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25 abril, 2019
14 abril, 2019
Actitudes higiénicas y Educación para la Salud
(Trabajo de Dr. Bernabé Galán sobre la influencia de la Educación para la Salud en la modificación de hábitos y actitudes higiénicas en los jóvenes) (Clicar en el título para leerlo)
Actitudes higiénicas y Educación para la Salud
Actitudes higiénicas y Educación para la Salud
06 marzo, 2019
Necesitamos una Atención Primaria menos infectada de prejuicios (Artículo de Dr. Juan Simó. Médico de familia. Centro de salud Rochapea. Pamplona. Navarra. España. ju.simom@gmail.com
Necesitamos una Atención Primaria menos infectada de prejuicios (Artículo de Dr. Juan Simó. Médico de familia. Centro de salud Rochapea. Pamplona. Navarra. España.
ju.simom@gmail.com

Sólo hay un punto de partida para mejorar la atención primaria: disminuir la interferencia de los prejuicios en la búsqueda de soluciones. Tendemos a considerar por encima de todo aquello que fortalece nuestras convicciones y apenas consideramos aquello que las debilita. Un auténtico sesgo cognitivo que impide ampliar las vías de salida y mejora. Es más, en un afán simplificador, tendemos a pensar que todo se arreglaría modificando un "par de cosas". Y... ¡cómo no!... cada uno de nosotros tiene ese "par de cosas" preferido que es, precisamente, aquel más próximo a sus convicciones, en el mejor de los casos, o a sus prejuicios, en el peor. Lo explican muy bien la viñeta adjunta de El Roto ("Me gusta informarme para reforzar mis prejuicios") y la palabras de Michael Sandel en el vídeo insertado al final de esta entrada ("Hoy la gente solo escucha opiniones que refuerzan lo que ya cree"). Esto nos lleva normalmente a un estéril pseudodebate alrededor de lugares comunes en un bucle sin salida.
Prejuicios tenemos todos, yo el primero. Y la neutralización de los mismos sólo puede venir de un lado: el de los datos. Muchos de mis prejuicios fueron hace tiempo aniquilados por los datos. Algunos otros todavía perduran y con ellos no han podido los datos por ser éstos endebles o, lo que es peor, por auténtica "resistencia" del prejuicio al dato. Por eso, en este blog intento publicar más datos que opinión. Sin embargo hoy haré una excepción y, por lo tanto, puede que se me escape algún prejuicio.
Desmoralización profesional
La situación de la atención primaria es peor de lo que parece pues la desmoralización del grueso de la tropa es patente. Nos encontramos en crisis, en una etapa de interregno en la que lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no termina de nacer. Quizá el asunto vaya ligado a la biología del grueso de la tropa. Los años no pasan en balde y las seminales generaciones de referentes, en su momento innovadores y propulsores del cambio, están al borde de la jubilación o ya jubilados, mientras comprobamos el escaso recambio generacional. Entre unos y otros, queda en medio el alicaído, envejecido y desmoralizado grueso de la tropa. Desde mi punto de vista, este es el principal problema que tenemos: nosotros mismos. Y lo que es peor, dudo que esa "savia nueva" que está por llegar a los centros de salud, procedente de los diferentes dispositivos de urgencias, de contratos basura tipo "sustitutos de todo y para todo" y de la emigración, venga con el empuje y las ideas necesarias para el cambio. Es probable que los esperanzadores "brotes verdes" existentes (aquí, aquí, aquí, aquí y aquí) no vayan más allá de la excepción que confirma la regla. Además, el "sueño americano" de la plaza en propiedad es a veces peor para la conciliación, lo que aminora la moral de las más jóvenes (aquí). [Nada me alegraría más que equivocarme con este prejuicio y que la "savia nueva" que está por llegar consiga las mejoras necesarias que el actual grueso de la tropa parece incapaz de lograr].
Las cadenas: entre la indefensión aprendida y el síndrome de Estocolmo
La crisis económica y sus recortes de motosierra en el sistema han repercutido mal en la moral de sus profesionales, especialmente en la atención primaria donde el hachazo en el gasto de personal ha sido mucho mayor que en el hospital. Esta repercusión en la moral es algo que en algún momento habrá que estudiar pero sus consecuencias ya son palpables. Hace 15 años, con el grueso de la tropa 15 años más joven, algunas cosas se hubieran conseguido con dinero, ahora no las consigues ni pagando. Hablo de, por ejemplo, poner en marcha la cirugía menor en un centro de salud. Los incentivos económicos parece que no mueven, algo paradójico dada la evidente pérdida de poder adquisitivo del salario de los profesionales. Por lo visto, la pérdida de moral supera a la económica y ha conducido a un irreversible acomodamiento a "las cadenas" que, de modo nefasto, produce "marqueses" y "marquesas" adaptados al modo "no complicado" de ejercer (aquí). Al final, uno se adapta por superviviencia a unas "cadenas" que muchas veces son más mentales que reales, como las de este caballo atado a una silla de plástico. Unas "cadenas" que llevamos con resignación conformista en un estado a medio camino entre la indefensión aprendida y el síndrome de Estocolmo, que anula la innovación "desde abajo" y aviva la cultura de la queja. [Me gustaría equivocarme con este prejuicio y que la moral del quejumbroso grueso de la tropa fuera mayor y con el ímpetu y vigor de hace 15 años (aquí, aquí, y aquí)].
Reconocimiento, flexibilidad e innovación "desde abajo"
Por lo tanto, necesitamos más una transición que una ruptura. La transición tiene la ventaja de no dejar demasiados "cadáveres" en el camino pero es más complicada de llevar a cabo que la ruptura, que el borrón y cuenta nueva. El cambio a mejor en la atención primaria sólo será posible si se consensúa un plan que lo posibilite (no que lo defina), libre de prejuicios y lugares comunes tan tozudamente falsos como reiteradamente invocados. La palabra clave es RECONOCIMIENTO. Reconocer en el sentido de ADMITIR la parte de razón que tiene el otro y poner las bases (incluso desde el punto de vista legislativo) para que la atención primaria "PUEDA" hacer más que "DEBA" hacer. Necesitamos, pues, un plan menos prescriptivo y rígido y más abierto y flexible al abanico de alternativas innovadoras que sin duda necesitamos como el comer, al menos desde el punto de vista organizativo. Pues si algo está claro, es el agotamiento del modelo mediante la innovación "desde arriba". Muchos años lo atestiguan. Los cambios, incluidos los legislativos, han de promocionar, no sólo posibilitar (ahora se imposibilita), la innovación "desde abajo". Eso no significa que no se necesiten gestores, claro que se necesitan. Pero no esas voces de sus amos que, salvando las contadísimas y honrosísimas excepciones, son poco más que capataces de una cuadrilla de convictos. Y claro, si pones meros capataces, tendrás irremediablemente meros convictos, encadenados unos a otros por el tobillo o por el mismo gaznate, compartiendo destino. [También me gustaría equivocarme con este prejuicio y que todos los gestores del SNS fueran auténticos facilitadores del desarrollo y empoderamineto de la atención primaria y del médico de familia].
Cosas urgentes y cosas importantes
Necesitamos poner en marcha dos tipos de medidas, unas urgentes y otras importantes. Las urgentes tienen que ver con paliar en alguna medida la sobredemanda, el sobreesfuerzo y la precariedad derivados de los recortes sufridos por la atención primaria durante la crisis y de los cuales todavía no nos hemos recuperado ni por el forro. Pero no nos equivoquemos, estas medidas por muy "urgentes" que sean no son lo nuclear ni sustituyen a las verdaderamente importantes. La sobredemanda estructural e intrínseca al modelo existente y otros problemas, fundamentalmente derivados del desprestigio y descremado sociológico de la atención primaria, se solucionan de otro modo. Ángel Ruiz Téllez diferencia muy bien entre una sobredemanda y la otra y sus diferentes terapias en estas entradas del blog de Rafa Bravo (aquí y aquí). Algunas cosas se solucionan con dinero pero otras sólo se solucionan con cambios sistémicos sustanciales en el modelo, a nivel de "ecosistema" sanitario, lo cual involucra al hospital y a los ciudadanos. [También me gustaría equivocarme en este prejuicio y que todos los problemas de la atención primaria se solucionaran con dinero].
Debemos hacernos determinadas preguntas
Y también toca hacernos algunas preguntas. ¿Queremos una atención primaria en la que uno pueda elegir con quién trabaja? ¿Queremos una atención primaria en la que el médico de familia pueda elegir al especialista al que deriva o interconsulta el paciente y el dinero "siga" a éste? ¿Queremos más autonomía y la rendición de cuentas indefectiblemente asociada? ¿O queremos más de lo mismo? ¿Cuántos años-lustros-décadas puede estar un médico de familia sin pasar consulta para que pierda la habilitación del título? Lo digo por todos aquellos compañeros que marcharon un día de la consulta a la gestión y que muchos años-lustros-décadas después siguen sin volver a la consulta y gestionando "desde arriba" un modelo irremediablemente agotado. ¿De verdad teníamos un sistema sanitario público universal e igual para todos antes del Mato-decreto de 2012? ¿De verdad lo tenemos ahora? Lo digo, por ejemplo, por todas esas "mareas verdes" y sindicatos que dicen defender la cosa pública pero que a la hora de la verdad eligen y defienden para ellos sanidad privada directamente pagada (o incentivada fiscalmente) con dinero público y sin atención primaria. ¿Dónde queda la responsabilidad individual en la sanidad pública? Lo digo por el mantra que hace del copago, incluido el farmacéutico, la encarnación del mismo demonio y señala la imperiosa necesidad de un exorcismo que lo extirpe del alma del sistema. ¿Debemos de seguir pagando con dinero público, y sin pestañear, seguros médicos privados a todos los empleados y familiares de, por ejemplo, Televisión Española o Banco de España, entre otros (aquí)? Lo digo por los millones de euros que se nos van por el desagüe en estas y otras "regalías" (aquí); millones de euros públicos que salen de los impuestos de, sobre todo, aquellos que no las disfrutan. ¿El médico de familia ha de gestionar la "demanda" o la "necesidad"? Lo digo porque una cosa no es lo mismo que la otra y, por tanto, el sistema de información que se necesita no sería tampoco el mismo. Necesitamos, pues, responder a estas y a otras preguntas de similar rango sin infectarnos de prejuicios y lugares comunes.
Si ni siquiera estamos dispuestos a plantearnos estas preguntas y seguimos igual, habrá que apechugar con lo que venga; es decir, más de lo mismo. Dentro de 15 años, antes si ocurre una nueva recesión, estaremos en las mismas y con una atención primaria más descapitalizada y más descremada sociológicamente si cabe. Vendrá entonces el político de turno a decirnos, como ahora, que nos reduce un poquito el cupo para "aliviarnos" (aquí) y le haremos la ola tan contentos. Si sólo queremos "un alivio", pues no se hable más... total, para lo que nos queda en el convento... sigamos atados inmóviles a la silla de plástico esperando nuestra oportunidad (aquí). Acabo mostrando, en especial a quienes creen en los "alivios" políticos, este titular de hace casi 20 años ("Cataluña se plantea el reto de convertir primaria en protagonista"), referido a la atención primaria catalana pero que aplica a cualquier atención primaria del resto de las Españas. Lo digo por los planes y estrategias que dan "protagonismo" a la atención primaria que surgen (aquí y aquí) y surgirán en breve para neutralizar eventuales movilizaciones o al calor de unas elecciones generales y autonómicas... como surgieron años-lustros-décadas atrás. ¿De verdad necesitamos un nuevo AP21 y sus versiones autonómicas que nos tengan entreteniditos durante unos añitos más? ¿Hasta que nos jubilemos? ¿Más de lo mismo? ¿La parálisis por el análisis? No con mi dinero, ni con mi tiempo.
ju.simom@gmail.com

Sólo hay un punto de partida para mejorar la atención primaria: disminuir la interferencia de los prejuicios en la búsqueda de soluciones. Tendemos a considerar por encima de todo aquello que fortalece nuestras convicciones y apenas consideramos aquello que las debilita. Un auténtico sesgo cognitivo que impide ampliar las vías de salida y mejora. Es más, en un afán simplificador, tendemos a pensar que todo se arreglaría modificando un "par de cosas". Y... ¡cómo no!... cada uno de nosotros tiene ese "par de cosas" preferido que es, precisamente, aquel más próximo a sus convicciones, en el mejor de los casos, o a sus prejuicios, en el peor. Lo explican muy bien la viñeta adjunta de El Roto ("Me gusta informarme para reforzar mis prejuicios") y la palabras de Michael Sandel en el vídeo insertado al final de esta entrada ("Hoy la gente solo escucha opiniones que refuerzan lo que ya cree"). Esto nos lleva normalmente a un estéril pseudodebate alrededor de lugares comunes en un bucle sin salida.
Prejuicios tenemos todos, yo el primero. Y la neutralización de los mismos sólo puede venir de un lado: el de los datos. Muchos de mis prejuicios fueron hace tiempo aniquilados por los datos. Algunos otros todavía perduran y con ellos no han podido los datos por ser éstos endebles o, lo que es peor, por auténtica "resistencia" del prejuicio al dato. Por eso, en este blog intento publicar más datos que opinión. Sin embargo hoy haré una excepción y, por lo tanto, puede que se me escape algún prejuicio.
Desmoralización profesional
La situación de la atención primaria es peor de lo que parece pues la desmoralización del grueso de la tropa es patente. Nos encontramos en crisis, en una etapa de interregno en la que lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no termina de nacer. Quizá el asunto vaya ligado a la biología del grueso de la tropa. Los años no pasan en balde y las seminales generaciones de referentes, en su momento innovadores y propulsores del cambio, están al borde de la jubilación o ya jubilados, mientras comprobamos el escaso recambio generacional. Entre unos y otros, queda en medio el alicaído, envejecido y desmoralizado grueso de la tropa. Desde mi punto de vista, este es el principal problema que tenemos: nosotros mismos. Y lo que es peor, dudo que esa "savia nueva" que está por llegar a los centros de salud, procedente de los diferentes dispositivos de urgencias, de contratos basura tipo "sustitutos de todo y para todo" y de la emigración, venga con el empuje y las ideas necesarias para el cambio. Es probable que los esperanzadores "brotes verdes" existentes (aquí, aquí, aquí, aquí y aquí) no vayan más allá de la excepción que confirma la regla. Además, el "sueño americano" de la plaza en propiedad es a veces peor para la conciliación, lo que aminora la moral de las más jóvenes (aquí). [Nada me alegraría más que equivocarme con este prejuicio y que la "savia nueva" que está por llegar consiga las mejoras necesarias que el actual grueso de la tropa parece incapaz de lograr].
Las cadenas: entre la indefensión aprendida y el síndrome de Estocolmo
La crisis económica y sus recortes de motosierra en el sistema han repercutido mal en la moral de sus profesionales, especialmente en la atención primaria donde el hachazo en el gasto de personal ha sido mucho mayor que en el hospital. Esta repercusión en la moral es algo que en algún momento habrá que estudiar pero sus consecuencias ya son palpables. Hace 15 años, con el grueso de la tropa 15 años más joven, algunas cosas se hubieran conseguido con dinero, ahora no las consigues ni pagando. Hablo de, por ejemplo, poner en marcha la cirugía menor en un centro de salud. Los incentivos económicos parece que no mueven, algo paradójico dada la evidente pérdida de poder adquisitivo del salario de los profesionales. Por lo visto, la pérdida de moral supera a la económica y ha conducido a un irreversible acomodamiento a "las cadenas" que, de modo nefasto, produce "marqueses" y "marquesas" adaptados al modo "no complicado" de ejercer (aquí). Al final, uno se adapta por superviviencia a unas "cadenas" que muchas veces son más mentales que reales, como las de este caballo atado a una silla de plástico. Unas "cadenas" que llevamos con resignación conformista en un estado a medio camino entre la indefensión aprendida y el síndrome de Estocolmo, que anula la innovación "desde abajo" y aviva la cultura de la queja. [Me gustaría equivocarme con este prejuicio y que la moral del quejumbroso grueso de la tropa fuera mayor y con el ímpetu y vigor de hace 15 años (aquí, aquí, y aquí)].

Por lo tanto, necesitamos más una transición que una ruptura. La transición tiene la ventaja de no dejar demasiados "cadáveres" en el camino pero es más complicada de llevar a cabo que la ruptura, que el borrón y cuenta nueva. El cambio a mejor en la atención primaria sólo será posible si se consensúa un plan que lo posibilite (no que lo defina), libre de prejuicios y lugares comunes tan tozudamente falsos como reiteradamente invocados. La palabra clave es RECONOCIMIENTO. Reconocer en el sentido de ADMITIR la parte de razón que tiene el otro y poner las bases (incluso desde el punto de vista legislativo) para que la atención primaria "PUEDA" hacer más que "DEBA" hacer. Necesitamos, pues, un plan menos prescriptivo y rígido y más abierto y flexible al abanico de alternativas innovadoras que sin duda necesitamos como el comer, al menos desde el punto de vista organizativo. Pues si algo está claro, es el agotamiento del modelo mediante la innovación "desde arriba". Muchos años lo atestiguan. Los cambios, incluidos los legislativos, han de promocionar, no sólo posibilitar (ahora se imposibilita), la innovación "desde abajo". Eso no significa que no se necesiten gestores, claro que se necesitan. Pero no esas voces de sus amos que, salvando las contadísimas y honrosísimas excepciones, son poco más que capataces de una cuadrilla de convictos. Y claro, si pones meros capataces, tendrás irremediablemente meros convictos, encadenados unos a otros por el tobillo o por el mismo gaznate, compartiendo destino. [También me gustaría equivocarme con este prejuicio y que todos los gestores del SNS fueran auténticos facilitadores del desarrollo y empoderamineto de la atención primaria y del médico de familia].
Cosas urgentes y cosas importantes
Necesitamos poner en marcha dos tipos de medidas, unas urgentes y otras importantes. Las urgentes tienen que ver con paliar en alguna medida la sobredemanda, el sobreesfuerzo y la precariedad derivados de los recortes sufridos por la atención primaria durante la crisis y de los cuales todavía no nos hemos recuperado ni por el forro. Pero no nos equivoquemos, estas medidas por muy "urgentes" que sean no son lo nuclear ni sustituyen a las verdaderamente importantes. La sobredemanda estructural e intrínseca al modelo existente y otros problemas, fundamentalmente derivados del desprestigio y descremado sociológico de la atención primaria, se solucionan de otro modo. Ángel Ruiz Téllez diferencia muy bien entre una sobredemanda y la otra y sus diferentes terapias en estas entradas del blog de Rafa Bravo (aquí y aquí). Algunas cosas se solucionan con dinero pero otras sólo se solucionan con cambios sistémicos sustanciales en el modelo, a nivel de "ecosistema" sanitario, lo cual involucra al hospital y a los ciudadanos. [También me gustaría equivocarme en este prejuicio y que todos los problemas de la atención primaria se solucionaran con dinero].
Debemos hacernos determinadas preguntas
Y también toca hacernos algunas preguntas. ¿Queremos una atención primaria en la que uno pueda elegir con quién trabaja? ¿Queremos una atención primaria en la que el médico de familia pueda elegir al especialista al que deriva o interconsulta el paciente y el dinero "siga" a éste? ¿Queremos más autonomía y la rendición de cuentas indefectiblemente asociada? ¿O queremos más de lo mismo? ¿Cuántos años-lustros-décadas puede estar un médico de familia sin pasar consulta para que pierda la habilitación del título? Lo digo por todos aquellos compañeros que marcharon un día de la consulta a la gestión y que muchos años-lustros-décadas después siguen sin volver a la consulta y gestionando "desde arriba" un modelo irremediablemente agotado. ¿De verdad teníamos un sistema sanitario público universal e igual para todos antes del Mato-decreto de 2012? ¿De verdad lo tenemos ahora? Lo digo, por ejemplo, por todas esas "mareas verdes" y sindicatos que dicen defender la cosa pública pero que a la hora de la verdad eligen y defienden para ellos sanidad privada directamente pagada (o incentivada fiscalmente) con dinero público y sin atención primaria. ¿Dónde queda la responsabilidad individual en la sanidad pública? Lo digo por el mantra que hace del copago, incluido el farmacéutico, la encarnación del mismo demonio y señala la imperiosa necesidad de un exorcismo que lo extirpe del alma del sistema. ¿Debemos de seguir pagando con dinero público, y sin pestañear, seguros médicos privados a todos los empleados y familiares de, por ejemplo, Televisión Española o Banco de España, entre otros (aquí)? Lo digo por los millones de euros que se nos van por el desagüe en estas y otras "regalías" (aquí); millones de euros públicos que salen de los impuestos de, sobre todo, aquellos que no las disfrutan. ¿El médico de familia ha de gestionar la "demanda" o la "necesidad"? Lo digo porque una cosa no es lo mismo que la otra y, por tanto, el sistema de información que se necesita no sería tampoco el mismo. Necesitamos, pues, responder a estas y a otras preguntas de similar rango sin infectarnos de prejuicios y lugares comunes.

Atados a una silla de plástico esperando el "alivio"
Si ni siquiera estamos dispuestos a plantearnos estas preguntas y seguimos igual, habrá que apechugar con lo que venga; es decir, más de lo mismo. Dentro de 15 años, antes si ocurre una nueva recesión, estaremos en las mismas y con una atención primaria más descapitalizada y más descremada sociológicamente si cabe. Vendrá entonces el político de turno a decirnos, como ahora, que nos reduce un poquito el cupo para "aliviarnos" (aquí) y le haremos la ola tan contentos. Si sólo queremos "un alivio", pues no se hable más... total, para lo que nos queda en el convento... sigamos atados inmóviles a la silla de plástico esperando nuestra oportunidad (aquí). Acabo mostrando, en especial a quienes creen en los "alivios" políticos, este titular de hace casi 20 años ("Cataluña se plantea el reto de convertir primaria en protagonista"), referido a la atención primaria catalana pero que aplica a cualquier atención primaria del resto de las Españas. Lo digo por los planes y estrategias que dan "protagonismo" a la atención primaria que surgen (aquí y aquí) y surgirán en breve para neutralizar eventuales movilizaciones o al calor de unas elecciones generales y autonómicas... como surgieron años-lustros-décadas atrás. ¿De verdad necesitamos un nuevo AP21 y sus versiones autonómicas que nos tengan entreteniditos durante unos añitos más? ¿Hasta que nos jubilemos? ¿Más de lo mismo? ¿La parálisis por el análisis? No con mi dinero, ni con mi tiempo.
01 marzo, 2019
15 octubre, 2018
Impacto de la educación en la salud emocional y mental
(Artículo publicado en la Opinión de Murcia el 15 de octubre de 2018. Clicar en el título para leer el artículo)
Impacto de la educación en la salud emocional y mental
Impacto de la educación en la salud emocional y mental
21 julio, 2018
¿Nueva devaluación de la Atención Primaria de Salud?
¿Nueva devaluación de la Atención Primaria de Salud?
Artículo de Sergio Minué publicado en su blog "El Gerente De Mediado".
Publicado por
Sergio Minué
en
10:45
Artículo de Sergio Minué publicado en su blog "El Gerente De Mediado".
sábado, 21 de julio de 2018
¿Nueva devaluación de la Primaria?
La
Junta Directiva del Colegio Oficial de Médicos de Granada emitió el miércoles
un comunicado sobre el llamado “Plan de vacaciones” del Distrito Sanitario de
Granada Metropolitano (perteneciente al Servicio Andaluz de Salud), y que incluye el ofrecimiento de sustituciones en
medicina familiar y comunitaria a recién graduados en Medicina durante el
periodo de vacaciones de verano.
El
Colegio Oficial de Médicos de Granada no es ninguna organización talibana; más
bien al contrario, se caracteriza por una extrema prudencia a la hora de
posicionarse, siendo muy cuidadosa cuando se trata de valorar las diversas
propuestas y estrategias del Servicio Andaluz de Salud, y por ende de la
Consejería de Salud de la Junta de Andalucía.
La
emisión de un comunicado de estas características por parte de una institución
tan conservadora implica dos consecuencias importantes: la primera es que las
informaciones referentes a ofertar plazas de medicina familiar y comunitaria a
profesionales que no lo son, no es un rumor sino un hecho. La segunda, que a
diferencia del resto de sociedades científicas de Atención Primaria, que
mantienen su habitual política de no herir ninguna sensibilidad, el Colegio de
Médicos de Granada ha considerado que esta medida rebasa ya las líneas rojas,
mereciendo una denuncia explícita, lo que no es poco en una organización de estas
caracteristicas.
Todo lo
que señala el comunicado del Colegio de Médicos es cierto: el Real Decreto 931/1995
no es un decreto cualquiera. Por primera vez, y de forma definitiva, la citada
norma establecía que para poder ejercer en Atención Primaria como médico no
bastaba simplemente con haber acabado los estudios de grado y registrarse como
colegiado en el colegio correspondiente, sin más competencia que la buena
voluntad y el entusiasmo. Para poder trabajar allí se exigía, a partir de
entonces, haber realizado la especialidad que había sido incluida en el sistema
MIR para poder disponer de médicos de Atención Primaria adecuadamente
cualificados, tan competentes en lo suyo
como cualquier otro especialista hospitalario. Aunque una norma así pueda parecer algo lógico
e imprescindible hoy, no estaba tan claro entonces: grupos de presión ,sociedades
científicas y partidos políticos ( de manera especial el Partido Popular de
entonces) fueron especialmente beligerantes en que eso no fuera así.
Por
supuesto contratar a recién graduados como médicos de familia (en el caso de
que esto llegara a producirse) supone violentar e incumplir la ley. Por
supuesto supone privar a la ciudadanía (a la que tanto se invoca) de los
servicios a los que legítimamente tienen derecho, con la calidad que debería
exigirse. Por supuesto supone además una monumental maniobra de engaño, al
darles el gato de un recién egresado por la liebre de un especialista.
Pero
quizá peor por todo eso es el mensaje subyacente a una decisión así:
como también señala acertadamente el comunicado del Colegio de
Médicos de Granada una medida de estas características sería
inimaginable si
hablamos de cualquier otra especialidad médica: nadie osaría cubrir los
turnos
de urgencia hospitalaria en verano en cirugía general, con médicos
recién
acabados en sus estudios de grado, aunque en su título figure escrito
que son
licenciados en medicina y “cirugía”; nadie pondría a ninguno de ellos a
tomar decisiones
sobre pacientes con linfoma en servicios de hematología, ni a ajustar la
medicación de psicóticos en servicios de salud mental. En Atención
Primaria sí es posible: al fin y al cabo y a pesar de los 40 años del
aniversario de Alma
Ata,otros tantos años de formación de especialistas, y las loas a
nuestra
reforma de la Atención primaria (de las mejores del mundo),la realidad
sigue
siendo cada vez más similar a la que existía hace 40 años, cuando no se
necesitaba formación alguna para colocarse ante las muchedumbres en un
ambulatorio. Subyace la idea de que lo que se hace ahí, en la consulta
de
atención primaria, lo puede hacer casi cualquiera. Como decía el Gordo en la Casa de Dios de Shem, basta con “acicalar
y largar”, que para atender los verdaderos problemas de la gente siempre queda el comodín del
público de derivar a urgencias. Una muestra más de la podredumbre de la madera
muerta.
Sin
duda alguna la situación a la que se enfrenta un gestor sanitario ante
la necesidad de cubrir vacantes sin encontrar médicos cualificados
dispuestos
a ello, es complicada. Pero la alternativa debería estar en resolver de
una vez
los problemas de fondo de la Atención primaria, incluida la incapacidad
de ofrecer
una alternativa estable, digna e ilusionante a los especialistas en
medicina
familiar y de comunidad que acaban su formación. Y no en optar por
devaluaciones
continuadas del sistema. Porque los atajos a veces acaban en barrancos.
13 julio, 2018
Pregón de la Feria de Ochavillo del Rio 2018
Pregón de la Feria de Ochavillo del Río, dado por Dr. Bernabé Galán Sánchez, la madrugada del día 12 al 13 de Julio de 2018.
Buenas noches, queridas ochavilleras y
ochavilleros; colonas, colonos, emigrantes que volvéis a vuestras raíces a
disfrutar unos días saludando, conviviendo, recordando, añorando vivencias,
aventuras, amoríos, juventud… Todo ello nos hace sentir bien, como si el tiempo
no hubiese pasado.
Estamos hoy aquí para pasar un rato
agradable y recordar momentos con el deseo de pasar esta Feria “de sombreros”
con salud, alegría, amistad, concordia y solidaridad, que son características
que nos definen a los colonos y especialmente a las ciudadanas y ciudadanos de
Ochavillo.
No puedo expresar con palabras la
emoción que siento por ser el pregonero de estas fiestas, a la par de una
enorme satisfacción y reconocimiento por ello. Tengo que agradecer al Consejo
Local y a la Comisión de Festejos que pensaran en mí para concederme este
honor, pero especialmente a nuestra Alcaldesa Aroa Moro y a Quique González que
fue quien directamente me lo propuso.
Y he dicho NUESTRA ALCALDESA, porque al
igual que me siento Colono en general, individualmente y a la par, me siento
también Ochavillero, Carretereño, Cañetero, Ventillero, Villarengo,
Villalonero, Herrerieño, Peñalosero y
Silillero.
Llegué a La Colonia, yo diría que por
equivocación, gracias a una información equivocada que recibí de alguien que no
me conocía bien. Pero gracias a esa equivocación estoy aquí, desde hace 38 años
y hoy en Ochavillo, me encuentro satisfecho y feliz y creo que gozo del mismo
cariño de los colonos como el que yo les tengo y entrego.
Cuando conocí que venía destinado como
Médico Titular a Fuente Palmera, comencé a interesarme por su historia, por su
gente, por su estructura social, económica y cultural, por sus comunicaciones,…
en fin, comencé a impregnarme de la esencia de La Colonia.
Fue precisamente aquí, en Ochavillo,
donde me estrené haciendo mi primera visita domiciliaria. Aquí comencé a sentir
la humanidad de los colonos, la calidez de su contacto y la nobleza de su
espíritu. Aquel lunes, 17 de noviembre de 1980, mi primer día de trabajo en
aquel consultorio pequeño y antiguo, al lado de la Plaza de Fuente Palmera,
como todos los lunes, estaba a rebosar de personas venidas de todas las aldeas,
que más que al médico, acudían al mercadillo que se montaba en los alrededores del
ambulatorio, y de paso pedían cita para el médico. Bueno, pues así fue mi debut
pasando consulta, que como era de esperar terminé bastante tarde. Comenzar a
conocer a mis nuevos pacientes y recibir el saludo afectuoso de bienvenida y
cariño de todos desde el primer momento (aún me emociona su recuerdo) y otros
factores más, tuvieron mucho que ver con ese retraso en la consulta. Cuando
terminé, el señor que daba los números de orden para entrar, el “Niño del
Huerto”, me comunicó que tenía un aviso a domicilio en Ochavillo del Río. Salí
a la deriva porque no me había enterado bien del camino a tomar y en la esquina
de Los Carrolos, me encontré un señor mayor que apoyaba sus codos sobre la
señal que indicaba el camino hacia Posadas y le pregunté: “Amigo, por donde se
va a Ochavillo del Río”. A lo que él rápidamente me contestó: “¡Hombre, ese es
mi pueblo! Si quiere me voy con usted y le enseño el camino”. Le agradecí su
gesto y durante el trayecto comenzamos a hacernos amigos. Me dijo que él se llamaba
José Adame Expósito, pero que le decían “Flequillo”.
El aviso era en la casa de Salvador
Becerra, “El Rondeño”, que vivía en la calle Coronel Cascajo, 9 (hoy Calle
Norte). Me recibió su esposa Concha Moreno y sentado en una silla, con una
cuchara en la mano, tocando sobre la mesa a modo de tambor, estaba uno de sus
hijos, que también se llamaba Salvador. Hace pocos días, en mi consulta, le
comenté a una bisnieta del “Rondeño” que la primera visita domiciliaria que
hice en La Colonia fue a su bisabuelo.
El Bar de Ricardo estaba cerca y el
amigo “Flequillo” que me había esperado allí, me invitó a tomar una copa, para
que viera que en su pueblo vendían buen vino. Había otros bares en aquellos
tiempos, como el del “Cantinero”, el de Juan Antonio Reyes “El Penas” y el de
Dámaso, que yo recuerde. Para la juventud, nuestro “camarada” Ricardo había
montado un pub en un salón del bar de su padre, que fue pionero en la comarca,
antes incluso que el Lord Byron de Palma del Rio. Otros pubs, ya posteriores
fueron el Snoopy, de José Manuel Delgado Hilinger, “Pancho” que era referente
en toda La Colonia y el del “Vaquerillo” al lado del bar de Pepe Jiménez que con sus brochetas llegó más
tarde.
Siempre digo y repito que desde el
primer día me fascinó la idiosincrasia de La Colonia y de los colonos y su
enorme calidad humana y aquello me impactó de tal manera que desde el primer
momento me propuse permanecer entre vosotros y trabajar por La Colonia,
pensando no solo en aquel presente, sino en el futuro, de manera que lo que
planeara hacer, lo haría con la intención de que perdurase en el tiempo y fuese
de provecho para nuestros descendientes.
El moderno plan de regadíos que se iba
a poner pronto en marcha iba a suponer un cambio drástico a la situación de
pobreza socio-cultural y económica que sufría nuestra Colonia y había que
prepararse para ello. Fui consciente que había una misión que llevar a cabo y
que yo podía ayudar, especialmente en el tema socio-sanitario y educativo. Hice
un estudio sobre la situación sanitaria de La Colonia, que incluía aspectos
históricos, culturales, sociales, laborales, económicos, geográficos,
urbanísticos, de comunicación, etc. y elaboré un proyecto planificando la
sanidad colona que llevé a la Consejería de Salud en 1982, acompañado del
entonces Alcalde Antonio Díaz. Aquello sirvió de base para llevar a cabo la
Reforma Sanitaria en La Colonia de Fuente Palmera. Se creó una nueva plaza de
Médico y enfermera en Fuente Carreteros en 1985 y comenzamos a venir los
Médicos y enfermeros a pasar consulta a Ochavillo y a la Cañada, hasta que el 1
de junio de 1994 se puso en marcha la Reforma Sanitaria en todo el municipio,
poniéndose en funcionamiento el consultorio de Ochavillo del Río con médico y
enfermero asignados a tiempo total.
Haciendo comparaciones, antes y después, tengo que recordar ahora, a
Anita Reyes “Anita la de las inyecciones” que antiguamente hacía las veces de
practicante.
Muchos de los recuerdos que rememoraré
en este pregón, con nostalgia, entusiasmo e ilusión, exaltando a Ochavillo y a
sus gentes, saldrán de los muchos artículos que escribí en los periódicos
provinciales La Voz de Córdoba y Diario Córdoba y en El Colonial, difundiendo o
denunciando hechos en los que este pueblo se veía afectado. Las actividades que
se realizaban y las movilizaciones que se promovían, siempre en busca de
mejoras necesarias, sus problemas, sus acciones, sus levantamientos o sus
consecuciones fueron conocidos ampliamente en nuestra provincia.
Los contínuos cortes de luz debido al
pésimo suministro eléctrico que proporcionaba la Compañía Sevillana de
Electricidad, llegó al colmo de la indignación a finales de los 80 y principio
de los 90 y por fin se consiguió que Sevillana se comprometiera a solucionar
definitivamente el problema, mejorando
la red eléctrica.
También hubo que salir a protestar por
el estado de las carreteras de La Colonia. Gracias a las movilizaciones,
aquellos infames caminos llenos de baches, mejoraron el firme, se ensancharon y
se hicieron más seguros.
A los médicos nos unía una relación
especial con los taxistas de las aldeas, ya que al no disponer entonces de
ambulancias, eran ellos quienes llevaban los pacientes al Hospital en
circunstancias urgentes. En aquel tiempo era taxista de Ochavillo, “Paco el
taxista” o “Paco el de Aguedita”. Agueda, su esposa, era hija de un antiguo
alcalde, que siempre lo consideré un
hombre sabio y ecuánime y que se llamaba Antonio Sánchez. Hablando de
conductores tengo que recordar a un Silillero que se casó con una ochavillera y
que conducía la catalana. Me estoy refiriendo a Manolo Dugo y Mari Cruz Rossi.
Ochavillo destaca en la organización de
eventos culturales y educativos. Recuerdo aquellas primeras Jornadas de Cultura
Popular, organizadas por Quique González Mestre y José Luis González Castell en
la entonces llamada CASA DE LA JUVENTUD. Sobre ellas escribí en Diario Córdoba
el 25 de mayo de 1982 y como se repetían cada año, volvían a aparecer en la
prensa provincial y en El Colonial. Éramos colaboradores habituales, además de
los organizadores nombrados, Paco López de Ahumada, Rafa Yuste, Miguel Ángel
Ibáñez, Manolo Dugo, Joaquín Casado, Manolo García Reyes, María Isabel García
Cano, los hermanos González Mestre, Nemesio Álvarez, María Luisa Pérez Berner,
Ramón Guisado, Manolo Morales, Jaime Loring, Manolo López Calvo, Antonio Vega y
otros muchos que encantados participábamos en las mismas. Incluso se
proyectaron películas como “Cría cuervos” de Carlos Saura y “Pinacenda” del
abogado cordobés Juan José Sarazá y que fue rodada en nuestra Colonia.
Recuerdo con ilusión la organización
cada año de las Olimpíadas Escolares en las que participaban niñas y niños de
todos los Colegios de La Colonia, en las que se estimulaba la integración y
conocimiento mutuo y se reforzaban los lazos de unión entre nuestros pueblos.
Las primeras se celebraron en Ochavillo, ya que fue de su comunidad educativa
de donde partió la idea, capitaneada por el maestro Don Lorenzo Linares. Por
aquel entonces vivían en Ochavillo, además de Lorenzo, otros maestros como Paco
García, que luego fue Director del García Lorca, su esposa, José Antonio
Villena y Leli Carrillo que era la Directora y algunos más. No llegué a
coincidir con otros anteriores, como Francisco Tubío y María Isabel García
Cano.
Hay
costumbres en Ochavillo que no se olvidan y que se mantienen año tras año. Tal
vez sea el pueblo de La Colonia que más tradiciones mantiene. La Gran Batalla
de la harina, el miércoles de Ceniza, día en que el pueblo, calles y personas,
se visten de blanco no librándose nadie de ser enharinado. Los arrastralatas,
el quemar al Judas, el pintarramos, y qué decir del Carnaval, en el que las
chirigotas de Ochavillo son famosas porque siempre resultan ganadoras en los
concursos a los que se presentan. Es de justicia recordar a Joselín Mengual, a
Ventura Moro, a mi compañero médico
Antonio Delgado “el Rubio de Tomás”, al “Pirolo”, a Rafael Guisado “La Kabra”,
a Paquito “de la Morena” y a los
Arriaza, padre e hijos Rafa, Paco “el Seco” y Antonio, que además de
comparsista, como político, ha hecho mucho por Ochavillo y por La Colonia. Una
nueva generación de chirigoteros jóvenes están tomando el testigo de los
antiguos y son de destacar Juan Manuel Moro “el Wiches”, José Rossi “el Niño
del Pichi” y Paco Rodríguez Crespo.
Y de la Feria, ¿qué decir? Recuerdo que
nos gustaba ir a todas las ferias, y
cuando nuestros hijos salieron salieron de la edad de los caballitos, iban
ellos solos de feria en feria y nos decían que como la feria de Ochavillo no
había ninguna.
También
he venido, en algunas ocasiones, a la Fiesta del Emigrante, teniendo la
oportunidad de saludar a colonos que tuvieron que salir a buscar trabajo y que
vuelven a su pueblo por estas fechas. Nombres como Rafael González Castel
“Pireo”, Miguel Bolancé “Miguelón”, Alfonso Garcia “Alfonsillo Pistones”,
Juanito “Piobas”, Matías González García, Carmen Sanz Castel, son nombres de
personas que asiduamente acudían a este encuentro tan emotivo.
Con añoranza recuerdo las ocasiones en
las que íbamos a pescar y pasar el día a orillas del Guadalquivir a su paso por
Ochavillo. Tomábamos un sendero que salía de la curva que hay al final de la
cuesta camino de las barrancas del rio. Mis hijos disfrutaban del campo a la
orilla del Guadalquivir, pendientes de las cañas que habíamos lanzado con la intención
de pescar.
Guadalquivir, Gran Río, Gran Rey de
Andalucía, como dijo Don Luis de Góngora y fuente de riqueza para nuestra
Colonia, que digo yo. Precisamente gracias al Guadalquivir, 1983 fue un año
importante para nuestro pueblo, ya que en su primavera se pusieron en marcha
los riegos, que iban a transformar drásticamente la vida de los colonos. Era el
sistema de riego más moderno que existía entonces en Europa, y Ochavillo del
Río jugaba un papel fundamental en su funcionamiento, ya que en su delimitación
se encuentra la estación de bombeo desde donde se eleva el agua de nuestro río
a 74 metros de altura, para luego repartirla por toda la zona regable.
La vocación autonomista Ochavillo
culminó, tras un largo periplo judicial, el 5 noviembre de 2009 constituyéndose
ese día en la Diputación su primera Comisión
Gestora, tras ser declarada Entidad Local Menor por Decreto de la
Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía de fecha 23 de junio de
2009. Aquella Gestora estaba integrada por Antonio Mengual, como presidente y Aroa Moro, ambos de IU, Mariano Hens
y Mónica Mengual por el PSOE, y Rafael Pérez por Olivo.
En el aspecto religioso hemos de
recordar que esta feria tradicionalmente se ha organizado en honor de la Virgen
del Carmen. Hay otras manifestaciones religiosas como las procesiones y en
especial las de Semana Santa, que con la sencillez propia de un pequeño pueblo
se saca al Cristo de la Clemencia y a la Virgen de los Dolores.
En este recorrido por la memoria
histórica de mis años en contacto con Ochavillo del Río he ido nombrando a
muchas personas y quiero pedir disculpas por aquellas que olvido, que serán
muchas, pero quisiera en estos momentos rememorar a algunas más como ejemplo
del cariño que tengo a este pueblo, aunque algunas, ya no se encuentren entre
nosotros.
Recuerdo, al “Chico Matías”, padre de
amigos como José Luis y Matías González Castel, Los “Piobas” padres e hijos
Tomás, Manolo, Julián y Pepe, Conchita “la del teléfono”, su hijo José Antonio
“Correcaminos”, Julia Montero, madre de
los Arriaza, Manolo Hilinger “el Muñequero”,
Antonio Alférez Díaz “El Sota”, Salvador Cámara y su esposa Benilde
Crespo, Lola Mohedano, Adolfo Núñez, Victoria Arriaza, madre de Isidoro y
Joaquín, con quien me comunicaba con mi emisora de radio, Josefa Alegre,
Ricardo González y Belén Mestre y sus hijos Ricardo, Manolo, Juan “el Bujías”,
Quique, Sensi, Belén y María José, Anita “la Perdigona” y sus hijos Alfredo y
Pedro Sánchez y su tío “Machín”, Juan Navarro “El Pilas”, Mercedes Maestre y
José Herrera, Nazario Crespo, su hija
Mari Carmen que se casó con José Luis Segovia y su nieta Beatriz,
Fisioterapeuta en mi Centro Médico, Paco Rivas, electricista, y su hermana
Amelia, Psicóloga, Gabino Mengual, “Los Polos” Hipólita María y Juan Saavedra y
sus hijos, Josefa Rubio “la del Pariente”… Pero en los últimos tiempos, quien
más hondo me ha calado ha sido Pepe (Joselín) Navarro Reyes, cocinero de la
Guardería Municipal de Fuente Palmera, por la amistad y cariño que ha tenido
siempre con mi nietecita Rosa, quien desde que tenía 6 meses, le encantaban sus
comidas y comenzó a tenerlo como referente a la hora de comer.
Quedaría por completar una larga lista
de personas, cuya imagen se mantiene tenuemente en mi memoria, ya que perdí el
contacto frecuente con ellas a partir de 1994 cuando dejé de ser Médico de
Ochavillo y otros cogieron mi relevo. Estos han sido: Pascual Ponferrada, que
fue el primer médico asignado a este pueblo, Curro Spínola, Magdalena González
Tirado y ahora José Luis Bernal. También recuerdo con cariño a los dos
enfermeros que habéis tenido hasta la fecha, los dos Pacos, Paco Carmona y
ahora Paco Fernández Segura. Y no podemos olvidar a Dámaso Guisado, que ha
colaborado eficientemente en el consultorio durante muchos años.
El preparar un pregón te hace recordar
muchas ocasiones vividas con vosotros durante estos 38 años de mi permanencia
en La Colonia: Unas buenas y otras no tanto. Mi intención es seguir aquí al
menos 100 años más. Por eso tenemos que seguir mirando al futuro positivamente
y construyendo firme para poder llegar lejos. Siempre he considerado a
Ochavillo como un pueblo con objetivos claros y que es consciente del poder y
la fuerza que proporciona la unión, la solidaridad y el inconformismo ante la
desigualdad. Pero ahora lo que toca es pasar una magnífica Feria y olvidar las preocupaciones. Recobrad fuerzas para
seguir siendo como sois, mejorando día a día. Os animo a seguir así y os deseo
salud, prosperidad y trabajo.
Un fuerte abrazo. Muchas gracias.
¡¡Viva Ochavillo y viva La Colonia!!
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