudo, mirándole con desdén le negará el pago, porque oyó toser con poca atención al niño que se le acatarró o se le olvidó mirar la orina...... Si el rico se descontenta, influye para que vaya otro médico, ofreciéndole y engañándole otra vez, alimentando la rivalidad entre los dos; el pueblo entero la fomenta para robarles sus honorarios y eludir el pago, este se divide en bandos, y cuando salen por las calles a enganchar igualados, se oyen indecorosas voces de quien quiere médico bueno y barato”.

Esta situación de desprestigio y aislamiento se ha mantenido hasta hace poco tiempo. Por ello es fácil deducir que muchos médicos rurales se buscaran una coraza protectora, a veces positiva como pudiera ser una mayor entrega y compromiso con la población en el aspecto sanitario, social, cultural, educativo o bien dedicando su tiempo al estudio y a la investigación. Otros, sin embargo, escogieron una vía negativa, bien por depresión, bien por conveniencia egoísta, y cayeron en el alcoholismo o se han dedicado a ganar dineros fuera de su sueldo a veces de una manera poco ética.

En el ejercicio del médico rural, podemos encontrar históricamente algunas ventajas e inconvenientes, que podemos extrapolar a la actualidad :

Al conocer perfectamente a toda la comunidad puede influir de manera positiva controlando muchas variables no solo sanitarias, sino laborales, familiares, socioeconómicas, psicológicas, etc, dado el poder de influencia que ejerce sobre la población. Generalmente no conoce la masificación de la consulta y dispone de más tiempo para atender enfermos, para realizar actividades de promoción y Educación para la salud, e incluso para autoformarse y autocuidarse personalmente.

Como DESVENTAJAS o INCONVENIENTES, nos encontramos a un profesional que ejercía aislado, en solitario, sin medios y en permanente urgencia. En consecuencia era un técnico desfasado y con frecuencia anquilosado, no solo en conocimientos sino en voluntades. Los vecinos veían aumentada la dependencia de “su médico de cabecera” y este se contagiaba con frecuencia de los hábitos del medio. Su vida social y familiar estaba sometida a un duro contraste con su formación universitaria y tal vez su procedencia urbana. A pesar de todo lo anterior, hay que reconocer que la capacidad de resolución del médico rural ha sido siempre aceptable, por no decir alta.

Casi un siglo antes de Alma Ata, se definieron cuales eran las FUNCIONES DEL MEDICO TITULAR: Función BENEFICO-ASISTENCIAL a favor de los residentes y transeúntes pobres. Función de SANIDAD PREVENTIVA: Vacunaciones y estadística sanitaria. Funciones de AUXILIO A LA JUSTICIA: Certificación de defunciones. Sustituir al Médico del Registro Civil. Auxiliar al médico forense o sustituirlo en su ausencia, practicar autopsias, informar como peritos médico-legales. Reconocimiento de quintos. Inspección médico-escolar. Inspección de viviendas y expedición de cédulas de habitabilidad. Inspeccion de establecimientos. Asistencia a funcionarios de las fuerzas armadas y de la Administración Local. Prestación de servicios de la Seguridad Social.

Vemos cómo la delimitación poblacional a la que estaban sujetos los médicos rurales les facilitaba la comprensión e interiorización del concepto de comunidad como objeto de atención6. Así mismo el hecho de conocer y convivir con la población propiciaba un estado motivacional que inducía la empresa de actividades de prevención y promoción de la salud realizadas de motu propio.

Otro hecho importante a tener en cuenta como rcedente a la aparición de la especialidad de Medicina de Familia y Comunitaria fué la O.M. de Gobernación de 26 de enero de 1948. Esta Orden Ministerial, en su artículo primeo disponía que todo Médico titular en activo (propietario o interino) fuese designado automáticamente médico del S.O.E. (Seguro Obligatorio de Enfermedad), con el mismo carácter que tuviese su nombramiento de Médico Titular. Asistimos, pues, a la aparición de la figura de un médico con un perfil que precede al actual Médico de Familia, ya que oficialmente se añaden a las actividades de salud pública, ejercidas por el Médico titular, aquellas otras propiamente clínicas y asistenciales.

Los cambios sociales y demográficos acaecidos en la sociedad española durante los años 60 y 70 ocasionan una desorganización y desproporción en la asistencia sanitaria. La DESPOBLACION del medio rural hunde esta cultura tradicional empobreciéndola con retiradas masivas de inversiones que, en el apartado sanitario, son desviadas a los hospitales. En1940 España contaba con un 73% de población rural (6845 municipios de menos de 2000 habitantes, del total de 9254 municipios). En 1963 la población rural descendió a algo menos del 60% y en 1970 había bajado del 50%.

Paralela a la emigración rural de estos años es tambien la de los médicos. A principios de los 70 se comienzan a analizar las causas que afectan a esta crisis y se urge la necesidad de rescatar aquellos elementos característicos de la práctica del médico de cabecera que se fueron perdiendo, como era la orientación de la actividad profesional hacia el enfermo como persona y no a la enfermedad; la atención al paciente en su propio medio, considerando su entorno en el análisis de su enfermedad, incluyendo en el mismo las dimensiones preventivas y curativas de la medicina, etc. 7

El médico rural tradicional asumía numerosos aspectos de la práctica especializada (pequeña cirugía, traumatología, tocología, pediatría, odontología, etc.); después de haber pasado unos años en los que el médico ha acudido con demasiada frecuencia al especialista, vemos con satisfacción que se vuelve a ejercer como médico de cabecera. El antiguo médico rural visitaba en consultorio y especialmente en domicilio a sus pacientes y ahora aumentan las consultas en el Centro de Salud, a expensas de una disminución de la actividad domiciliaria perdiéndose ese contacto personal e íntimo que da el hogar del enfermo. Nuestros antecesores gozaban de una amplia disponibilidad de tiempo durante las 24 horas del día, que no “padecemos” ahora. El médico titular anterior formaba parte de la comunidad. Ahora existe un menor grado de integración del médico con la comunidad. De acuerdo con el desarrollo científico-técnico de la medicina de aquel tiempo, el médico tradicional estaba en condiciones de poseer la formación adecuada para los requerimientos de su práctica profesional, y ahora existe una inhibición a trabajar en el medio rural, por miedo a las deficiencias, que sumado a la falta de oposiciones y concursos de traslado, llevan al envejecimiento de la plantilla y a la situación de interinidad de la mayoría de los médicos.7 Existe una coincidencia en lo que respecta a la atención universal ya que antaño se atendía a toda la población, incluso a los menesterosos (beneficencia) y que ahora llamamos cobertura universal.

Como colofón de este apartado, podemos resumir unas características coincidentes de los actuales médicos rurales con sus antecesores:

El interés por la persona y su entorno, y el conocimiento de ambos, le facilitan la utilización de recursos para la solución de problemas, desde una situación privilegiada a la hora de asesorar a los pacientes, subrayando la importancia de la convivencia con el entorno socio-cultural de estos, a quienes se les proporciona la prestación de unos servicios preventivos y curativos en una atención longitudinal y continuada, a pesar de desenvolverse en unas condiciones de gran incertidumbre8.

BIBLIOGRAFIA :

1. Lain Entralgo P. Historia de la Medicina. Barcelona 1982. Salvat Editores S.A.

2. Turabian JL. Conflicto entre atención individual y la comunitaria: ¿los árboles nos impiden ver el bosque? Aten Primaria1993; XI (4): 161-2.

3. Albarracín Teulón A. Pasado, presente y futuro del médico titular. Ponencia al I Congreso Nacional de Médicos Titulares. Madrid 1987.

4. de Lorenzo A. Estatuto Jurídico del Médico Titular. Madrid 1971. Editorial RUAN S.A.

5. Aizpiri J. Incidencia social del médico titular. Ponencia al I Congreso Nacional de Médicos Titulares. Madrid 1987.

6. Chavida García F. El pasado que nos une y nos separa. El Médico 1997 ; 648 (supl) : 26-30.

7. Portella Argelaguet E. La atención médica en el medio rural. Medicina Integral 1980; I (2): 119-22.

8. Planes Magriñá A. Perversiones de la atención primaria. Aten Primaria 1994; XIV (9): 1045-6.


El valor del vínculo en la Medicina Rural, por el Dr. D. Angel López Hernanz, médico de Cañada Rosal (Sevilla)

 Este artículo publicado en Redacción Médica el pasado 21 de Septiembre e 2025, cuenta con todo mi apoyo y estoy totalmente de acuerdo con t...

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